Israel y Arabia Saudí: juntos contra los enemigos comunes

Pepe Escobar

Fuente: The Wahhabi-Likudnik war of terror, Asia Times Online, 20/11/2013

El doble ataque suicida contra la embajada iraní en Beirut —que causó al menos la muerte de 23 personas y heridas a otras 170— fue un atentado que, en realidad, tuvo lugar el 19 de noviembre [11/19 en inglés]. Algunos ya le están dando vueltas a su relación con el 11-S [9/11 en inglés] y un supuesto caso de metástasis de la guerra contra el terror declarada por Washington. Pero el atentado lleva la marca de los servicios de inteligencia de Arabia Saudí.

No esperemos, sin embargo, que Occidente condene este ataque terrorista. Miren los titulares: todos se refieren a “explosiones”, como si los niños estuvieran jugando con petardos.

Fuera perpetrado por un grupo vinculado a Al Qaeda o por pistoleros a sueldo del jefe del espionaje saudí, Bandar Ben Sultan (alias Bandar Bush), el ataque terrorista está configurado esencialmente como una importante provocación saudí. La agenda saudí en Siria pasa por tener inmovilizados en este país, y también en el Líbano, a Hizbulá e Irán. Si eso sucede, le beneficiaría también a Israel. Una vez más, tenemos otra ilustración de la colusión de la dinastía Saud y el Likud.

Hay matices. La estrategia de Bandar Bush, en coordinación con los yihadistas, perseguía que Hizbulá combatiera dentro de Siria. Cuando Hizbulá se vio obligado a ello, con solo unos pocos centenares de combatientes, los yihadistas se escabulleron del campo de batalla para poner en práctica el plan B: los atentados terroristas en las calles del Líbano.

Aunque Hizbulá se muestra dispuesto a luchar en cualquier parte, la postura de Teherán es más cauta. No quiere jugárselo todo contra los saudíes; al menos por ahora, cuando están sobre la mesa las cruciales negociaciones sobre su programa nuclear en Ginebra y (aún) la posibilidad de una segunda ronda sobre Siria, Ginebra II. Sin embargo, la Casa de Saud no ve con buenos ojos una Ginebra II a la vuelta de la esquina, pues no tiene absolutamente nada que proponer salvo un cambio de régimen.

En Siria, el principal pilar de la estrategia de Bandar Bush es convertir el Ejército Sirio Libre en un “ejército nacional” de unos 30.000 efectivos bien armados. Las armas serían suministradas por el “Ejército del Islam”, que no es más que un disfraz del Yahbat Al-Nusra de Al-Qaeda. El rey Playstation de Jordania, también conocido como Abdulá, colabora como proveedor de los campos de entrenamiento próximos a la frontera siria. Pase lo que pase, una cosa es segura: los pistoleros a sueldo de Bandar Bush llevarán a cabo más atentados suicidas en Líbano y Siria.

El eje sionista-wahabí-salafista

Las oscuras Brigadas Abdulá Azam, vinculadas con Al-Qaeda, existen en teoría desde 2005, colocando bombas aquí y allá. Un jeque de nombre Sijaredin Zreikat, se atribuyó en Twitter la responsabilidad del ataque terrorista de Beirut. Pero lo más curioso es que la reivindicación fue “descubierta” y traducida al inglés por el sitio web de desinformación israelí SITE (Al-Qaida-linked group claims responsibility for deadly Beirut attack, Haaretz, 19/11/2013).

No obstante, otro sitio de desinformación israelí, DEBKAfile, dijo que el ataque terrorista fue un señuelo de Irán/Hizbulá, basándose en un “aviso saudí” dirigido a “las agencias de inteligencia occidentales e israelíes” (Incredible! Beirut bombings killing 25 people were self-inflicted by Iran and Hizballah as a diversionary tactic, DEBKAfile, 19/11/2013). El objetivo, según la “inteligencia saudí”, era “convencer a los combatientes de Hizbulá que se encontraban en el campo de batalla sirio contra su voluntad”.

Esto ni siquiera es patético. Hizbulá está defendiendo básicamente la frontera sirio-libanesa y solo tiene unos pocos centenares de combatientes en Siria. Por otra parte, ninguna cadena de atentados suicidas va a disuadir a Hizbulá y a Teherán de intentar recuperar el control de lo que realmente importa en el contexto estratégico de Siria: el área de Kalamun.

