Dime con quién andas y te diré quién eres: el integrismo racista judío

Estos días Israel está ocupado en un instructivo debate. La cosa no es para menos: el hijo del primer ministro Benjamín Netanyahu, Yair, de 23 años, está saliendo con una joven noruega y… ¡gentil! ¡Qué horror! ¡Hasta dónde vamos a llegar!

Varios parlamentarios israelíes y miembros de organizaciones supremacistas judías han puesto el grito en el cielo y han exigido al primer ministro que haga algo para poner fin a ese desastre racial.

Así, el dirigente del partido ultraortodoxo Shas Nisim Zeev, miembro del Knesset (parlamento israelí), dijo lo siguiente al Jerusalem Post: “Es un gran problema. Como primer ministro de Israel, debe mostrar responsabilidad nacional”. Tras manifestar su convencimiento de que el mismo Netanyahu está apesadumbrado, Zeev añadió: “Cualquier judío que quiera mantener sus raíces quiere ver a su hijo casado con una chica judía”.

Arieh Deri, líder del Shas, dijo a una radio local que, con toda seguridad, la relación de los dos jóvenes le habría causado a Netanyahu un “gran dolor de corazón”. Deri estaba preocupado porque muchos amigos suyos que han invertido “centenares de millones en luchar contra la asimilación en el mundo” podrían sentirse apuñalados por la espalda.

Las críticas a “Bibi” le han llovido incluso dentro de su propio partido, el ultraderechista Likud. “Todo lo que puedo decir es que es muy lamentable”, ha dicho el diputado Moisés Feiglin.

Lehava, una de las muchas organizaciones judías racistas, ha exigido a Netanyahu que “impida esta relación” y Bentzi Gopshtain, director del grupo, lo argumentó con brillantez en Facebook: “Sus nietos, como usted sabe, no serán judíos” si estos chicos se casaran.

La cosa debe de ser tan importante que hasta el vicepresidente de la Organización Sionista Mundial, David Breakstone, se ha creído en la obligación de dar su opinión. Breakstone espera que si la relación prospera, Sandra Leikanger, la gentil noruega, se convierta al judaísmo.

“Las leyes deben cambiar —dice Breakstone— para permitir que Leikanger se convierta al judaísmo”. Para el vicepresidente de la Organización Sionista Mundial son las leyes las que deben cambiar, no la mentalidad integrista, racista y sofocante de los judíos.

Otros grupos se han pronunciado en contra de la relación antijudía y el mismo cuñado de Netanyahu, Hagai Ben Artzi, ha criticado este horror en el sitio web del ultraortodoxo sitio de noticias Kikar Shabat: “Yair debe saber que si hace semejante cosa, si no rompe la relación, entonces… estará escupiendo en las tumbas de su abuela y su abuelo, que tanto le quisieron y le criaron”.

El caso es que la segunda esposa del primer ministro, Fleur Cates, era también gentil, pero se convirtió al judaísmo. Y algo parecido le sucedió a David Ben Gurion, cuyo hijo Amos se casó con una gentil que, posteriormente, se convirtió al judaísmo. Claro que entonces no se había creado todavía el estado de Israel. Pero es que el hijo de Amos, Alon Ben Gurion, también se casó con una gentil… En este caso, no hubo conversión al judaísmo.

El último acto de este esperpéntico caso lo ha protagonizado el mismo primer ministro. Ha negado que su hijo salga con la gentil noruega, afirmando que solo son amigos.

Esta lamentable exhibición de racismo judío es digna de ser tenida en cuenta, no por el hecho en sí, sino porque ni una sola voz del establishment sionista de Israel y del mundo se ha alzado para criticar semejante muestra de intolerancia e integrismo. ¿Dónde están los sionistas “liberales”?

Una última cuestión. ¿Qué hubiera pasado si, en cualquier país del mundo, un hijo de una personalidad saliera con una chica judía y la opinión pública condenara la relación por el hecho de que la chica fuera judía? ¡¡¡Antisemitismo!!! ¡¡¡Racismo!!!

Esta es la tediosa realidad del sionismo racista y supremacista. No debería causar mucho esfuerzo imaginar (cuando se es lo bastante perezoso para no informarse con objetividad) el trato que Israel dispensa a los palestinos, quienes además de gentiles son “terroristas” y subhumanos.

One thought on “Dime con quién andas y te diré quién eres: el integrismo racista judío

  1. No olviden los judíos que las personas que los salvaron de Holocausto fueron los “gentiles”. La historia se olvida rápido, ¿qué tal si todos los países occidentales hicieran lo mismo con sus ciudadanos que hacen los judíos en Israel?, serían unos racistas, ¿verdad? Israel existe solo porque los medio-judíos estadounidenses les apoyan “económicamente”, y estos les dan la espalda como agradecimiento, pero no a su dinero. Los racistas judíos no quieren leer el libro del catedrático israelí Shlomo Sand, porque no les conviene saber que la mayoría de los “ultraortodoxos racistas” provienen de familias convertidas.

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