¿Siete expertos israelíes en el equipo que desmantelará las armas químicas de Siria?

Según el Partido Antisionista francés, el equipo designado por la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) para el desmantelamiento de las armas químicas de Siria incluye a siete israelíes. Es una noticia aún no confirmada. Pero si es veraz, no sabría cómo calificar tamaña desvergüenza.

Global Research, que se ha hecho eco de esta información, dice que estos siete expertos israelíes pertenecen al Instituto de Investigación Biológica de Israel, que fue parte primordial en el programa israelí para desarrollar armas químicas. Por su parte, este instituto tiene estrechas relaciones de trabajo con el Instituto de Investigación de la Universidad de Umea, dirigido por el Dr. Sellstrom, que encabezó la misión de la ONU que investigó el uso de armas químicas en Damasco.

Si se confirma, sería sorprendente. Si somos honestos, hemos de reconocer que Israel es parte del conflicto sirio, ha declarado públicamente su deseo de que Asad sea derribado, ha atacado militarmente a Siria en dos ocasiones al menos, armas israelíes han sido encontradas en manos de los rebeldes, agentes del Mossad han penetrado en Siria y contactado con fuerzas rebeldes y, para acabar de rematar la cosa, Israel también tiene armas químicas y, además, no ha ratificado la Convención sobre Armas Químicas (estampó su firma en enero de 1993). ¿Se podría tener más desparpajo? Todo lo que rodea a la crisis siria está tocado por la epidemia de la hipocresía.

Global Research sigue señalando que, en virtud del acuerdo firmado entre Rusia y EEUU, la OPAQ puede emplear expertos israelíes a pesar de que el estado judío no es miembro de la organización. Esto, según afirman las fuentes de la noticia, solo sería factible si estos expertos tuvieran nacionalidades con permiso para entrar en Siria.

Al parecer, estos expertos fueron reclutados por petición del jefe de la misión de investigadores de la ONU, Scott Krenz, y el director general de la OPAQ, el embajador Ahmet Üzümcü de Turquía.

Lo alarmante de la noticia está refrendado por el escándalo de los investigadores de la ONU que entraron en Irak, antes de la invasión occidental, para pasar información a Tel Aviv y Washington. Eso no fue todo. La misión contaminó armas iraquíes con sustancias químicas prohibidas con el fin de acusar a Sadam Husein de utilizar armas químicas.