EEUU está interesado en la riqueza mineral y los recursos naturales de Afganistán

Nikolai Malishevski

Fuente: The Pentagon’s Map of Afghanistan: An Eldorado of Mineral Wealth and Natural Resources, Global Research, 9/12/2013 (el artículo original fue publicado por Strategic Culture Foundation el 8 de agosto de 2012).

Una curiosa información emergió en los medios de comunicación el mes pasado. Basándose en una exploración espacial, el departamento de defensa de EEUU ha elaborado un mapa de Afganistán que muestra en detalle las riquezas minerales del país, que podrían ser impresionantes.

En 2010 ya se reconoció, si bien indirectamente, que Afganistán tenía lucrativos recursos naturales cuando el ministerio de minas estimó en mil millones de dólares (!) los recursos naturales del país. Por otra parte, según el New York Times, una fuente del gobierno de Washington dijo que Afganistán tenía abundantes reservas de cobre, oro, cobalto y litio, un mineral que se utiliza mucho en la industria actual. Un memorando del Pentágono consideraba que las reservas de litio eran tan grandes que podrían convertir a Afganistán en la “Arabia Saudí del litio”.  De alguna forma, las noticias pasaron desapercibidas para la mayoría de los observadores del mundo.

Hay que tener en cuenta que las áreas dedicadas al cultivo de la amapola en Afganistán se han ampliado considerablemente desde que la coalición occidental invadió el país con la misión de combatir el terrorismo y derribar el régimen talibán. En estos momentos, millones de afganos participan en el cultivo de la amapola y el procesamiento y tráfico de la heroína. Un año después de la llegada de las fuerzas de la coalición occidental, Afganistán entró en la escena mundial como un virtual monopolio de la heroína, produciendo más del 60 por ciento de la oferta global. Es un secreto a voces que las tierras de cultivo de la adormidera en Afganistán exceden en mucho a las plantaciones de coca de Colombia, Perú y Bolivia juntos. La explicación dada por EEUU y Gran Bretaña es que los agricultores afganos —un país subdesarrollado que supuestamente no tiene recursos naturales— tienen que cultivar drogas para sobrevivir.

En los primeros años del siglo XXI, Washington retiró a Afganistán de la lista negra del narcotráfico y levantó las sanciones pertinentes. El presidente de EEUU dijo que esta decisión se tomó para promover los intereses nacionales, aunque en ningún momento los “agricultores” afganos se vieron en problemas con los países vecinos, en particular Rusia, con la pesadilla de una yihad permanente contra las drogas.

En realidad, los científicos soviéticos descubrieron hace décadas que el subsuelo de Afganistán contenía abundantes recursos minerales. Entre ellos, por ejemplo, piedras preciosas y semipreciosas. Muestras de lazurita del distrito de Sar-e Sang, cuya calidad es muy alabada por los artesanos, se encontraron en las tumbas de faraones y durante las excavaciones de Troya. El depósito de esmeralda que se descubrió en los años 70 en la provincia de Panjshir es uno de los más grandes del mundo, con gemas comparables en calidad a las aclamadas de las minas de Colombia. La URSS conocía, desde hacía mucho tiempo, la existencia de reservas de uranio en Afganistán. En su libro Tragedia y honor en Afganistán, el general A. Lyakhovsky habla de que la amenaza que representaría el que Pakistán e Irán se apoderaran del uranio afgano para construir armas nucleares fue, de hecho, un argumento esgrimido en favor de la futura invasión soviética en una reunión presidida por Brezhnev el 8 de diciembre de 1979.

Las exploraciones soviéticas realizadas en Afganistán hasta finales de los años 80 mostraron que Afganistán era extremadamente rico en diferentes tipos de minerales y con muchos recursos no explotados hasta el momento, pues el país nunca había sido colonizado. El depósito de cobre de Aynak es el mayor de Eurasia y se cree que el mineral de hierro de Hadjigek, en las proximidades de Kabul, es el mayor del sur de Asia. Al este de Kabul se localizaron reservas de pegmatita, de donde se extraen rubíes berilo, y gemas raras (kunzita e hidenita). Las reservas de pegmatita pueden utilizarse, además, para extraer berilio (las reservas son las más grandes conocidas hasta la fecha, con más de 73.500 toneladas), litio, tantalio y niobio, elementos demandados por la industria de alta tecnología, la nuclear y la aeroespacial.

El Pentágono, por tanto, ha confirmado los viejos hallazgos de la URSS de reservas de metales preciosos, minerales, azufre, lazurita, barita, celestina, etc., en Afganistán y, además, ha elaborado un mapa de los depósitos. El asunto merece atención, pues, en contra de lo que se cree, la guerra de los muyahidines afganos contra la URSS no terminó cuando las fuerzas soviéticas se retiraron del país. En la década del 2000, la guerra tomó la forma de una ofensiva de drogas que costó a Rusia más vidas que la fallida invasión. En esta, perecieron alrededor de 15.000 hombres de las fuerzas soviéticas, mientas que en estos días las drogas afganas están matando hasta 20.000 rusos cada año y dejando a muchos más discapacitados. Hay que señalar que la mayoría de las víctimas son jóvenes. Es de un cinismo absoluto justificar todo esto diciendo que la pobreza no deja a los agricultores afganos más opción que cultivar opio.

Traducción: Javier Villate