Rusia 1 – Cambiadores de regímenes 0

Pepe Escobar

Fuente: Russia 1; Regime Changers 0, CounterPunch, 17/03/2014

La portavoz del Departamento de Estado de EEUU Victoria Nuland con Arseni Yatseniuk (primer ministro, de la Unión Panucraniana Patria, de Yulia Timoshenko, y preferido de Washington), Vitali Klitschko (líder de la democristiana Alianza Democrática Ucraniana para la Reforma) y Oleg Tiagnibok (jefe del partido neonazi Svoboda).

Cortemos por lo sano. Breve y sencillo.

1. El gambito “estratégico” del gobierno de Obama, consistente en subcontratar al “Kaganato de los Nuland” [juego de palabras: “kanato” o imperio mongol gobernado por un kan, como el kanato de Crimea; Victoria Nuland, portavoz del Departamento de Estado de EEUU y su esposo, el conocido neocon Robert Kagan, N. del T.] del Departamento de Estado para sacar a Ucrania de la esfera de influencia de Rusia —e incorporarla, en última instancia, a la OTAN— instrumentalizando una coalición de voluntariosos neonazis y fascistas, barnizada con la presencia del banco central (el primer ministro “Yats”), es un completo desastre.

2. El contragolpe de Moscú ha sido evitar que se repita en Crimea el golpe de estado de Kiev, operación descubierta por los servicios de inteligencia rusos. El referéndum de Crimea (con una participación del 85 por ciento y un 93 por ciento de los votos favorables a la unión con Rusia) es un hecho. Como lo es que la “democrática” Unión Europea (UE) sigue amenazando con castigar al pueblo de Crimea por ejercer sus derechos democráticos básicos. (Por cierto, cuando EEUU logró que Kosovo se separara de Serbia, a los serbios no se les ofreció ningún referéndum.)

3. La principal razón del avance “estratégico” de EEUU —conseguir que sus apoderados, los cambiadores de régimen de Kiev, cancelaran el acuerdo que mantiene la basa naval rusa en Sebastopol— no es más que humo. Moscú sigue presente en el Mar Negro y con pleno acceso al Mediterráneo oriental.

El resto es bla, bla, bla.

Todos a bordo de la estación de Finlandia

El Departamento de Estado de EEUU dio prácticamente su aprobación a una Ucrania federal y finlandizada [1] que, por cierto, es la solución que ha propuesto el ministro de Exteriores ruso Sergei Lavrov desde el principio, como lo atestigua este libro blanco ruso. El secretario de Estado de EEUU John Kerry saldrá a toda pastilla para robar todo el crédito a los rusos, como cuando Moscú le ofreció una salida al gobierno Obama para evitar el bombardeo de Siria. Los medios corporativos estadounidenses lo firmarán debidamente, pero no los independientes como el Moon de Alabama [2].

Esta sensible hoja de ruta implica, entre otros puntos cruciales: fuertes regiones autónomas, restablecer el ruso como una lengua oficial en todo el territorio ucraniano y, sobre todo, la neutralidad política y militar, es decir, su finlandización. Para promover esa hoja de ruta habría un grupo de apoyo —una vez más, propuesto por Moscú desde el principio— formado por representantes de EEUU, la UE y Rusia.

Toda la operación sería bendecido por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU (ciertamente, podría salir mal y, sobre todo, ser saboteado por “Occidente”). Y todo eso sin que Moscú tuviera que reconocer oficialmente a los cambiadores de régimen de Kiev. En pocas palabras, Moscú pensó que era un farol de Washington. Y ganó.

Así, después del aluvión de amenazas proferidas por todo el mundo, desde Obama, Kerry y una variedad de neocons belicistas, hasta acólitos como Cameron, Hague y Fabius, el meollo de la cuestión es que el gobierno Obama llegó a la conclusión de que no se arriesgaría a una guerra nuclear con Rusia por el kaganato de los Nuland, especialmente después de que Moscú hiciera saber, discretamente, que crearía las condiciones para que el este y el sur de Ucrania también se separaran.

Suecia, por ejemplo, propuso un embargo de las ventas de armas a Moscú. París echó un rápido vistazo a los intereses de su complejo militar-industrial y dijo enseguida que no. Solo un descerebrado puede pensar que París y Berlín vayan a poner en peligro sus relaciones comerciales con Rusia. Así mismo, la idea de que Pekín se uniría a la imposición de sanciones contra Rusia, con quien participa en el Grupo de los 20, el BRICS y la Organización de Cooperación de Shangai, por el mero hecho de que lo pida un gobierno que ellos consideran cada vez más irracional y peligroso, como el de Obama, es un disparate.

