Niños palestinos refugiados en Siria mueren de hambre

Este es Yusef Abdulahi. Tenía cuatro años. Murió de hambre el sábado 2 de noviembre en el campo de refugiados palestinos de Yarmuk, en Damasco.

No ha sido víctima de algún desastre natural o de una escasez de producción de alimentos. Ha muerto porque el gobierno de Asad ha impedido durante no sé cuánto tiempo la entrada de alimentos, medicamentos y otros suministros vitales al campo de refugiados de Yarmuk, así como a otras áreas del sur de la capital siria.

Lo hemos dicho en varias ocasiones en este blog: si buena parte de los rebeldes son unos bárbaros fanáticos sedientos de sangre, el régimen opresor de Asad es igualmente responsable de la guerra, masacres y muertes de civiles.

Todavía hay quienes apuestan por Asad, como representante del antiimperialismo y del progresismo. Y me viene a la memoria que los derrocados dictadores tunecino y egipcio eran miembros de la Internacional Socialista. La izquierda, desde los bolcheviques hasta hoy, tanto en sus versiones “reformistas” como en las “revolucionarias”, están implicadas en demasiados crímenes contra la humanidad, en genocidios y dictaduras de todos los colores.

Pero los hay también que, en la izquierda, apoyan a algunos sectores de los rebeldes sirios. Lo malo es que estos sectores, democráticos, son muy minoritarios. Apoyarles está bien, pero no es una solución. Continuar con las armas en la mano no es una solución. Ya son más de 100.000 los sirios que han muerto en esta brutal guerra.

¿Somos tan incapaces de aprender de los horrores y errores? No hay matices: las espantosas situaciones actuales de Afganistán, Irak y Libia muestran, sin el menor asomo de duda, que las guerras en esos países han sido un desastre más que añadir a los regímenes despóticos que dominaban en ellos y que seguirán dominando. La guerra no ha traído más libertad y democracia, sino más terrorismo, más violencia, más horror, más muerte y más destrucción.

La única “solución” es acabar con la guerra. Ese es el objetivo. No derrocar a Asad o aplastar a los yihadistas, sino acabar con la guerra, con las muertes de inocentes, con la huida de refugiados y con la destrucción del país.