La guerra contra Siria y sus repercusiones

Shamus Cooke

Fuente: War With Syria and its Repercussions, Counterpunch, 28/01/2013

La invasión norteamericana de Siria podría ser la primera guerra basada en un vídeo de Youtube. Después de que se hiciera público un vídeo que mostraba a víctimas de un supuesto ataque con armas químicas, Inglaterra declaró inmediatamente que el gobierno sirio era el responsable, mientras Obama empezó a hablar de planes de intervención militar tras afirmar que había “pocas dudas” de que el gobierno sirio era el culpable (hasta este momento, no existe ninguna evidencia que sugiera esto). Un barco de guerra adicional de EEUU ya ha sido enviado a la zona.

En lugar de esperar responsablemente a que los investigadores de la ONU, que ya están en Siria, investiguen el caso, el gobierno de Obama ha declarado que esa investigación “llega demasiado tarde para ser creíble”:

La evidencia disponible ya ha sido significativamente corrompida como consecuencia de los persistentes bombardeos del régimen y otras acciones deliberadas llevadas a cabo en los cinco últimos días.

Pero esto es algo que ha de decidir la ONU. El gobierno de Obama ya está creando una justificación para la guerra que margina a la ONU, como ya hiciera Bush en el pasado.

Tras el incidente de las armas químicas, Obama acusó falsamente al gobierno sirio de no permitir al equipo de la ONU la entrada en la zona afectada, que está controlada por los rebeldes. Después de que el gobierno sirio diera permiso a la ONU para que investigara, Obama se apresuró a decir que era “demasiado tarde” y acusó a Damasco de destruir las pruebas.

Los estadounidenses están bien versados en este tipo de mentiras belicistas, desde que Bush hijo promoviera las mismas manipulaciones para justificar la invasión de Irak: fabricación de mentiras, tergiversaciones de los hechos, acusaciones sin pruebas, etc.

Obama olvidó rápidamente que ya perdió toda credibilidad en Siria después de haber acusado previamente al gobierno de Asad de un ataque con armas químicas, un ataque del que la investigadora de la ONU Carla del Ponte responsabilizó a los rebeldes apoyados por EEUU, que reciben dinero, armas, entrenamiento y apoyo mediático y diplomático de Washington.

Ahora, la mayoría de la gente sabe que los rebeldes de Obama están dominados por los extremistas islámicos, que quieren transformar Siria en una versión fundamentalista de un estado islámico, que probablemente se convertiría en un régimen equiparable a las despreciables dictaduras totalitarias de Arabia Saudí y Catar, que están proporcionando ayuda masiva a los rebeldes.

Cualquier persona con un mínimo de sentido común no presupondría que el gobierno sirio es el responsable de reciente ataque con armas químicas. Por ejemplo, la ONU está en Siria en estos momentos, invitada por Asad, investigando un anterior ataque con armas químicas, puesto que Asad culpó del mismo a los rebeldes. Es posible que el último ataque también sirva para distraer la atención de la investigación en marcha de la misión de la ONU, que podría haber probado que Asad tenía razón.

Parece evidente que Asad no tiene ningún motivo para lanzar un ataque con armas químicas a unos pocos kilómetros de donde se encuentra la misión de la ONU, sobre todo en un momento en que el ejército sirio está derrotando a los rebeldes de Obama utilizando armamento convencional. Los rebeldes son los únicos que obtendrían beneficios de un ataque de esas características.

Tendremos que esperar a ver lo que dicen los investigadores de la ONU sobre estos ataques, siempre y cuando tengan tiempo para realizar una investigación adecuada. Pero Obama, siguiendo las huellas de Bush hijo, parece empeñado en hacer su propia investigación, utilizando sus propias “pruebas”, para después actuar como juez, jurado y verdugo.

El Guardian ha informado que habrá una “cumbre” en Jordania esta semana, probablemente con la asistencia de EEUU y sus aliados, para decidir qué hacer. El Guardian informó ominosamente que EEUU ya estaba recogiendo sus propias “pruebas”, sin duda para ser utilizadas como una justificación de la guerra, sorteando a la dichosa ONU:

Las muestras biológicas tomadas a las víctimas y supervivientes del ataque han sido entregadas a las autoridades occidentales [EEUU y sus aliados] en Jordania, después de haber sido sacadas en secreto de Siria en las últimas 72 horas. Unos cuestionarios fueron distribuidos entre las autoridades de las tres comunidades más afectadas, en los que se les pedía detalles forenses y medioambientales, así como tejidos de órganos y muestras de ropa de las víctimas.

Así, EEUU y sus aliados están utilizando sus propias “pruebas” y llegarán a sus propias conclusiones, con toda seguridad más rápidamente que la ONU. Después, Obama dirá que Asad es una “amenaza” y que no hay más tiempo para que la ONU termine su investigación. Esto es tristemente predecible. Lo hemos visto antes.