Y pese a todo, la histeria occidental se mantendrá incólume. En EEUU, el meme de los días siguientes será, inevitablemente, quién perdió Siria y quién perdió Ucrania.

Esta es la historia. Dubya [apodo de George W. Bush, N. del T.] lanzó dos guerras y perdió, miserablemente, las dos.

Obama intentó lanzar dos guerras (Siria y Ucrania). Afortunadamente para él, perdió las dos antes de que los “intentos” pasaran de ser tales. Los neocons y toda la brigada de excepcionalistas están previsiblemente lívidos. El editorial del Wall Street Journal perderá los estribos. Y la embajadora de EEUU en la ONU Samantha “R2P” [“Responsabilidad de Proteger”, nombre utilizado para denominar una intervención militar presuntamente “humanitaria”, N. del T.] Power querrá ser Sinead O’Connor cantando “Nothing Compares to You”.

¡Es un gas, gas, gas, no!

Los cambiadores de régimen de Kiev ya han anunciado cuáles son sus intenciones. El capo de Sector Derecho y confirmado neonazi Dimitri Yarosh ha dicho: “Rusia gana dinero enviando su petróleo a Occidente por nuestros oleoductos. Destruiremos estos oleoductos y privaremos a nuestro enemigo de su fuente de ingresos”.

Esta es una brillante estrategia extraída del manual de guerra del Kaganato de los Nuland. Las casas y toda la base industrial de Ucrania no deberían tener gas (barato, subvencionado), por no mencionar grandes extensiones de Alemania. Así pueden cantar “victoria” los neonazis. Con amigos como estos…

Los ejecutivos de Gazprom no están lo que se dice sorprendidos. Rusia ya está vendiendo aproximadamente la mitad de su gas a Europa sin pasar por Ucrania, y después de que se termine el gasoducto South Stream en 2015, ese porcentaje aumentará (las “sanciones” de la UE contra South Stream no son más que retórica vacía).

Los cambiadores de régimen intentarán causar estragos en otros frentes. El nuevo parlamento ucraniano ha votado crear una Guardia Nacional de 60.000 efectivos repleta de “activistas”. Adivinen quién está al mando: el nuevo jefe de seguridad Andrei Parubi, uno de los fundadores del neonazi Partido Social-Nacional [ahora llamado Svoboda, N. del T.]. Y el segundo no es otro que Yarosh, el líder del paramilitar Sector Derecho. Pueden añadir sus propias metáforas hitlerianas, aunque persista el riesgo de que Ucrania se rompa. Lo cual no sería, precisamente, una mala cosa. Dejemos que la “democrática” UE pague las facturas del gas de Ucrania.

Notas

  1. Lavrov, Kerry agree to work on constitutional reform in Ukraine: Russian ministry, Reuters, 16/03/2014.
  2. Ukraine: U.S. Takes Off-Ramp, Agrees To Russian Demands, Moon of Alabama, 16/03/2014

Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge. Su último libro es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Pueden escribirle a pepeasia@yahoo.com. Esta columna se publicó originalmente en Asia Times.

Traducción: Javier Villate

2 thoughts on “Rusia 1 – Cambiadores de regímenes 0

  1. Decir que USA perdió cuando se quedó con el 90 % de Ucrania no es serio por parte de Pepe Escobar. Es confundir sus deseos con la realidad. ¿O cree que Ucrania va a ser una nueva finlandia con los nazis dirigiendo la milicia nacional?

  2. Miguel, puede ser, pero creo que la “partida” no ha terminado aún. De momento, y teniendo en cuenta la relación de fuerzas tan desfavorable para Rusia, esta la está jugando con bastante inteligencia. Está por ver qué sucede en la parte oriental de Ucrania, donde algunas provincias parecen querer seguir el camino de Crimea… Por otro lado, parece que la opinión mayoritaria de los analistas con respecto a las sanciones de la UE y EEUU contra Rusia no van a ser en absoluto determinantes de nada. Insisto, la “partida” se está jugando aún. Pepe Escobar tiene un estilo muy peculiar (¡y difícil de traducir!), pero es un analista muy perspicaz, aunque tal vez en este caso se haya excedido algo. Gracias por tu comentario.

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