El ‘apartheid’ israelí del agua

B’Tselem

Fuente: Undeniable discrimination in the amount of water allocated to Israelis and Palestinians, B’Tselem, 12/02/2014

Tras el debate de hoy en el parlamento israelí, B’Tselem ha publicado un corto documento de preguntas más frecuentes y respuestas sobre la desigualdad en la distribución del agua entre palestinos e israelíes.

1. ¿Existe discriminación en términos de cantidad de agua distribuida a israelíes y palestinos?

Sí, existe discriminación en la asignación de agua y los ciudadanos israelíes reciben mucho más agua que los residentes palestinos de Cisjordania y la Franja de Gaza. El gobierno de Israel es ampliamente responsable de esta discriminación debido a su política del agua: en primer lugar, a los palestinos se les suministra cantidades mínimas de agua y la que procede de recursos compartidos es desigualmente repartida; en segundo lugar, la infraestructura existente, con gran cantidad de fugas de agua, no ha sido mejorada, no se ha desarrollado ninguna infraestructura para las comunidades que no están conectadas a la red de agua y los proyectos de infraestructuras de las áreas locales bajo la autoridad de la Autoridad Palestina (AP) no han sido aprobados. Es importante señalar que la asignación de agua para los palestinos está basada en los Acuerdos de Oslo, pero el acuerdo incluía un plan para incrementar el suministro. Este plan nunca se materializó. Además, la demanda de agua ha aumentado debido al crecimiento demográfico en los últimos 20 años, desde que se firmaron los Acuerdos de Oslo.

2. ¿Hay diferencias en el consumo de agua entre israelíes y palestinos?

Enormes. Según la compañía israelí del agua Mekorot, el consumo de agua de una familia promedio en Israel se sitúa entre los 100 y los 230 litros por persona y día. La Organización Mundial de la Salud recomienda un mínimo de 100 litros por persona y día. Esta cifra se refiere al consumo urbano, que incluye bebida, preparación de las comidas e higiene, y toma en consideración los servicios urbanos como los hospitales y las instituciones públicas. Los israelíes que viven en los asentamientos, así como dentro de Israel, tienen generalmente acceso a tanta agua potable como deseen.

Este no es el caso de los palestinos.

Los palestinos que viven en los territorios palestinos ocupados pueden dividirse en tres grupos según la cantidad de agua a la que tienen acceso, que es inferior a la del israelí medio en los tres casos:

  • Los palestinos de Cisjordania que están conectados a la infraestructura de suministro de agua: el consumo diario medio entre estos palestinos es de unos 73 litros. Hay diferencias importantes entre las diferentes ciudades (169 litros por persona y día en Jericó, pero solo 38 en Yenin). Sin embargo, incluso quienes están conectados no tienen necesariamente acceso al agua todo el día o todos los días del año, pues el agua se suministra de forma intermitente, siguiendo un programa de rotaciones. En muchos lugares de Cisjordania, incluyendo los centros urbanos, los residentes tienen llenar tanques de agua cuando esta fluye por la red para utilizarla cuando hay cortes en el suministro. Las comunidades localizadas en los extremos de la red de agua y en zonas elevadas experimentan los cortes del suministro de forma más intensiva y los residentes tienen que comprar agua a vendedores privados a un precio mucho más alto.
  • Los palestinos de Cisjordania que no están conectados a la red de suministro de agua: son alrededor de 113.000 personas que viven en 70 comunidades, 50.000 de ellas en el Área C [área bajo control total de Israel, N. del T.]. Estos residentes no están incluidos en los cálculos de la autoridad israelí del agua. Dependen del agua de lluvia que almacenan en cisternas y del agua que venden distribuidores privados mediante tanques transportados por camiones. En el sur de Cisjordania, unas 42 comunidades consumen menos de 60 litros por persona y día y las comunidades pastoriles del norte del valle del Jordán solo consumen 20 litros por persona y día. Los vendedores privados cobran entre 25 y 40 shekels [entre 5 y 8,3 euros] por metro cúbico, dependiendo de la distancia entre la aldea y la fuente de agua. El precio es hasta tres veces más alto que la tarifa más elevada que pagan los israelíes. En los meses de verano, el gasto mensual en agua de una familia que compra el agua a estos vendedores privados se sitúa entre los 1.250 y 2.000 shekels [entre 260 y 415,5 euros], lo que supone aproximadamente la mitad de todos los gastos mensuales de una familia.
  • Los palestinos de la Franja de Gaza: el consumo medio en la Franja de Gaza es de 70-90 litros por persona y día, pero la calidad del agua es extremadamente mala. El 90 por ciento del agua que se extrae mediante bombas en Gaza no es potable de acuerdo con las normas establecidas por la Organización Mundial de la Salud.

3. Causas de las diferencias en el suministro de agua entre los palestinos de Cisjordania y los israelíes

  • La cantidad de agua suministrada a toda Cisjordania: según datos de 2011, el suministro de agua en Cisjordania comprendía 87 millones de metros cúbicos extraídos de fuentes palestinas oficiales de agua y 53 millones de metros cúbicos vendidos a la AP por Mekorot. Alrededor de 51 millones de metros cúbicos de agua de la red pública fueron utilizados por la agricultura. Según la autoridad israelí del agua (2009), 10 millones de metros cúbicos de agua adicionales fueron extraídos de pozos no autorizados, agua que es empleada en la agricultura y en la bebida. Según los datos de la autoridad palestina del agua, más de 2,3 millones de palestinos viven en Cisjordania. Esto significa que, en condiciones óptimas, el suministro de agua —excluyendo los pozos no autorizados— podría ser suficiente para proporcionar 100 litros por persona y día en el consumo doméstico y urbano. Pero es aquí donde entra en juego el segundo factor que afecta al consumo de agua.
  • Fugas de agua: hay gran cantidad de fugas de agua en la red pública de Cisjordania. Estas pérdidas representan en torno al 30 por ciento y más en algunas zonas. El robo de agua es otro problema muy extendido. La infraestructura del agua de la AP necesita mejoras, pero esto no es posible sin un importante trabajo en el Área C, donde cualquier intervención requiere el permiso de las autoridades israelíes. Y estos permisos son muy escasos. Incluso los proyectos aprobados pueden sufrir grandes retrasos o ser paralizados, debido a las restricciones impuestas por la administración civil israelí.
  • La red de agua palestina es gestionada por docenas de autoridades locales con una pésima coordinación. La incapacidad para desarrollar una red de agua controlada nacionalmente, con embalses y cisternas que puedan cubrir las necesidades de todos los residentes, está íntimamente relacionada con el hecho de que toda intervención palestina en el Área C requiere la aprobación de las autoridades israelíes.

Traducción: Javier Villate