El gobierno de Obama y sus aliados antisirios no pueden actuar con objetividad en este asunto, pues han estado apoyando directamente a los rebeldes sirios. Tampoco pueden las “pruebas” de Obama, que han sido sacadas “en secreto” de Siria, aspirar a ser creíbles en absoluto. Esta es la razón por la que existe la ONU: para realizar una investigación imparcial. Incluso aunque hubiera pruebas de que ha habido un ataque con armas químicas —lo que parece muy probable—, esas pruebas no nos dirían quién lanzó el ataque, que es, evidentemente, la cuestión clave.

¿Por qué habría de arriesgarse Obama a entrar en el maremágnum sirio en estos momentos? Hay varias razones para ello:

  1. Asad está ganando la guerra contra los rebeldes extremistas islámicos de Obama. Bombardear a Asad daría a estos un respiro y permitiría prolongar la guerra (suponiendo que no se dé una invasión norteamericana).
  2. Obama ha invertido mucho capital político en el conflicto. Si se retira ahora, pierde credibilidad política tanto dentro como fuera de EEUU. Cuando un presidente de EEUU no cumple sus amenazas, parece débil. Y la “fortaleza fabricada” es ahora la espina dorsal de la política exterior de Washington, que ha alineado tras de sí a los países más débiles y sometido a los “rivales”.
  3. La destrucción o el debilitamiento de Siria debilitará, a su vez, a otros dos rivales regionales de EEUU: Irán e Hizbulá.
  4. Más importante aún, el panorama de Oriente Medio está cambiando rápidamente y la influencia de EEUU en la región se está deteriorando. Una acción en Siria recordará a la región que EEUU está ahí y que sus amenazas deben ser respetadas. Obama no puede limitarse a presidir un imperio moribundo; debe entrar “a saco” para asegurar los “intereses nacionales” de EEUU en la región.

Por estas y otras razones, Obama parece seguir con sus planes de guerra en Siria, aunque se les llame de otra forma. Obama dirá que ha declarado una “zona de exclusión aérea” en algunas partes del país para proporcionar un “corredor humanitario” para los refugiados, lo cual requiere que destruya la fuerza aérea siria, las defensas antiaéreas y otras instalaciones militares… es la guerra.

Estos planes ya han sido elaborados por el ejército de EEUU y para prepararlo todo, el gobierno de Obama está buscando una “justificación legal” para librar lo que sería, por definición, una guerra ilegal (cualquier guerra no aprobada por la ONU es de facto ilegal).

 

Cualquier persona con un mínimo de sentido común no presupondría que el gobierno sirio es el responsable de reciente ataque con armas químicas.

Puesto que la guerra contra Siria sería ilegal, la justificación “legal” de Obama estará basada, según una fuente anónima de la Casa Blanca, en la guerra ilegal de Bill Clinton contra Yugoslavia. Esto es lo que dice el New York Times:

“Es muy aventurado decir que estamos [el gobierno de Obama] elaborando justificaciones legales para una acción [contra Siria], dado que el presidente no ha tomado una decisión”, dijo la fuente [de la Casa Blanca], que solicitó el anonimato para hablar de las deliberaciones. “Pero evidentemente Kosovo es un precedente de algo que es tal vez similar”.

Kosovo está siendo tomado como un precedente legal porque es considerada la última “guerra buena” que ha librado EEUU. Pero como explica Diane Johnston en su excelente libro Fools Crusade, la guerra de la OTAN, bajo la dirección de EEUU, contra Yugoslavia fue una guerra de agresión basada en la falsa premisa de una “intervención humanitaria”. Todas las mentiras que se inventaron para “liberar” Eslovenia, Croacia y Kosovo de Yugoslavia están siendo ahora copiadas para el caso sirio.

Obama no ha dicho a los estadounidenses las posibles consecuencias que puede tener una guerra contra Siria. Por ejemplo, el jefe del ejército iraní ha prometido “duras consecuencias” si EEUU interviene militarmente. Rusia está apoyando enérgicamente al régimen sirio y podría entrar en el conflicto. Israel ya está implicado en el mismo, habiendo bombardeado varias veces el país en este año. Al mismo tiempo, se están enviando grandes cargamentos de armas a los rebeldes sirios, posiblemente para el momento en que se declare la “zona de exclusión aérea”.

Toda la región es un auténtico polvorín y Obama parece decidido a echar leña al fuego. Los norteamericanos que creían que esta guerra era imposible tendrán que pensarlo de nuevo. Y aunque Obama oculte la guerra detrás de una “coalición” occidental, árabe e israelí, al estilo Bush, EEUU estará al frente de esta coalición de títeres, empujando a Oriente Medio, ya de por sí sumido en la inestabilidad, hacia un caos total que podría adquirir dimensiones internacionales.

 

Shamus Cooke es trabajador de servicios sociales y dirigente de SEIU 503. Su correo-e es SEIU 503.

 

Traducción: Javier Villate