¿Por qué huyen los judíos a Europa?

Doug Sanders

Fuente: Why Jews flee to Europe (or at least half of it), The Globe and Mail, 16/11/2013

¿Ha oído algo sobre el éxodo de judíos a Europa? En un contexto de tensiones crecientes y dificultades económicas, decenas de miles de judíos de clase media y con estudios están huyendo cada año, no de Europa sino de Israel a Europa y, especialmente, a Alemania, que se ha convertido en el primer destino —después de Estados Unidos— del medio millón de israelíes que han abandonado el país originando una discutida “fuga de cerebros”.

Este fenómeno ha sorprendido tanto a israelíes como a europeos y ha ofendido a algunos líderes de Israel. El mes pasado, en el curso de una visita a Budapest, el ministro de exteriores Yair Lapid denunció la creciente oleada de judíos, con vínculos europeos, que han sido denominados en los medios de comunicación israelíes como los nuevos yordim (emigrantes o, literalmente, “caídos”, “derrotados”).

“Una palabra para todos aquellos que están hartos y se han ido a Europa”, escribió Lapid en Facebook, quien luego relató la trágica historia de su familia en el Holocausto. “Perdónenme —concluyó— si soy un poco impaciente con aquellos que están dispuestos a librarse del único país que tienen los judíos por el mero hecho de que es más fácil vivir en Berlín”.

¿Más fácil vivir en Berlín? Esa no ha sido una creencia común entre los judíos, ni siquiera hace una generación. Entre los judíos norteamericanos es un motivo de controversia y disgusto solamente visitar Alemania de vacaciones. Los años oscuros de la shoah están todavía demasiado frescos en la memoria de muchas familias.

Sin embargo, para la actual generación de israelíes, irse a Europa es algo que no es polémico en absoluto. El año pasado, tuve una conversación con una historiadora israelí, de gran éxito profesional, que vive en Alemania. “Esa decisión debe de haber chocado a muchos amigos tuyos de Israel”, le sugerí. Me miró con recelo, como si nunca hubiera oído antes esta idea. “No, por supuesto que no”, me dijo. “Mis amigos me envidian por haber conseguido un visado para vivir aquí. Todos los académicos de mi generación quieren venirse a Europa”.

Gran parte de esta emigración tiene que ver con las difíciles condiciones económicas que existen en Israel. La escritora Ruth Margalit señaló recientemente que el 87 por ciento de los israelíes mayores de 25 años son económicamente dependientes de sus padres.

Pero esta emigración también es política. Los países europeos son vistos por los israelíes como estables, igualitarios y seguros, mientras que en un Israel gobernado por partidos de línea dura, los fanáticos y los ortodoxos están destinados a prevalecer. “Con todo respeto”, escribió recientemente la columnista del Jerusalem Post Susan Hatis, “creo que es más seguro físicamente para un judío vivir en Berlín en estos días que en Jerusalén, aunque no menosprecio la dificultad emocional que implica tomar esa decisión, dado el pasado no demasiado lejano”.

Hatis dio sus razones para el éxodo: “pérdida de la esperanza de que alguna vez prevalezca la paz […] malestar por la falta de determinación de los dirigentes de Israel para hacer un esfuerzo serio dirigido a separar religión y estado […] y la sensación de que la vida en Israel parece transcurrir a menudo en una olla a presión”.

Aún así, podría parecer más lógico que el éxodo judío no se dirigiera a Europa, sino a otras partes del mundo. Aquí, en Austria, un partido con concepciones antisemitas y neonazis obtuvo hace poco una quinta parte de los votos en las elecciones del 29 de septiembre. En Hungría, Francia, Grecia y Holanda, partidos que defienden la intolerancia religiosa y racial han conseguido buenos resultados, aunque no gobiernan en ninguna parte. En un reciente estudio, el 76 por ciento de los judíos europeos dijo que el antisemitismo había aumentado en los últimos cinco años. En Francia, hogar de la mitad de los judíos europeos, casi la mitad dijo que había considerado emigrar fuera de Europa.

Así las cosas, ¿qué es Europa? ¿Un lugar seguro para judíos desencantados de Israel o un lugar del que quieren huir? Es importante comprender que existen realmente dos Europas.

El estudio reciente más exhaustivo sobre las actitudes europeas hacia las minorías religiosas fue realizado hace dos años por Andreas Zick, del Instituto de Investigación Interdisciplinar sobre Conflictos y Violencia. Concluyó que había una enorme divergencia de actitudes.

Ante la frase “los judíos tienen demasiada influencia en mi país”, un asombroso 69 por ciento de los húngaros y el 50 por ciento de los polacos respondió que sí, en comparación con porcentajes más pequeños en Europa Occidental (14 por ciento en Francia, 20 por ciento en Alemania y 6 por ciento en Holanda). Así mismo, sendas mayorías en Polonia, Hungría y Portugal se mostraron de acuerdo con la frase “los judíos no se preocupan, en general, de nada ni de nadie más que de su propia gente”, mientras que solo una pequeña minoría la aceptaba en las economías más grandes.

En el centro y el este de Europa, donde apenas hay judíos, la intolerancia ha aumentado hasta extremos peligrosos. En las economías más grandes, los judíos son vistos, en general, como conciudadanos con una religión diferente. Por desgracia, los lugares donde las minorías religiosas están libres de un enojoso fanatismo son cada vez menos.

Traducción: Javier Villate