Conspiración contra Siria

Milicianos del Estado Islámico de Irak y Siria desfilan en Tel Abyad, cerca de la frontera con Turquía. Stringer (Reuters)

El domingo 23 de marzo, las fuerzas armadas turcas derribaron un avión de combate sirio cerca de la frontera con Turquía. El sistema antiaéreo turco atacó al avión sirio cuando este perseguía a los rebeldes que luchaban por hacerse con el control de un puesto fronterizo en el noroeste de Siria.

Según el ministro de asuntos exteriores turco, Ahmet Davutoglu, el avión sirio entró durante un kilómetro en el espacio aéreo de Turquía, razón por la cual fue derribado. Pero el representante de las fuerzas armadas sirias dijo que el avión fue atacado cuando se estaba preparando para bombardear a un grupo de rebeldes cerca de la frontera con Turquía. Según la agencia Reuters, el avión sirio fue ciertamente derribado “unos 1.200 metros dentro de territorio sirio”. De hecho, el avión cayó en territorio sirio y el piloto fue igualmente recuperado en suelo sirio.

Hoy ya no es ningún secreto para nadie que Turquía ofrece apoyo logístico y armamentístico a los rebeldes sirios y que estos tienen refugios y bases de operaciones y entrenamiento en territorio turco, junto a la frontera con Siria. Turquía ha entregado a los rebeldes sirios al menos 2.000 camiones con armas y municiones.

Todo esto representa actos de agresión contra Siria, que han tenido algunos episodios similares al del avión derribado.

El primer ministro turco Erdogan está rabiando por invadir Siria y así lo ha expresado en gran cantidad de ocasiones. Pero para ello tiene que contar con el apoyo de la OTAN, alianza de la que es miembro. Y parece que la OTAN considera que aún no ha llegado el momento oportuno para ello. Seguramente, están esperando a que las fuerzas armadas sirias se desgasten todavía más.

Así se puede entender la reciente filtración de una conversación que, al parecer, mantuvieron el jefe de los servicios de inteligencia turcos Hakan Fidan, mano derecha del primer ministro Tayip Erdogan, y el ministro de asuntos exteriores Ahmet Davutoglu, en el transcurso de una reunión del Consejo Nacional de Seguridad, en el que también participaron Feridun Sinirlioglu, ayudante del ministro, y el general Yasar Gürel, segundo jefe del Estado Mayor. Esta conversación fue subida a Youtube, razón por la cual el gobierno de Ankara prohibió, lisa y llanamente, el acceso a Youtube en Turquía. De todas formas, la transcripción de dicha conversación se puede leer en International Business Times.

Ahí tenemos un plan secreto para provocar una guerra de Turquía con Siria. Una auténtica conspiración (como también está habiendo conspiraciones en Ucrania, en Irán, en Israel, en EEUU… en todos aquellos lugares en los que existen intereses inconfesables).

En la conversación, Hakan Fidan dice que él enviaría a cuatro hombres a Siria para que, desde allí, organizaran un ataque contra Turquía, ofreciendo un motivo para que Ankara declarara la guerra a Damasco.

Con esta información, es muy creíble pensar que el derribo turco del avión sirio perseguía el mismo objetivo: provocar una guerra entre los dos países. Como ocurre en casi todas las guerras, detrás de los planes belicistas se encuentran los intereses políticos de Erdogan y su partido: distraer la atención de la opinión pública de temas que incomodan al gobierno (en este caso, los escándalos de corrupción) y crear el clima propicio para ganar las elecciones. Sabido es que las guerras suelen crear una ola de “patriotismo” que se canaliza, sí o sí, en apoyo al gobierno.

En Bits Rojiverdes, Juanlu González nos recuerda que Turquía ya había hecho otros intentos para provocar la guerra. En 2012, por ejemplo, se puso en marcha una operación similar con cohetes, que aunque no sirvió para implicar a la OTAN en la guerra, sí facilitó la instalación de baterías de misiles Patriots algunas semanas después. Y los famosos ataques con armas químicas, casi con toda seguridad perpetrados por algunos rebeldes para dar una justificación a la OTAN, sería otro ejemplo más en el que se adivina la mano de Erdogan.

Algunos analistas consideran que Libia, Siria y Ucrania tienen algunos puntos en común, siendo el más destacado de ellos la forma en que Occidente y sus aliados han intentado —y conseguido en Libia y Ucrania— un “cambio de régimen” mediante la invención de supuestas, e inexistentes, amenazas (de masacres, de uso de armas químicas, de invasión rusa) y la financiación y apoyo a grupos rebeldes extremistas y archirreaccionarios.

Lo cierto es que resulta esclarecedor ver cómo Occidente, con EEUU, Gran Bretaña, Francia y Alemania a la cabeza, se ha aliado con grupos terroristas, yihadistas y neonazis cuando así lo ha considerado conveniente. Nada nuevo bajo el sol. Como dijo Franklin D. Roosevelt refiriéndose a Pinochet, “es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Habrá que pensar que la “guerra contra el terror” del presidente Obama tiene objetivos no declarados, más relacionados con el sometimiento de gobiernos a su voluntad que con la lucha contra quienes son sus aliados en los “cambios de régimen”, empezando por Al Qaeda en Siria.

Dime con quién andas y te diré quién eres.