Israel construirá una valla de separación en la frontera de Cisjordania con Jordania

El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu ha ordenado la construcción de una valla de seguridad en el valle del Jordán, entre la Cisjordania ocupada y Jordania, según ha informado el diario israelí Maariv.

La construcción de esa valla empezará cuando se acaben los muros que se están construyendo en las fronteras egipcia y siria.

La razón dada por el dirigente israelí es que, de esta forma, espera impedir la entrada de refugiados sirios a Palestina a través de la frontera jordana.

Por experiencia, cuando los israelíes ofrecen razones de sus políticas represivas y expansionistas, mienten casi siempre. La razón mencionada tiene toda la pinta de ser un invento de última hora. ¿Han entrado recientemente refugiados sirios a Palestina desde Jordania? Nada han dicho los medios al respecto. En un momento en que, EN TEORÍA, palestinos e israelíes están negociando un acuerdo de paz que habría de incluir, entre otras cosas, unas fronteras consensuadas, ¿cómo se debe entender esta medida? ¿Acaso no es el valle del Jordán palestino? ¿No hay nada que negociar sobre esa parte de Cisjordania? ¿A dónde entran los supuestos refugiados sirios: a Palestina o a Israel? ¿Las fronteras de qué país traspasan: de Israel o de Palestina? ¿Negociación o hechos consumados?

Netanyahu lo ha dicho claramente: no piensa retirarse del valle del Jordán en ningún caso. Eso no está sometido a negociación. Eso es una imposición unilateral de las fuerzas de ocupación. La valla proyectada expresará, como hecho consumado, ese objetivo. Mientras tanto, los palestinos que residen en el valle del Jordán están amenazados por las demoliciones y desalojos continuos, el robo de los manantiales por parte de los colonos judíos y las restricciones de acceso a sus tierras debido a su ocupación como zonas de entrenamiento militar israelí. Todo ello compone una situación de limpieza étnica y control casi absoluto de Israel en el valle del Jordán.

Pero si la ocupación del valle del Jordán no está sometida a discusión, recordemos que tampoco lo está Jerusalén, la capital eterna de Israel, ni los bloques de asentamientos más importantes, ni el retorno de los refugiados palestinos a sus hogares, ni… Entonces, ¿qué es negociable para los israelíes? Solo lo que ellos dicten. Un bantustán aquí, otro allí… 

Que esta decisión se tome cuando están teniendo lugar conversaciones entre israelíes y palestinos lo dice todo. Israel lo ha decidido: no hay nada que negociar. Si los negociadores palestinos tuvieran un mínimo de dignidad, se retirarían inmediatamente de esa pantomima. Pero los dólares de Washington no son gratis.

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