Ilan Pappe: ‘La solución de dos estados no traerá la paz’

Frank Barat

Fuente: ‘A two-state solution is not the key to peace’, New Internationalist, 2/01/2014

Ilan Pappe es un historiador y escritor israelí. En la actualidad, enseña historia en la Universidad de Exeter, Inglaterra, Su libro The Ethnic Cleansing of Palestine, publicado en 2006, causó gran controversia, al igual que su postura radical sobre el estado de Israel. Él habló con Frank Barat.

¿Por qué y cuándo decidió defender la causa palestina? ¿Y cuáles fueron las consecuencias de esa toma de partido para usted como israelí?

Cambiar de ideas en una cuestión tan crucial es un proceso largo. No sucede en un día y no sucede por una sola causa. Sin embargo, si tuviera que elegir una causa que cambió realmente mis ideas de forma radical, sería el ataque israelí contra Líbano en 1982. Para quienes crecimos en Israel, fue la primera guerra sin consenso, la primera guerra que, obviamente, fue elegida por nosotros. Israel no fue atacada. Israel atacó.

Pero es un largo proceso y una vez que lo inicias, enfrentándote a tu propia sociedad y a tu familia, no es algo agradable. Las personas que conocen Israel saben que es una sociedad de estrechas relaciones y dinámica; así que si estás en contra de ella, lo notas en todos los aspectos de tu vida.

La mayoría de los estados-nación son muy buenos propagandistas, pero ¿no cree usted que Israel está en un nivel superior?

En efecto. Es una sociedad muy adoctrinada, no mediante la coacción, sino mediante un poderoso adoctrinamiento desde el momento en que naces hasta que mueres. Creo que ahora es más difícil ese adoctrinamiento, aunque este sigue haciéndose con gran éxito. Hay unos pocos jóvenes israelíes que están desafiando al sionismo.

Cuando has sido educado de cierta forma y las políticas y acciones de tu propio gobierno te empujan hacia la violencia, entonces crees que, objetivamente, tu punto de vista es correcto, porque ves que hay terroristas suicidas y misiles lanzados desde Gaza. Es muy difícil que los israelíes separen la violencia de las razones para esa violencia. Una de las cosas más difíciles de explicar a los israelíes es distinguir entre causa y efecto.

Parece que el círculo de la violencia nunca se detendrá si no hay educación y conocimiento…

Creo que uno de los principales retos es encontrar el espacio para que los israelíes y los occidentales puedan entender cómo empezó todo. Los primeros colonos sionistas, cuando se dieron cuenta de que lo que creían que era una tierra vacía estaba llena de árabes, vieron a estos como extranjeros y violentos que se había apoderado de su tierra. Esta visión ha perneado las percepciones de los israelíes. Es una deshumanización de los palestinos, que empezó a finales del siglo XIX. ¿Cómo explicar a la gente que, en realidad, son un producto de esta alienación? Esta es una de las tareas más enormes para cualquier persona que se dedique a la educación alternativa o intente transmitir un mensaje diferente a la sociedad judía israelí.

Usted se fue a Exeter en 2007, pero vuelve a menudo a Israel. ¿Cómo ha evolucionado la situación en Israel en estos últimos años?

Si se compara el Israel actual con el que yo abandoné, o el Israel en el que crecí, observo una tendencia hacia un mayor chovinismo, etnocentrismo e intransigencia, lo cual nos hace sentir a todos que la paz y la reconciliación están muy lejos. La tarea de cambiar la sociedad israelí desde dentro es algo formidable. Esta sociedad parece estar cada vez más enquistada en su posición. Por otra parte, hay cada vez más jóvenes que parecen ver la realidad de una forma diferente. Así, aunque a corto plazo no veo ninguna oportunidad para un cambio desde dentro, hay indicios de que, con la ayuda de la presión ejercida desde fuera, hay un grupo de personas con las que se podría crear una sociedad diferente en el futuro.

¿Deberíamos, entonces, poner toda nuestra energía en presionar desde fuera o en hablar con los israelíes para intentar que cambien sus ideas?

La razón por la que todos estamos debatiendo esto es porque la máquina de destrucción nunca se detiene. No nos podemos permitir el lujo de esperar más tiempo; están sucediendo muchas cosas terribles. También sabemos que existe una relación entre esas cosas terribles y el hecho de que Israel se ha dado cuenta de que tiene que pagar un precio por lo que está haciendo. Necesitamos encontrar urgentemente una forma de detener lo que está sucediendo ahora y de impedir lo que está a punto de suceder. Se necesita un modelo poderoso de ejercer presión desde el exterior.

Por lo que se refiere a los extranjeros, a la sociedad civil internacional, creo que el movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) es un buen punto de partida. Hay, no obstante, dos factores adicionales que son necesarios para que el proceso sea exitoso. Uno está en el lado palestino: tiene que resolverse la cuestión de la representación. En segundo lugar, se necesita una clase de sistema educativo que tenga tiempo para ayudar a los judíos israelíes a ver las cosas de un modo diferente y ver los beneficios que eso podría conllevar. Si estos factores funcionaran conjuntamente y tuviéramos un enfoque más exhaustivo de la cuestión de la reconciliación, las cosas podrían cambiar.

Hablemos de la “solución”. La solución de dos estados parece ser la única que está sobre la mesa. Cuando usted habla de “un estado”, la gente le llama utópico o dice que usted está en contra de la autodeterminación del pueblo judío. Por otro lado, los líderes políticos palestinos siguen apoyando una solución de dos estados. La solución más racional y humana de un estado apenas se ha debatido…

Creo que están pasando dos cosas. Una es la cuestión de la representación palestina. Quienes dicen representar a los palestinos de Cisjordania se han convertido en representantes de todo el pueblo palestino. Por lo que se refiere a Cisjordania, se puede ver por qué una solución de dos estados resulta atractiva. Podría significar el fin del control militar. Uno puede comprender esto, pero no se toma en cuenta a los otros palestinos: los refugiados, los gazatíes y los que viven en el interior de Israel. Esta es una de las dificultades. Hay algunos grupos palestinos que creen, erróneamente en mi opinión, que esta es la forma más rápida de acabar con la ocupación.

La segunda razón es que la solución de dos estados parece lógica. Es una idea muy occidental. Una invención colonialista que fue aplicada en la India y África: la idea de partición. Si cuestionas la racionalidad de la misma, eres criticado.

Ahora bien, bastan cinco minutos en el terreno para convencerse de que ya existe “un estado” allí. Es un estado no democrático, un régimen de apartheid. Simplemente es necesario pensar cómo cambiar ese régimen. No es necesario pensar en una solución de dos estados. Hay que pensar en cómo cambiar las relaciones entre las comunidades. Cómo cambiar la estructura de poder en vigor.

¿Por qué sigue diciendo la gente que la solución de dos estados es un primer paso necesario para avanzar hacia algo mejor?

Estamos, una vez más, ante la forma racionalista occidental de pensar y ver la realidad. En estos momentos, parece que hay una gran coalición en favor de una solución de dos estados. Pero no se evalúa su moralidad, su dimensión ética. Es como el famoso chiste judío sobre una persona que pierde su llave y solo la busca donde hay luz, no donde la perdió. La solución de dos estados es la luz, no es la llave.

Traducción: Javier Villate

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