Cómo está financiando Europa la ocupación de Palestina

David Cronin

Fuente: How Europe funds the occupation of Palestine, The Electronic Intifada, 5/02/2014

¿Ha reconocido, finalmente, la Unión Europea (UE) que está pagando la factura por la ocupación de Palestina?

De manera indirecta, uno de sus enviados podría haber hecho precisamente eso. Lars Faaborg-Andersen, embajador de la UE en Tel Aviv, llamó recientemente la atención sobre las consecuencias de que la UE cortara la ayuda a la Autoridad Palestina (AP) si las actuales conversaciones “de paz” terminaran en fracaso.

“Creo que en Israel saben que este dinero es clave para la estabilidad de Cisjordania y de Gaza”, dijo el danés. “Si no damos ese dinero, es muy probable que Israel tuviera que ofrecer mucho más”.

Las palabras de Faaborg-Andersen son muy instructivas. Parece creer que la UE está haciendo un favor a Israel al favorecer la “estabilidad” en los territorios ocupados en 1967.

Hasta donde yo sé, no dio más detalles. Si lo hubiera hecho, podría haber explicado que el derecho internacional obliga a las potencias ocupantes a satisfacer las necesidades básicas de la población ocupada. Entregando alrededor de 460 millones de euros a Palestina cada año, la UE está mitigando las responsabilidades legales de Israel.

El argumento es que esta ayuda mejora las condiciones de vida de los palestinos. Las declaraciones y las “hojas informativas” producidas penosamente por los burócratas de Bruselas no explican, empero, que algunas de estas ayudas financian directamente las infraestructuras de la ocupación.

En 2012, por ejemplo, la UE manifestó que había entregado 13 millones de euros para modernizar las máquinas de rayos X y la tecnología informática empleados en Karem Abu Salem, el paso fronterizo de mercancías entre Gaza e Israel.

Hubo, además, una omisión en el anuncio de este “generoso” regalo. Karem Abu Salem (conocido en hebreo como Kerem Shalom) está controlado por Israel, que ha impuesto severas restricciones en el flujo de mercancías que entran en la Franja de Gaza. Al echar una mano a Israel, la UE está colaborando con el bloqueo ilegal de Gaza. Esta no ha sido la primera vez que la UE ha prestado este servicio ilegal a Israel.

Si sabes francés, deberías leer Palestine, la trahison européenne (Palestina, la traición europea), escrito por Véronique De Keyser, miembro del parlamento europeo, y el gran defensor de los derechos humanos, ya fallecido, Stéphane Hessel. Este libro documenta cómo la ayuda supuestamente destinada a los palestinos beneficia, realmente, a Israel. Después de que Hamas ganara las elecciones democráticas de 2006, la UE se negó a canalizar la ayuda a través de la administración dirigida por ese partido. En marzo de 2006, Benita Ferrero-Waldner, entonces comisionada para asuntos exteriores de la UE, decidió que pagaría los 40 millones de euros directamente a Israel, con el fin de que compañías israelíes suministraran combustible a Gaza.

Nunca he argumentado que la UE debería dejar de dar dinero a Palestina. Si lo hiciera, privaría a muchas personas de educación, atención médica y energía. Lo que sí he pedido ha sido honestidad y responsabilidad.

No debería engañarse a los contribuyentes europeos haciéndoles creer que su dinero es gastado siempre de forma honesta. Se nos debería decir directamente que se está colaborando con la ocupación. Si Israel rechaza asumir sus responsabilidades legales, entonces la UE debería pasarle a Israel la factura de la ayuda e insistir en el pago de la misma. Y cuando Israel destruya proyectos financiados por la UE, como ha hecho en numerosas ocasiones, la unión debería llevar a Israel ante los tribunales. Para su vergüenza, los representantes de la UE han sido siempre demasiado cobardes para demandar a Israel.

Los datos recientes contenidos en un informe oficial de la UE sobre el comercio de armas revelan algo todavía más siniestro. Indican que el valor de las licencias de exportación de armas a Israel emitidas por los gobiernos de la UE ha aumentado un 290 por ciento entre 2011 y 2012: de 157 millones a 613 millones de euros.

Probablemente, estas cifras no ofrecen un cuadro completo de la colaboración existente. Gran Bretaña facilitó el año pasado estadísticas que indican que la venta de productos militares a Israel puede medirse, en realidad, en miles de millones. Todo esto significa que la UE está ignorando alegremente sus propias leyes sobre venta de armas, que prohíben las exportaciones de armas si existe el riesgo de que sean utilizadas para la represión o para exacerbar las tensiones regionales.

Existe aquí un patrón de conducta: Israel es tratado como si estuviera por encima de la ley.


David Cronin es un periodista y activista político irlandés que vive actualmente en Bélgica. Sus últimos libros son Corporate Europe: How Big Business Sets Policies on Food, Climate and War (Pluto, 2013) y Europe’s Alliance With Israel: Aiding the Occupation (Pluto, 2011).

Traducción: Javier Villate