Contra el dogma del estado como monopolio de la justicia y la seguridad

Roderick T. Long

El texto que presento a continuación es una parte de una charla ofrecida por Roderick T. Long, uno de los intelectuales más destacados en EEUU que promueven el denominado “anarquismo de mercado”. El texto íntegro, que a su vez forma parte del documento Market Anarchism FAQ, del Centro para una Sociedad Sin Estado, se encuentra, en inglés, en Libertarian Anarchism: Responses to Ten Objections. Considero que el tema que aborda es de gran interés, entre otras cosas porque afecta a un dogma clarísimo, una creencia impensada, que no es puesta en tela de juicio, en nuestras sociedades europeas, cual es el monopolio de la violencia por parte del estado. Casi nadie concibe que pueda ser de otra forma (el estado y el policía están, primero, en nuestra mente), pero los anarquistas, en general, y los anarquistas de mercado, en particular, tienen alternativas a este dogma, cuya finalidad es evitar el monopolio y la dominación.

Pensemos en lo siguiente. ¿Qué hay de malo en un monopolio del calzado? Supongamos que mi banda y yo somos los únicos que tenemos permiso legal para fabricar y vender zapatos. Mi banda y algunos más que yo autorice, pero nadie más. ¿Qué hay de malo en ello? En primer lugar, desde un punto de vista moral, la pregunta es: ¿por qué nosotros? ¿Qué tenemos de especial? En este ejemplo, ya que me he elegido a mí mismo como titular del mismo, es plausible que yo deba tener esa clase de monopolio. ¡Debo elegir, pues, otro ejemplo! Pero, antes de poner ese nuevo ejemplo, podríais preguntar de dónde obtengo yo y mi banda el derecho de hacer y vender algo que nadie más tiene derecho de hacer y vender, con el fin de proporcionar un bien o servicio que nadie más tiene el derecho de proporcionar. Como bien sabéis, yo solo soy otro mortal más, otro ser humano como vosotros (más o menos). Por tanto, desde un punto de vista moral, yo no tengo más derecho a hacer eso que cualquier otra persona.

¿Y desde un punto de vista pragmático o consecuencialista? ¿Cuál es el resultado más probable del hecho de que yo y mi banda tengamos el monopolio del calzado? En primer lugar, tenemos los problemas relacionados con los incentivos. Si soy la única persona que tiene derecho de hacer y vender zapatos, probablemente no vais a poder comprarme los zapatos muy baratos. Podré cobrar tanto como quiera, siempre que no cobre tanto que no podáis comprarlos o que decidáis que soy más felices sin zapatos. Pero en la medida en que queráis y podáis, cobraré el precio más elevado que estéis dispuestos a pagar. Puesto que no tengo competencia, no podéis acudir a otro vendedor. Además, con toda probabilidad, no deberíais esperar que los zapatos sean de muy buena calidad, ya que, después de todo, en la medida en que sean mínimamente útiles y no queráis ir descalzos, tendréis que comprármelos.

Hemos concluido que los zapatos, probablemente, serán caros y no muy buenos. Pero tendremos, también, el hecho de que el que yo sea la única persona que fabrica y vende zapatos me da una cierta ascendencia sobre vosotros. Supongamos que tú no me gustas. Supongamos que me has ofendido de alguna forma. Puede suceder que no te venda zapatos durante un tiempo. Así que tenemos, también, un problema de abuso de poder.

Pero no se trata solo de los incentivos, pues bien podría ser que yo fuera un santo e hiciera los mejores zapatos posibles y os cobrara el precio más bajo posible. En consecuencia, no abusaría de mi poder. Supongamos que soy totalmente digno de confianza. Que soy un príncipe entre los hombres (no en el sentido maquiaveliano, por supuesto). Existe todavía un problema: ¿cómo sé, exactamente, que estoy haciendo el mejor trabajo posible con estos zapatos? Después de todo, no hay competencia. Podría, tal vez, encuestar a la gente para averiguar qué tipo de calzado prefieren. Pero hay muchas formas diferentes que podría emplear para hacer los zapatos. Algunas son más caras que otras. ¿Cómo lo sabré, ya que no hay libre mercado y, realmente, no hay mucho que yo pueda hacer para comparar ganancias y pérdidas? Solo puedo hacer conjeturas. Por tanto, aunque esté haciendo las cosas lo mejor posible, puede que la cantidad y la calidad de mis zapatos no sean las más adecuadas para satisfacer las preferencias de la gente y, además, me resulte realmente difícil mejorar las cosas.

Esas son todas las razones para rechazar el monopolio en la fabricación y venta de zapatos. Pues bien, parece, prima facie al menos, que esas son todas las buenas razones para no tener un monopolio en la provisión de servicios para la resolución de conflictos y la protección de los derechos, y todas las demás cosas implicadas en lo que podríamos llamar, de forma muy general, la empresa de la ley. En primer lugar, tenemos la cuestión moral: ¿por qué un grupo de gente tiene el derecho de ser los únicos, en un territorio dado, que pueden ofrecer ciertos tipos de servicios legales o imponer ciertas clases de cosas? Y luego están las cuestiones económicas: ¿cuáles han de ser los incentivos? De nuevo estamos ante un monopolio. Es probable que, con una clientela cautiva, cobren precios muy elevados y ofrezcan servicios de baja calidad. Además, podría haber abusos ocasionales de poder. Más aún, aunque consigamos evitar todos estos problemas, gracias a tener a unos santos en el gobierno, todavía tendremos el problema de cómo saben que la forma concreta en que están proporcionando los servicios legales es realmente la mejor de todas las posibles? Ellos simplemente intentan averiguar qué es lo que funcionará. Pero, puesto que no tienen competencia, no tienen muchas formas de saber si lo que están haciendo es lo mejor o no.

El propósito de estas consideraciones es poner la carga de la prueba en el otro.  Esta es la cuestión cuando quienes se oponen a la competencia en el ámbito de los servicios legales plantean algunas objeciones.

Nota del traductor: es evidente que por “servicios legales” hay que entender aquellas actividades que lleva a cabo el estado en exclusividad para, en teoría, proteger los derechos de las personas, tales como la justicia y la seguridad, y en otro nivel la defensa.

Traducción: Javier Villate