Solidaridad con el pueblo palestino: La alternativa es el boicot

Haidar Eid

Fuente: The Alternative is BDS!, Palestine Chronicle, 16/02/2014

Como activistas BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones), no estamos interesados en la estéril oposición a la normalización generada por los Acuerdos de Oslo, sino en formular el tipo de respuesta que puede derrotar, realmente, a las múltiples formas de opresión sionista, a saber, la ocupación, la limpieza étnica y el apartheid.

En el momento en que toda la comunidad internacional —las sociedades civiles y los gobiernos— decida actuar de la misma forma en que lo hizo contra el sistema del apartheid de Sudáfrica, Israel sucumbirá ante la voz de la razón, representada por el llamamiento de 2005 al boicot (BDS) realizado por más de 170 organizaciones de la sociedad civil y apoyado por casi todas las fuerzas políticas influyentes, desde la derecha a la izquierda del espectro político, en la Palestina histórica y en la diáspora.

La cuestión urgente ahora es cuánto tiempo más tolerará el mundo el flagrante racismo constitucional, pues ya está mostrando una creciente condena de la ocupación israelí de Cisjordania y su política de asentamientos en este territorio.

El último éxito del movimiento BDS ha sido la resolución de la Asociación de Estudios Americanos (ASA, por sus siglas en inglés), en la que apoya el boicot a las instituciones académicas israelíes. Esta decisión es, de hecho, lo que hemos estado promoviendo desde 2004, cuando se lanzó la Campaña Palestina por el Boicot Académico y Cultural de Israel.

Como residente de Gaza y profesor, soy incapaz de comprender cómo algunas universidades de renombre firman acuerdos con universidades israelíes, a pesar de la política de limpieza étnica y de los últimos crímenes de guerra cometidos por Israel contra el pueblo de Gaza. Las instituciones académicas israelíes son conocidas por ser cómplices de la política de colonización y apartheid.

¿Acaso no es claro como el cristal, después de todos estos años y miles de informes realizados por las principales organizaciones de derechos humanos, que se niega a millones de palestinos el derecho a la educación en los territorios palestinos ocupados y en los campos de refugiados? Piensen en ello. Nuestra educación es imposibilitada por más de 600 puestos de control israelíes, el bloqueo medieval de Gaza y la discriminación similar al apartheid con los que se enfrentan los estudiantes palestinos en Israel. En realidad, ¡somos discriminados porque no hemos nacido de madres judías!

Miles de estudiantes y profesores palestinos están en mazmorras israelíes, a menudo sin juicio o condenados por tribunales militares. Todas las organizaciones humanitarias y de derechos humanos más importantes han detallado cómo el ejército israelí ataca deliberadamente a los estudiantes y las escuelas palestinas, incluyendo escuelas de la ONU. ¿No deben los/as profesores/as e investigadores/as estar familiarizados con estos informes?

Creemos que es nuestro derecho esperar que las personas con conciencia, especialmente profesores y estudiantes, se unan a nuestra lucha contra el apartheid israelí boicoteando este régimen intransigente, racista y militarista, así como a las instituciones que lo apoyan.

Los miembros de la ASA deben de haber considerado inconcebible que su asociación permaneciera cómplice de la opresión palestina, pretendiendo hacer “negocios como siempre” con el apartheid. Nosotros, los palestinos, somos personas oprimidas sin estado. Dependemos de manera creciente del derecho y la solidaridad internacionales para nuestra propia supervivencia.

Lo que queremos es la aplicación del derecho internacional, poner fin a la ocupación militar israelí de los territorios árabes ocupados en 1967, luchar contra la política de colonización y apartheid tal como es practicada por Israel contra la población nativa de la Palestina de 1948 y por el retorno de los/as palestinos/as refugiados/as que padecieron la limpieza étnica en 1948. ¿Es esto un llamamiento a destruir el estado de Israel? ¿Supuso el boicot del apartheid el fin de Sudáfrica como país o, más bien, de las formas más extremas de racismo?

Israel es un estado colonial y de apartheid y, por tanto, los métodos de lucha empleados contra el apartheid sudafricano pueden ser utilizados como modelo en nuestra lucha contra el apartheid israelí. Transformar el estado de apartheid étnico-religioso de Israel en una democracia debería ser el objetivo de todas las personas que creen en la democracia liberal en general. Pero algunos “liberales” siguen lamentándose de que uno de los “temibles objetivos del BDS” es conseguir iguales derechos y advierten que el estado de Israel podría estar en peligro si el BDS avanza.

Con la presión de la comunidad internacional a través de una campaña de BDS, similar a la campaña de boicot internacional que acabó con el régimen del apartheid en Sudáfrica, creemos que podría ponerse fin al multifacético sistema de opresión israelí.

La campaña BDS tiene como objetivo lograr los derechos democráticos de los palestinos en sus tres componentes, incluyendo, por supuesto, a los palestinos  del estado de Israel que sufren el racismo institucional israelí de primera mano. Esa es la razón por la que uno de las principales demandas de la campaña BDS, defendida por todas aquellas personas que han apoyado el mencionado llamamiento al boicot de 2005, es suprimir la política de apartheid practicada contra los palestinos de [la Palestina de] 1948.

Creemos firmemente que las luchas del pueblo palestino, sea el de 1948 o el de 1967, de Cisjordania o de la Franja de Gaza, de los territorios ocupados o de la diáspora, son inseparables. Esa es la razón por la que pensamos que nuestra alternativa, que está basada en derechos, puede ofrecer, frente a la fachada de “paz” de los Acuerdos de Oslo, basada en la normalización, a TODOS los palestinos/as una solución que garantice el derecho al retorno y la igualdad para los palestinos de 1948.

Recordando las palabras de Mahatma Gandhi, en 2005 nos ignoraron, luego se rieron de nosotros, ahora luchan contra nosotros, mañana, sin duda, ganaremos.


Haidar Eid es profesor adjunto de Literatura Poscolonial y Posmoderna en la universidad Al-Aqsa de Gaza y asesor político de Al-Shabaka, una red política palestina.

Traducción: Javier Villate