Luchas regionales por el poder entre Arabia Saudí y Catar

HuffPost Maghreb

Fuente: Saudi Arabia And Qatar Fight For Influence, Huffington Post, 22/08/2013

Arabia Saudí, el reino más grande de la Península Arábiga, ha luchado durante años contra su pequeño pero ambicioso vecino Catar. Los dos “enemigos” se han comprometido en una lucha por el poder que ha afectado a los países de la región, desde Mali a Siria. Su campo de batalla más reciente ha sido Egipto.

El juego de las sillas en Egipto

Hasta la expulsión del presidencia egipcio Mohamed Morsi, Catar había sido el principal valedor financiero del régimen egipcio y de los bancos del país. Según estimaciones del Financial Times, Doha ha invertido alrededor de 8.000 millones de dólares en el país.

La situación cambió el 3 de julio. Cuando el ejército egipcio tomó el poder, el partido salafista Al-Nur dejó de apoyar a Morsi para apuntarse al caballo ganador, el ejército. Arabia Saudí, que ha apoyado desde hace mucho tiempo a los salafistas, ofreció a El Cairo 5.000 millones de dólares en ayuda, a los que habría que añadir 3.000 millones de dólares de los Emiratos Árabes Unidos y 4.000 millones del estado de Kuwait.

Aunque Al-Nur retiró su apoyo al nuevo gobierno apoyado por las fuerzas armadas debido a la violenta represión de los Hermanos Musulmanes, el reino saudí ha seguido respaldando a los gobernantes militares egipcios.

El ajedrez sirio

Catar y Arabia Saudí se han alineado con la oposición siria al régimen de Bachar Al Asad, pero ambos países están sumergidos en una guerra dentro de la guerra.

Puesto que los rebeldes sirios están divididos en numerosos grupos extremistas, Arabia Saudí y Catar han decidido apoyar cada uno a grupos diferentes. Arabia Saudí, por su parte, se hizo con el control de los suministros que los rebeldes recibían de terceros países, puesto que las potencias internacionales se volvieron cada vez más reacias a enviar armas a Siria por temor a que cayeran en manos extremistas. Mientras tanto, Catar no se inhibió por la naturaleza extremista de algunos grupos rebeldes y proporcionó armas incluso a esos grupos.

Los dos gobiernos rivales están jugando un ajedrez político en el tablero sirio. Gasán Hitto, respaldado por Catar, dimitió como primer ministro de la Coalición Nacional Siria cuando Ahmed Asi Yarba, apoyado por Arabia Saudí, fue elegido para dirigir la coalición.

Catar juega sus cartas en Mali y Libia

Tras haber suministrado ocho aviones de combate a los rebeldes libios en su lucha contra Gadafi, Catar giró su atención hacia Mali. Según las revistas francesas Le Canard Enchainé y Marianne, se cree que Catar ha financiado a grupos afiliados a Al Qaeda que intentaron ocupar el país. Roland Marchand, investigador del Centro de Estudios e Investigaciones Internacionales de Ciencias Políticas de París, cree que “algunos elementos de las fuerzas especiales cataríes están ahora en el norte de Mali para entrenar a los reclutas que ocupan el país”.

Estabilidad vs. ambición

Las revueltas árabes han arrojado luz sobre algunas divergencias cruciales entre Arabia Saudí y Catar en tanto que productores de petróleo.

Protegido por EEUU desde que se descubrió el primer pozo petrolífero en su territorio en 1938, Arabia Saudí es la potencia económica dominante de la región. Sin embargo, Catar ha desafiado su hegemonía desde que conquistó su independencia del Reino Unido en 1971.

“Catar es un país que busca tener un papel en la región y la Primavera Árabe ha sido la oportunidad perfecta para catapultarle hacia una posición más destacada”, escribe Bernard Haykel, experto en Oriente Medio del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. En su opinión, los dos países vecinos tienen una estrategia similar: utilizar su poder financiero para controlar la región y garantizar su estabilidad interna.

El apoyo incondicional de Catar

Aunque Arabia Saudí y Catar tienen los dos un régimen islámico basado en una interpretación wahabí estricta del Islam, solo Doha ha expresado públicamente su apoyo incondicional a los Hermanos Musulmanes.

Eugeni Satanovsky, presidente del Instituto de Oriente Medio ruso, explica que “no solo en Egipto, sino en todos los países de la Primavera Árabe, Catar ha apoyado, y seguirá apoyando, a los Hermanos Musulmanes y sus acciones, por ejemplo a Ennahda en Túnez y Hamas en Gaza”.

Por otro lado, los salafistas son “creación de Arabia Saudí”, añade Satanovsky. Aunque menos conocidos que los Hermanos Musulmanes, los salafistas son una importante fuerza política. En Egipto, el partido Al-Nur dice tener 800.000 miembros, lo que le equipararía a los Hermanos Musulmanes.

Si los salafistas son apoyados por Arabia Saudí es debido más a sus estrictas ideas sociales que a sus lealtades religiosas. “Los salafistas consideran que los Hermanos Musulmanes son unos islamistas débiles que hacen demasiados compromisos”, explicó Jalil Al-Anani, experto en política en Oriente Medio de la Universidad de Durham.

Obsesionado con su estabilidad interna y la continuidad de su familia real, Arabia Saudí prefiere dar apoyo a regímenes autoritarios, sean civiles o religiosos, y oponerse a los movimientos revolucionarios. De hecho, algunos jeques saudíes han llegado a emitir una fatwa proclamando que el Islam prohíbe las manifestaciones públicas.

Pequeño pero poderoso

Es duro para Arabia Saudí aceptar la expansión de su pequeño vecino. Además, Catar ha hecho progresos en todos los frentes en su lucha contra el dominio saudí. “Su carácter influyente deriva de su naturaleza impredecible”, dijo al New York Times un diplomático occidental.

Traducción: Javier Villate