Irán: No se trata de armas nucleares

Sheldon Richman

Fuente: Iran: It’s Not about Nuclear Weapons, Information Clearing House, 28/11/2013

Si quieren comprender el conflicto entre EEUU e Irán, han de saber una cosa: no se trata de armas nucleares.

Ustedes están pensando: por supuesto que es sobre las armas nucleares. Todo el mundo lo dice.

Bueno, todo el mundo no. Pero esto no es una cuestión de mayorías. Como ha señalado William O. Beeman en el Huffington Post:

Hay una extraña ironía en el anuncio del acuerdo provisional por parte del presidente Obama. Menciona las palabras “arma nuclear” muchas veces en su anuncio, sugiriendo que Irán podía desarrollar ese tipo de arma. Me pregunto si cree realmente eso o si su reiterada acusación es meramente un recurso retórico cuyo objetivo es apaciguar a sus críticos del ala dura.

El presidente debe saber que no hay evidencias de que Irán tenga o haya tenido en algún momento un programa de armas nucleares. Las agencias de inteligencia más importantes del mundo han verificado este hecho durante más de una década. Dos estimaciones realizadas por los servicios de inteligencia de EEUU, hechas públicas en 2007 y 2011, subrayaron esto. La Agencia Internacional de la Energía Atómica ha afirmado, igualmente, que Irán no ha desviado material nuclear para fines militares.

Incluso los analistas israelíes en materia de inteligencia están de acuerdo en que Irán “no es un peligro” para Israel.

Irónicamente, cuando los críticos del acuerdo provisional dicen que Irán cedió poco, están en lo cierto. “Al ceder a las demandas del P5+1, Irán se ha dejado convencer para dejar de hacer temporalmente lo que nunca pretendió hacer: una bomba nuclear, escribe Beeman. “EEUU y sus aliados […] dieron el salto injustificado de que tener uranio enriquecido conduciría inmediatamente a tener una bomba atómica. Esto es un gran error, tan grande que hay que sospechar que es, básicamente, un invento para consumo de los ciudadanos”.

A cambio de dejar de hacer lo que no tenía intención de hacer, Irán ha conseguido una mínima reducción de las sanciones económicas que están haciendo tanto daño a los iraníes.

Hay otra ironía. Los reaccionarios de ambas partes —incluyendo a los del Congreso de EEUU— se oponen a un acercamiento entre Irán y EEUU por las mismas razones.

Miren a los principales oponentes del acuerdo: Israel y Arabia Saudí. Son algunos de los aliados más estrechos del gobierno de EEUU en Oriente Medio. Por razones que se solapan, ambos países no quieren ver que la guerra fría entre EEUU e Irán, que ya dura 34 años, llegue a su fin.

Arabia Saudí, que está muy bien equipado militarmente por EEUU, es una monarquía musulmana suní. Irán es el gran e influyente estado persa dominado por la otra gran corriente del islam: el chiísmo. (Lo que Irán llama Golfo Pérsico, los árabes llaman Golfo Arábigo.) Irán fue un estado títere de EEUU hasta 1979, cuando la revolución islamista derrocó el régimen represivo del Sha, a quien EEUU había repuesto en el poder después de haber sido expulsado por un régimen democrático en 1953. Arabia Saudí, que disfruta de la protección que le proporciona el paraguas nuclear de EEUU, no quiere que Irán vuelva a tener buenas relaciones con Washington, ya que eso reduciría su influencia en Oriente Medio.

Israel es el mayor receptor mundial de armamentos militares de Estados Unidos y una potencia nuclear. Ambos factores le convierten en el país más poderoso de la región, que ha utilizado ese poder para sojuzgar a los palestinos, robar sistemáticamente sus tierras e intimidar a sus vecinos, habiendo invadido periódicamente el Líbano. Sus dirigentes tienen que fabricar enemigos para distraer al mundo de sus políticas inhumanas, que son justificadas y protegidas por el gobierno de EEUU, bajo la presión del lobby judío. Así, los iraníes, que han hecho reiteradas propuestas de paz, son retratados como una “amenaza existencial”, algo completamente absurdo. Aunque hiciéramos todas las suposiciones fantásticas necesarias para creer que Irán tiene una bomba nuclear, ¿de qué serviría atacar a Israel, que tiene centenares de bombas nucleares, algunas de ellas en submarinos invulnerables?

Yoel Guzansky, exmiembro del Consejo de Seguridad Nacional de Israel, reveló muchas cosas cuando condenó el acuerdo provisional porque otorgaba a Irán “el marchamo de un país legítimo”. ¡Cuánta hipocresía!

El pueblo iraní, con su grande y educada clase media, daría la bienvenida a unas buenas relaciones con Estados Unidos. Tanto ellos como el pueblo de EEUU obtendrían ventajas del comercio mutuo, el turismo y otras relaciones. Como beneficio adicional, esas buenas relaciones debilitarían la teocracia iraní, que es la razón por la que los halcones de uno y otro lado están decididos a impedir que prosperen.


Sheldon Richman es vicepresidente de la Future of Freedom Foundation y editor de su revista mensual, Future of Freedom. Durante 15 años, ha sido editor de The Freeman, revista publicada por la Foundation of Economic Education en Irvington, Nueva York. Ha escrito Separating School & State: How to Liberate America’s Families, Your Money or Your Life: Why We Must Abolish the Income Tax y Tethered Citizens: Time to Repeal the Welfare State

Traducción: Javier Villate