Vivir bajo el fuego en la frontera de Gaza

Rasha Abu Yalal

Fuente: Gaza border residents live under constant Israeli fire, Al-Monitor, 27/02/2014

Impactos de balas y metralla en una casa palestina de la Franja de Gaza.

Iyad Kodeih vive a 400 metros de la frontera, con vistas a la ciudad de Abasan, al este de Jan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza. Contempla con inquietud a un grupo de vehículos del ejército israelí que circulan a unos pocos metros de la valla fronteriza, con la esperanza de que se mantenga la calma. Kodeih mira preocupado su reloj y me dice: “Son las cuatro de la tarde. Solo tienes una  hora para terminar tu reportaje y salir de aquí”. A las cinco, añade, los soldados israelíes empezarán a disparar aleatoriamente a las casas de Gaza.

En una colina de tierra que está junto a su casa y que parece “una esponja llena de agujeros”, Kodeih habla de la vida en la frontera. “La vida aquí es un infierno en la tierra. Al anochecer, la gente huye de sus casas y van a las de algún vecino que viva algo más alejado, una estrategia que han adoptado para escapar de la muerte”, dice.

Kodeih nos cuenta que la vida social palestina en la zona está prácticamente paralizada y que los visitantes no se atreven a venir a sus casas por temor a los disparos. Mientras tanto, los residentes viven en un estado de terror permanente, con al esperanza de evitar las balas que se incrustan en las paredes de sus casas.

“La familia de mi esposa no quería que siguiéramos viviendo en este estado de continuo peligro, así que nos ofrecieron un trozo de tierra para que viviéramos allí. Mi esposa vendió sus joyas para poder construir la nueva casa, que fue bombardeada por los israelíes y reducida a escombros”, explica Kodeih.

Esta amarga realidad es padecida, también, por los agricultores, pastores y recolectores de grava, que se arriesgan a recibir un disparo de las fuerzas israelíes mientras trabajan. Su único delito es negarse a abandonar sus casas y sus tierras.

Farid Abu Anzah, un campesino que está haciendo las maletas para irse de sus tierras, contiguas a la casa de Kodeih, nos dice: “Los soldados no paran de dispararnos. Cuando lo hacen, me escondo detrás del muro hasta que todo se tranquiliza y luego vuelvo a trabajar”.

Abu Anzah explicó a Al-Monitor que tiene 10 acres que son parte de 19 acres de tierra, propiedad de una tribu. “Los soldados nos disparan siempre que intentamos labrar y cultivar la tierra, ya que está muy cerca de la frontera”. Señalando a unas casas cercanas, añadió: “Muchas personas han huido de sus casas y abandonado sus tierras después de que algunos seres queridos hayan sido disparados. Esto es lo que persigue la ocupación”.

Talal Okal, un analista político que vive en Gaza, cree que la finalidad de los ataques contra los residentes en la frontera es, efectivamente, obligarles a irse y, luego, aumentar la “zona de seguridad” 500 metros dentro de Gaza. Y añadió que las acciones de los israelíes están causando un gran daño a la economía palestina, que depende mucho de la producción agrícola para alimentar a la población.

Según un informe del Centro Palestino de Derechos Humanos (CPDH), las tierras agrícolas situadas junto a la frontera israelí suman 62,6 km cuadrados, lo que representa un 35 por ciento de todas las tierras de cultivo de Gaza y el 17 por ciento de la superficie de la franja. El informe destaca el gran peligro que supone para los agricultores acceder a sus tierras y subraya que los israelíes utilizan balas de verdad cuando atacan a los residentes.

Israel y los grupos armados palestinos firmaron un acuerdo de alto el fuego, gracias a la mediación de Egipto, en noviembre de 2012, después de que el ejército hebreo lanzara la operación Pilar Defensivo contra Gaza. El acuerdo contemplaba la desaparición de la “zona de seguridad” israelí dentro de Gaza y la posibilidad de que los agricultores pudieran trabajar sus tierras sin riesgo para sus vidas.

Pero Abu Anzah dice que Israel no ha cumplido el acuerdo y le preocupa que lance una nueva agresión contra Gaza, con resultados desastrosos para sus tierras.

Según Okal, Israel ha violado el acuerdo desde el día que lo firmó. “Las fuerzas de ocupación buscaban, con estas violaciones, enviar un mensaje al pueblo de Gaza y a los grupos de la resistencia sobre quién manda aquí”.

En una declaración publicada por el Centro de Derechos Humanos Al-Mezan se dice que, desde comienzos de 2013 hasta el 6 de enero de este año, 154 palestinos han sido atacados con disparos en el área fronteriza. Esta cifra incluye 11 muertos (entre ellos dos niños), 70 heridos (entre ellos 13 niños y 4 mujeres) y 73 detenidos, de ellos 35 niños.

Este centro señala que un grupo de niños fue atacado el 2 de enero cuando andaban por las proximidades del cementerio oriental, en el norte de la franja. Adnan Abu Jater, de 16 años, recibió un disparo, con munición real, en la pelvis y murió al día siguiente. El 13 de febrero, Ibrahim Mansur, un recolector de grava, fue asesinado de un disparo en la cabeza en la parte oriental de Gaza y otro recolector, Rafiq Al-Horkalli, recibió un disparo en su pie derecho.

Según Rami Abdo, director del Observatorio Euro-Mediterráneo de Derechos Humanos, Israel ha cometido graves violaciones del derecho internacional y del derecho humanitario internacional al atacar a los residentes de las áreas fronterizas. Abdo explicó a Al-Monitor que varias víctimas han presentado demandas ante la justicia israelí para obtener compensaciones. “Pero estas demandas no conducirán a nada debido a la complicidad existente entre las instituciones judiciales y militares israelíes”, añadió.

Abdo señaló que las personas afectadas han presentado, también, demandas antes los tribunales europeos, recurriendo a la justicia universal, pero “Israel ha conseguido minimizar el riesgo de estos procedimientos presionando a los estados para que modifiquen sus leyes”.

“Ante estos obstáculos, solo una institución legal puede iniciar procesos contra Israel y sus líderes, la Corte Penal Internacional”, afirmó Abdo. Él cree que esto podría lograrse si hay voluntad política por parte de los palestinos, basándose en el Estatuto de Roma.

Hasta entonces, los residentes de las áreas fronterizas de Gaza tienen pocas opciones. Su último recurso sería rendirse y abandonar sus casas y sus tierras para vivir en un lugar más seguro.


Rasha Abu Yalal es escritora y periodista independiente de Gaza, especializada en la actualidad política y en temas humanitarios y sociales.

Traducción: Javier Villate