Israel prohíbe 49 veces el ‘adhan’ en la mezquita Ibrahimi de Hebrón

Las autoridades israelíes de ocupación han prohibido el adhan (la llamada musulmana a la oración) en la mezquita de Ibrahimi, de Al-Jalil (Hebrón), en 49 ocasiones en el mes de octubre, según ha informado la Dirección de Asuntos Religiosos de Hebrón (Israel bans Adhan 49 times in Ibrahimi Mosque).

Según esta Dirección, la razón de estas prohibiciones es que molesta a los colonos israelíes que viven cerca de la mezquita. Pero el encargado jefe de la mezquita, Hifzi Abu Sneineh, ha dicho que las autoridades israelíes le han prohibido el acceso a la misma sin ofrecer ninguna explicación.

La dirección de asuntos religiosos también ha señalado que varios soldados israelíes ocuparon el área de al-Eshakih de la mezquita, hecho que se ha producido por primera vez y que no debería considerarse de forma aislada.

Dejando de lado las estúpidas y arrogantes razones esgrimidas para estos atropellos, propios de un régimen dictatorial en el que no se respetan las libertades religiosas, estos hechos se producen en un contexto de ofensiva represiva israelí en Cisjordania (redadas, detenciones, incursiones militares en ciudades y pueblos que son cerrados, represión de manifestaciones, destrucción de tierras y cosechas de olivas por parte de colonos y soldados, etc.) y de la ocupación, un día sí y otro también, del recinto de la mezquita de Al-Aksa, en Jerusalén.

La mezquita de Al-Aksa, considerada el tercer lugar más importante para el islam, no solo está siendo objeto de ocupación por grupos de colonos y soldados judíos, sino que el gobierno israelí tiene la intención de dividirla para construir allí una sinagoga. Un elemento más del proceso de “judaización” y limpieza étnica de Jerusalén, cuya punta de lanza lo representa las continuas demoliciones y desalojos de viviendas y propiedades palestinas, que son sustituidas con colonos judíos.

Semejante serie de provocaciones nos traen a la memoria la famosa visita de Ariel Sharon a esta mezquita de Al-Aksa en 2000, que fue la chispa que encendió la ira de la segunda intifada.