Kalamun es un área rodeada de montañas que se extiende 50 kilómetros entre Damasco y Al-Nabk, paralela al valle libanés de la Bekaa, justo en el crucial corredor de la autovía M5 que une Damasco y Homs. El ejército sirio está desarrollando una ofensiva en Kalamun. Recuperar el control de todo el área es solo cuestión de tiempo. Esto supondría controlar los accesos septentrionales de Damasco. Hizbulá está ayudando en esa ofensiva desde el valle de la Bekaa. Pero esto no significa que vaya a levantar un campamento en Siria.

Por lo que se refiere a la acusación de falso señuelo, habría que reexaminar tres recientes atentados internacionales que supuestamente fueron dirigidos contra Israel. En India, la bomba no tenía proyectiles y apenas hirió a un agregado israelí. En Azerbaiyán, la bomba fue milagrosamente “descubierta” antes de que explotara. Y en Tailandia, la bomba explotó antes de tiempo, hiriendo solo a un iraní que se encontraba cerca.

La burda desinformación israelí queda desenmascarada cuando salta a la siguiente conclusión:

Si Teherán es capaz de tales atrocidades simplemente como táctica de distracción, entonces quizá los presidentes Barack Obama y Vladimir Putin deban tomarse en serio a su socio en las negociaciones antes de firmar un acuerdo el miércoles, 20 de noviembre, que deje intacto el programa nuclear de Irán.

Así que todo esto se vincula perfectamente con la actual histeria israelí sobre las negociaciones de Ginebra, que también explica la enésima información del periódico de News Corporation, Sunday Times de Londres, según la cual Arabia Saudí ayudará a Israel a atacar a Irán (Israel, Saudi Arabia Unite For Attack On Iran, RT, 17/11/2013).

También concuerda con los proverbiales compinches estadounidenses que cuentan, con mal disimulado regocijo, que “estratégicamente, esta alianza de facto entre israelíes y saudíes es una extraordinaria oportunidad para Israel” (The stakes of an Iranian deal, Washington Post, 15/11/2013).

Incluso estos compinches tienen que admitir que la Casa de Saud está “bloqueando la información del gobierno libanés para, por ejemplo, perjudicar al aliado de Irán, Hizbulá”. Evidentemente, “bloquear” es un eufemismo referido a la manipulación de los atentados suicidas.

Luego viene la ilusión final, disfrazada de “análisis”. El primer ministro israelí Bibi Netanyahu “apuesta por reemplazar a Estados Unidos como protector militar del status quo”. Traducción: los likudniks sueñan con convertirse en el nuevo jefe de la mafia militar que protege los petrodólares wahabíes.

Los alcahuetes

La estrategia de Bandar Bush —armar y dar cobertura a los salafistas, yihadistas y, entre medias, a todos los chivos expiatorios o mercenarios— seguirá adelante. Después de que Bandar Bush convenciera a Washington para que se librara de los cataríes protectores de los Hermanos Musulmanes, los saudíes son la principal baza guerrera. La maquinaria de Bandar Bush tiene lazos con prácticamente todos los grupos yihadistas del Mediterráneo Oriental.

Sin duda, ayuda el hecho de que Bandar tenga la cobertura perfecta: conoce a los actores importantes de Washington y los ha engatusado a todos. En EEUU, Bandar Bush es un héroe brillante y ha llegado a suscitar comparaciones halagadoras con Gatsby (Prince Bandar bin Sultan, Saudi Arabia’s Gatsby, Master Spy, The Daily Beast, 16/11/2013). Vale. Y mi nombre es, en realidad, Daisy.

A pesar de que su embajada en Líbano ha sido atacada, Irán está manteniendo una postura extremadamente moderada. La prioridad número uno son las negociaciones sobre el programa nuclear en Ginebra con quien realmente importa, Estados  Unidos. Esto explica que Irán culpe del ataque terrorista de Beirut a los proverbiales “sionistas” y no a los yihadistas apoyados por Arabia Saudí que se postulan como “rebeldes” y forman parte del mundo turbio de Bandar Bush.

Basta, por el momento, de tanta newspeak [neolengua, forma de expresión protocolaria que sirve a un objetivo político, según el libro 1948 de George Orwell, N. del T.]. Lo que pasó en Beirut fue un ataque terrorista, jaleado por Israel y apoyado plenamente por los saudíes, un ejemplo ilustrativo del eje likudniks-Casa de Saud.


Pepe Escobar es el autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007), Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge (Nimble Books, 2007) y Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Su correo-e: pepeasia@yahoo.com.

Traducción: Javier Villate