Qué pasó en Crimea…

En los análisis que se están realizando de los acontecimientos acaecidos en Ucrania hay una ausencia notable de contexto histórico. En un artículo, que por otra parte tiene afirmaciones muy discutibles, Rafael Cid nos dice qué pasó en Crimea hace algunos años… He aquí un extracto de dicho artículo.

Pero otra vez nos hallamos ante una realidad bifronte alejada del juego de tronos entre buenos y malos que nos quieren hacer ver unos y otros. Como la presencia de la extrema derecha en el Maidán, es cierto que la mayoría social en Crimea es de ascendencia rusa. Pero no lo es menos que en buena parte esa población colonizó el territorio dejado por los turcos-tártaros que habitaban la Península y que desde 1920 fueron hostigados con purgas, desplazamientos y deportaciones masivas por las autoridades soviéticas con el objeto de estabilizar a su favor la estratégica región. Una política de migraciones forzadas y apartheid que luego se institucionarían en otras latitudes como Palestina y Sudáfrica.

Crimea fue ocupada por las tropas soviéticas en noviembre de 1920, quedando el poder en manos del comunista húngaro Bela Kun, que inmediatamente aplicó una política de terror pasando por las armas a 70.000 ciudadanos para diezmar la resistencia de la población. En noviembre de 1921, poco después de concederse la autonomía a la región, la retención de artículos alimenticios y la exportación de las cosechas provocó una hambruna que redujo la población en un 21%. Cerca de 50.000 personas más fueron enviadas a otros lugares y otras 100.000, en su mayoría turcomanos, murieron por inanición. Liquidada la autonomía en 1928, se puso en marcha la colectivización obligatoria, con lo que entre 1929-1930 unos 35.000 habitantes fueron deportados a campos de concentración en los Urales o Siberia, desatando una nueva hambruna ante el fracaso de las políticas agrarias dictadas por Moscú. En 1931, Metmet Kubay, presidente del Comité Ejecutivo Central de la República, fue desterrado al Gulag por haber acusado públicamente al gobierno soviético de “saquear a Crimea, exportando toda su riqueza natural sin suministrar a cambio alimento a la población hambrienta”.

En los cinco años siguientes el Kremlin desencadenó un proceso de inmersión cultural, prohibiendo el uso de “palabras burguesas” árabes, persas y turcas, que culminó con la introducción obligatoria entre los turcomanos del alfabeto ruso una vez “que las autoridades regionales destruyeran cementerios, rebautizaran ciudades y aldeas y suprimieran de los libros de historia a los antiguos habitantes”, según cuentan los investigadores Anatol Lieven y Norman Naimark Los historiadores calculan que hasta la invasión alemana de 1941, en Crimea al menos 170.00 turcomanos fueron deportados o asesinados, cifra equivalente a la mitad de la población de ese origen existente en 1917.

Una política de exterminio que repuntó con especial ferocidad con la llegada de las tropas alemanas. Como refieren distintos testimonios, “la víspera de la evacuación de Simferopol, el 31 de octubre de 1941, la NKVD mato a tiros a todos los prisioneros que se hallaban en las celdas de la ciudad (…), y lo mismo que ocurrió en Yalta el 4 de noviembre”. Simultáneamente, esas prácticas de criminalidad masiva estaban siendo reproducidas e incluso superadas por el ejército nazi. El 29 de septiembre de 1941, en la localidad de Babi Yar, en las afueras de Kiev, unos 100.000 judíos fueron liquidados a golpe de metralleta por las SS con ayuda de la policía ucraniana. Ese siniestro paralelismo fue destacado por el pintor y novelista francés de origen polaco Marek Halter en un artículo sobre la matanza de Babi Yar publicado en el diario El País el 24 de octubre de 2006. Tras narrar el genocidio antisemita, Halter señalaba la complicidad del stalinismo en la ocultación de la masacre porque lo contrario suponía “también revelar que tres divisiones ucranias del Ejército Rojo, dirigidas por el general Vlassov, se habían reunido, desde el principio de la guerra germano-soviética, con las tropas de Hitler y habían tomado parte en la eliminación de los judíos de Ucrania”.

En su escrito, el pintor y novelista citado, elogiaba al movimiento libertario por su empeño en solitario a la hora de denunciar los crímenes del nazismo en Ucrania (el mismo colectivo presente en el Maidán aunque resulte invisible para los medios de comunicación). Y lo hacía afirmando que “una octavilla distribuida por un grupo de jóvenes anarquistas (vieja tradición ucrania) ante la Ópera (…) nos recuerda lo mucho que aún queda por hacer para que los ucranios puedan extraer alguna enseñanza de Babi Yar”. “Babi Yar fue una parte del Holocausto”, dice la octavilla, “pero ni siquiera se enseña en las escuelas de Ucrania. Nadie sabe nada del genocidio de los judíos”. Sin duda, una alusión a los “razones de estado” que los diferentes gobiernos esgrimen para torpedear el rescate de la memoria histórica.

La segunda gran oleada represiva contra la población oriunda de Crimea tuvo lugar a partir de 1944, tras la derrota alemana. En esta ocasión se trataba de vengar el apoyo prestado por chechenos y tártaros a los ocupantes, según publicaba el diario Izvestia el 28 de junio de 1946. Muchos colaboracionistas, que habían visto en la llegada de las tropas del II Reich una ocasión para zafarse de sus colonizadores, terminaron ahorcados de los árboles y la mayoría enviados a campos de concentración de Sverdlovsk en vagones de carga. En septiembre de 1948, el historiador ruso P.N.Nadiski justificaba lo que definía como “complejo problema de la historia de Crimea Soviética” por “la persistencia de residuos de capitalismo en la mente de los tártaros”.

De esta forma se generó el núcleo duro rusófilo en Crimea que ha servido a Putin para apadrinar su peligrosa incursión militar neoimperialista. El propio mapa etnográfico “Nacionalidades de la URSS”, del muy oficial Altas Geográfico de la URSS publicado en 1950, revelaba que en ese año en Crimea solo quedaba población rusa, razón por la cual posiblemente Nikita Kruschev no vio riesgo en ceder la península a Ucrania en 1954. Contingentes humanos procedentes de Moscú, Yaroslavl, Kursk, Penza y Rostov, que se establecieron entre 1944 y 1945 en las tierras abandonadas por los deportados, afirmaron la nueva fisonomía poblacional de la región. ¿Sacrificados por una civilización superior? Como en el Far-West.

2 thoughts on “Qué pasó en Crimea…

  1. Sea como sea que se formó la actual población, debe respetarse el derecho del pueblo crimeano a la autodeterminación y si quieren ser rusos, bienvenido sea. Si desean seguir siendo parte de Ucrania, también. La actitud de la UE y USA escandalizándose cuando ellos desmembraron o apoyaron la partición de Yugoslavia y hasta de Serbia, es de una inmensa hipocresía.

    1. Estimado Miguel: me gustaría saber tu opinión sobre lo siguiente. Si Israel consiguiera que Cisjordania y Gaza juntas tuvieran una mayoría de población israelí, mediante la expansión de los asentamientos, ¿defenderías también el derecho de autodeterminación para la población de Cisjordania y Gaza? (No hay doble intencionalidad en la pregunta; solo quiero conocer tu opinión).

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