Los palestinos refugiados en Siria huyen al Líbano, de mal en peor

Sophie Cousins

Fuente: Palestinian refugees from Syria face a mountain of challenges in Lebanon, Middle East Monitor, 7/10/2013

Los palestinos refugiados en Siria son probablemente el sector de la población más vulnerable y afectado por la crisis siria. Tras haber sido arrancados de sus hogares dos veces, ahora se enfrentan en el Líbano, país al que han llegado huyendo de la guerra, con una multitud de problemas.

Tienen menos protecciones legales que otras comunidades, pocas oportunidades de empleo y residen, sobre todo, en los barrios más pobres del país del cedro. Aunque reciben la ayuda de la agencia de la ONU para los refugiados (UNRWA), esta carece de fondos.

“Los grupos minoritarios reciben mucha menos ayuda internacional ante la crisis”, dice un reciente informe de Ayuda para los Refugiados de Oriente Próximo de EEUU (ANERA, por sus siglas en inglés). “La respuesta internacional a sus necesidades ha sido notoriamente menor que la ayuda que ha recibido la población refugiada siria en general. La UNRWA carece sistemáticamente de fondos y está mal equipada para afrontar un flujo tan grande y rápido de refugiados palestinos”.

El Grupo de Trabajo para los Palestinos en Siria se ha hecho eco de preocupaciones similares la semana pasada, señalando que los palestinos que abandonan Siria se enfrentan con el “peor trato”.

De los 45.000 palestinos refugiados en Siria que se encuentran en Líbano, unos 6.500 viven en el campamento de refugiados de Ein el-Hilweh, al sur de la ciudad de Saida, según Chris Gunness, portavoz de la UNRWA.

El campamento, que es el hogar de alrededor de 47.500 refugiados y el más grande del Líbano, está abarrotado y no proporciona algunas de las necesidades humanas más básicas. “Se enfrentan con un acceso limitado a la vivienda y al empleo, así como a los centros locales de salud, y carecen de ingresos ante un coste de la vida en aumento”, dice Gunness.

“Los superpoblados campamentos de refugiados palestinos del Líbano están sintiendo las tensiones derivadas de sus limitadas infraestructuras”, agregó.

Como observa el informe de ANERA, los palestinos refugiados de Siria “se han sorprendido al descubrir que su identidad palestina se ha convertido en un factor decisivo al conseguir seguridad y acceso al empleo y la vivienda”.

Y esto parece cumplirse también en Ein el-Hilweh, donde las deplorables condiciones de vida, combinadas con la falta de empleo, están creando tensiones entre las diferentes comunidades.

“Estas personas procedentes de Siria se encuentran con un nuevo entorno al que no saben adaptarse. No tienen intimidad y no pueden ser independientes”, dice Reida Ismail, un psicólogo que trabaja con jóvenes vulnerables del campamento.

“Si están alojados en las casas de otras familias, es todavía peor, pues estas familias ya están bajo presión y estrés”.

Huda Uthman, una activista de Desarrollo Sin Fronteras, expresa las mismas preocupaciones. “Tienen que vivir con parientes. No pueden permitirse el lujo de vivir por su cuenta. Tienen que depender de otras organizaciones que les ayuden, porque ACNUR no funciona allí”, explicó.

Uthman añade que muchas se han visto obligados a meterse en refugios y tiendas colectivos existentes, donde las familias comparten una habitación con hasta otras tres familias.

En esta densa comunidad de tiendas, las chabolas provisionales apenas se tienen en pie, mientras las aguas fecales discurren junto al único aseo.

Otro informe de ANERA señala que a los refugiados les está resultando difícil adaptarse a su nuevo entorno, “impactados por el fuerte contraste de sus actuales condiciones de vida con las que tenían en Siria”.

Siria ha proporcionado históricamente un buen trato a los palestinos, según señala el informe. Allí tienen los mismos derechos y responsabilidades que los ciudadanos sirios, salvo la nacionalidad y el derecho al voto.

Al llegar al Líbano, los palestinos procedentes de Siria deben comprar un visado de siete días de duración que cuesta 17 dólares. Este visado puede prorrogarse a tres meses, según dice un miembro de la UNRWA. Y este puede ser renovado por un año. Sin embargo, en los últimos meses ha habido informaciones de que los palestinos refugiados de Siria estaban siendo rechazados en la frontera.

Además de las condiciones de hacinamiento y pobreza, los palestinos refugiados de Siria están encontrando muy poca protección legal y muy pocas oportunidades de empleo. Los palestinos del Líbano tienen prohibido trabajar en el sector público y en otros muchos sectores profesionales. Esto está creando tensiones entre los refugiados de los campamentos que están compitiendo por un puñado de puestos de trabajo.

Una palestina refugiada procedente de Siria, que no dio su nombre por razones de seguridad, dijo que se sentía discriminada en Ein el-Hilweh. “Nadie nos apoya. Estamos discriminados”, dijo.

“Al principio, todo el mundo venía a apoyarnos. Los palestinos pensaban que les estábamos quitando la ayuda. La gente empezó a pensar que no les gustábamos. Creían que les estábamos quitando los trabajos. Un trabajo que los palestinos harían por 20.000 libras libanesas [9,8 euros, N. del T.], los sirios lo hacían por la mitad… estaban desesperados”.

Rula El Masri, coordinadora del programa de igualdad de género en el Centro de Recursos ABAAD, dijo que la dinámica de los campamentos había cambiado debido a la llegada de los refugiados palestinos de Siria. “Los jóvenes refugiados palestinos procedentes de Siria están siendo hostigados”, dijo. “Las familias les culpan de todos los problemas. Los refugiados son las víctimas. Les culpan de las subidas de los precios y de la falta de empleo”.

Traducción: Javier Villate