Los aviones no tripulados de EEUU han matado a 900 civiles en Pakistán

Ben Richmond

Fuente: US Drones Have Killed Up to 900 Civilians in Pakistan, Motherboard, 23/10/2013

Quiero hacer un comentario sobre este artículo. El autor, reflejando el punto de vista de Amnistía Internacional, considera que los únicos asesinatos “ilegales” son los que causan pérdidas de vidas “civiles” e “inocentes”, dando a entender que los asesinatos de miembros de grupos armados no lo son. Lo cierto es que matar a un supuesto terrorista, sin intentar detenerlo antes, que no está, en ese momento, comprometido con la ejecución de una acción terrorista, es un asesinato condenado por el derecho internacional. Con otras palabras, prácticamente todos los asesinatos cometidos con aviones no tripulados, sean de civiles o de combatientes, son ilegales de acuerdo con el derecho internacional y actos de terrorismo de estado. JV

Amnistía Internacional acaba de publicar los resultados de una detallada investigación de campo sobre nueve de los 45 ataques con aviones no tripulados que han sido documentados entre enero de 2012 y agosto de 2013 en la región de Waziristán, en el norte de Pakistán. Según esos resultados, EEUU podría ser responsable de la muerte de unos 900 civiles. El informe es un microcosmos de un programa que se puso en marcha al comienzo del segundo mandato de Bush y se ha intensificado con el gobierno de Obama.

“Según la ONG y fuentes del gobierno de Pakistán, EEUU ha lanzado entre 330 y 374 ataques con aviones no tripulados en el país asiático, entre 2004 y septiembre de 2013”, lo cual permite hacer una estimación de víctimas que oscila entre “400 y 900 civiles que han muerto en esos ataques y al menos 600 personas que han resultado gravemente heridas”, dice el informe.

La comunidad internacional y las ONGs humanitarias han pedido a EEUU que sea más sincero sobre su programa de aviones no tripulados el cual, según se dice, está luchando contra el terrorismo en Yemen y Pakistán, pero lo hace violando las leyes internacionales sobre la guerra.

El informe de Amnistía Internacional, titulado “¿Seré el siguiente?”, es un intento de “arrojar luz sobre un programa secreto de vigilancia y asesinatos que tienen lugar en una de las regiones más peligrosas, olvidadas e inaccesibles del mundo”, y cuenta cuáles son los efectos de los ataques con aviones no tripulados en las personas que viven en la región de Waziristán Norte, que comparte una porosa frontera con Afganistán.

Uno de los temas recurrentes del informe es lo difícil que resulta conseguir respuestas del gobierno de EEUU sobre el programa de aviones no tripulados. La CIA, que presuntamente es la responsable de dicho programa, remitió a Amnistía Internacional a la Casa Blanca, la cual no respondió.

Sin embargo, el senador Lindsay Graham ha dicho que EEUU ha matado “un total de 4.700 personas utilizando aviones no tripulados hasta comienzos de 2013”, pero no está claro si Graham incluyó los ataques producidos de esta forma en la guerra de Irak.

Por otra parte, políticos estadounidenses han elogiado el programa de aviones no tripulados por su eficacia en la prevención de muertes accidentales. Según la NBC, “en un discurso de 2011, el asesor sobre antiterrorismo de la Casa Blanca John Brennan, que ahora es director de la CIA, dijo que `durante casi todo el año pasado, no ha habido ni una sola muerte colateral debido a la excepcional competencia (y) precisión´ de los ataques de EEUU contra el terrorismo”.

Pero si esto es cierto, ¿por qué —se pregunta Amnistía Internacional— tanto secretismo?

Amnistía Internacional reconoce que algunos ataques de EEUU con aviones no tripulados tal vez no violen los derechos humanos y el derecho humanitario internacional. Pero es imposible llegar a una evaluación firme sin una información completa sobre los hechos que rodean a los ataques y sus bases legales. EEUU debe proporcionar esa información para probar que los ataques con aviones no tripulados cumplen la legislación internacional de derechos humanos y el derecho internacional humanitario, en particular en los casos concretos documentados en este informe.

Los autores del informe dicen que la retórica de la “guerra contra el terror” ha sido utilizada “para autorizar el uso de fuerza letal intencional cuando no es estrictamente inevitable para proteger la vida” y cuando podría ser una violación del derecho internacional.

El silencio de Washington crea confusión y hace que sea muy pertinente hacer preguntas que, como las siguientes, no han recibido respuestas: “¿Quiénes eran los objetivos intencionados? ¿Por qué fueron atacados? ¿Qué marco legal fue aplicado por quienes planificaron y ejecutaron los ataques? La pertinencia de estas preguntas se deriva del hecho de que las autoridades de EEUU se han negado reiteradamente a proporcionar información e incluso a reconocer toda responsabilidad por ataques concretos”.

Lejos de culpar únicamente a EEUU, el informe también señala lo que los autores consideran como irresponsabilidades por parte de Pakistán. El gobierno pakistaní ha olvidado esta región subdesarrollada y ha creado un vacío que ha sido llenado por grupos armados que “han sido responsables de asesinatos ilegales y otros abusos que constituyen crímenes de guerra y delitos contemplados por el derecho internacional en Pakistán, Afganistán y otras partes”. Pakistán no ha llevado a estos criminales ante la justicia, sin recurrir a la pena de muerte, y el abandono de esta región ha supuesto que sus habitantes no disfruten de las protecciones de los derechos humanos fundamentales.

Pakistán tiene, también, el deber de investigar de forma independiente e imparcial los ataques con aviones no tripulados que tienen lugar en su país y “garantizar a las víctimas el acceso a la justicia y reparaciones”, al igual que EEUU está obligado a investigar los ataques y arrestar a los responsables de las muertes de civiles inocentes.

El informe pide a EEUU que haga públicos los criterios que utiliza para determinar cuándo y dónde llevar a cabo un ataque con aviones no tripulados, así como hacer públicas las investigaciones sobre incidentes en los que pudo haber asesinatos ilegales, a fin de que EEUU no se una a los criminales y delincuentes de Waziristán.

Escondiéndose detrás del secretismo y explotando la dificultad de confirmar los detalles de ataques concretos debido a la ilegalidad, la lejanía y la inseguridad de las áreas tribales de Pakistán, EEUU está contribuyendo a la letanía de violaciones y abusos sufridos por una población que ha sido marginada y asediada por su propio gobierno y victimizada por Al Qaeda, los talibanes y otros grupos armados.

Este es uno de los dos informes principales de una ONG que piden mayor transparencia en el programa norteamericano de aviones no tripulados. Human Rights Watch publicó un informe de 93 páginas sobre este tipo de ataques en Yemen. Dos de estos ataques, dice el informe, “mataron indiscriminadamente a civiles, violando claramente las leyes de la guerra”. La asamblea general de la ONU debatirá otro informe sobre los ataques en Yemen y Pakistán en su reunión del viernes.

EEUU, por su parte, se mantiene firme en su postura de que los ataques con aviones no tripulados son una parte necesaria de la guerra contra el terror. Una familia herida en un ataque que Amnistía Internacional menciona en su informe testificará ante el Congreso el 29 de octubre, pero le han negado el visado a su abogado.

Traducción: Javier Villate