Vídeo: Trabajar la tierra en Gaza bajo las balas israelíes

Como sucede casi a diario a lo largo de la diminuta Franja de Gaza, las fuerzas israelíes de agresión penetraron en el territorio palestino y, con sus excavadoras, destruyeron parte de los cultivos de Jaled Qudaih, en Juzá, al este de Jan Yunis. Así que, al día siguiente, él y su familia, junto con algunos extranjeros solidarios que actúan como “escudos humanos” para proteger a los palestinos, comenzaron a sembrar de nuevo sus campos.

Y también como suele ser habitual un día sí y otro también, los soldados israelíes dispararon (no se sabe hacia dónde) durante media hora para amedrentar a los campesinos palestinos, instándoles a que se fueran.

Esto se repetirá todos los días, pues estas son las tierras de Qudaih y los israelíes no tienen derecho a echarle de ellas ni a impedir que las cultive.

Sus tierras llegan hasta 50 metros antes de la valla israelí. En ellas cultiva trigo para hacer pan para su familia, los tallos y el salvado son para alimentar a las ovejas que guarda en el patio trasero, las cuales, a su vez, producen leche para beber y lana para la ropa.

Qudaih tiene que trabajar la tierra con las manos, con azadas y un pequeño arado tirado por un burro, pues los israelíes no le permiten utilizar un tractor.

Conviene recordar que los ataques del ejército israelí contra los agricultores son “autodefensa de Israel” y están dictados por “razones de seguridad”. Es evidente para todo el mundo que las manos callosas que acarician la tierra y la remueven con instrumentos tan peligrosos como las azadas y los arados, todo ello representa un gravísimo peligro para una de las mayores potencias militares del mundo. Por eso se defiende con francotiradores que disparan contra esos “terroristas”.

En cierta forma, el caso de Qudaih es “privilegiado”, pues lo más normal es que las patrullas israelíes impidan a los agricultores palestinos acercarse a menos de 300 metros de la valla fronteriza. Lo impiden disparando, obviamente, sin que medie provocación alguna. Eso sí, cuando un cohete artesanal cae en territorio israelí, ¡TERRORISMO, TERRORISMO! Y ahí tenemos a los políticos y generales israelíes, y a los presidentes democráticos que en el mundo han sido, reclamando el derecho de Israel a defenderse. Esta es la indecencia moral y la hipocresía que rodea al conflicto palestino-israelí.

Cuando los disparos del francotirador israelí se convirtieron en ráfagas, Qudaih tuvo que desistir, no por él, sino por sus hijos. El más pequeño, Wael, solo tiene diez años, y no puede arriesgar su vida.

Es así cómo los israelíes niegan a los palestinos el derecho al trabajo, a moverse libremente e incluso el derecho a la vida. ¿Hasta cuándo los demócratas europeos seguirán mirando para otro lado?

Fuente: Photos and video: Israeli forces’ gunfire blocks Palestinian farmland in Gaza | International Solidarity Movement