El Mar Muerto: la ocupación israelí y el expolio de los recursos palestinos

Patrick O’Reilly

Fuente: The Dead Sea: Turning Occupation Into Profits, Occupied Palestine, 19/08/2013

El control total de Israel sobre el valle del Jordán y el Mar Muerto está privando a la economía palestina de ingresos y puestos de trabajo, mientras obtiene grandes beneficios para los israelíes.

Como muchos visitantes de Palestina, quería nadar en el Mar Muerto, una maravilla geográfica cuyas aguas ricas en minerales y barro tienen fama por los beneficios que reportan para la salud. Conseguí lo que quería. Estuve flotando en las aguas saladas y cubrí mi cuerpo de barro. Pero me di cuenta de algo más que no quería: apoyé, de hecho, la ocupación israelí de Palestina. No sabía, hasta que llegué a sus costas, que la parte del Mar Muerto localizada dentro de las fronteras de Cisjordania está totalmente controlada por Israel.

El territorio de Cisjordania que se encuentra junto al Mar Muerto, y el resto del valle del Jordán, está clasificado como “área C”. Esto significa que las autoridades civiles y militares israelíes controlan la seguridad, la planificación y la construcción en el área y que los palestinos que viven y trabajan allí no pueden construir ni renovar nada sin obtener el permiso previo de las autoridades israelíes. Por consiguiente, si los palestinos quieren construir, por ejemplo, un centro de recreo junto al Mar Muerto, deben pedir antes el permiso a Israel. Pero las autoridades de ocupación, en lugar de permitir a los palestinos desarrollar el turismo en el Mar Muerto, en un territorio que es legalmente suyo, han concedido a los asentamientos ilegales el monopolio de su explotación.

Estos asentamientos ilegales y sus instalaciones turísticas en el Mar Muerto se han construido en tierras palestinas que Israel se ha apropiado empleando diferentes métodos. Tras la ocupación de Cisjordania en 1967, Israel declaró muchas tierras como “áreas militares de acceso restringido”, “reservas naturales”, “propiedades abandonadas” o “tierras del estado”. Por ejemplo, el asentamiento de Mitzpe Shalem, entre otros, se estableció en 1970 en “tierras del estado”. Este asentamiento explota ahora una playa para nadar y una “playa de aguas minerales”. Israel, concediendo a los colonos ilegales el derecho exclusivo a desarrollar actividades e instalaciones turísticas en el Mar Muerto cisjordano, ha robado a Palestina ingresos y puestos de trabajo.

En un informe titulado “Los costes económicos de la ocupación israelí para los territorios palestinos ocupados”, realizado para el ministerio palestino de economía nacional, en cooperación con el Instituto de Investigación Aplicada de Jerusalén (ARIJ, por sus siglas en inglés), el Mar Muerto es considerado como “el recurso turístico más valioso” que existe en el área C. Los investigadores estimaron que si la parte cisjordana del Mar Muerto fuera controlada por los palestinos, el desarrollo de las actividades turísticas reportarían alrededor de 144 millones de dólares a la economía palestina. En otras palabras, la ocupación israelí está robando a la economía palestina 144 millones de dólares cada año.

Mientras los palestinos del valle del Jordán pasan graves penurias económicas, las empresas israelíes del Mar Muerto están obteniendo cuantiosos beneficios. Por ejemplo, el asentamiento israelí de Mitzpe Shalem alberga a los laboratorios de Ahava, una compañía [norteamericana] que extrae minerales y barro del territorio ocupado para la fabricación de productos cosméticos. La ONG palestina de derechos humanos Al-Haq publicó un informe titulado “Saqueo del Mar Muerto”, donde se dice que Ahava ha obtenido ingresos por valor de 142 millones de dólares en 2007. Bloomberg informó que, en 2012, las ventas de Ahava crecieron hasta los 160 millones de dólares. Sin embargo, el informe de Al-Haq describe cómo estos beneficios han supuesto un grave perjuicio para el medio ambiente del Mar Muerto.

 

Mientras los palestinos del valle del Jordán pasan graves penurias económicas, las empresas israelíes del Mar Muerto están obteniendo cuantiosos beneficios.

Según Al-Haq, el control absoluto de Israel sobre los recursos hídricos de Cisjordania ha permitido que los asentamientos israelíes desarrollen una agricultura de riego intensivo, lo cual está reduciendo gravemente el caudal del río Jordán. Además, Al-Haq menciona prácticas extractivas insostenibles en los asentamientos israelíes que están contribuyendo a la disminución del nivel del agua del Mar Muerto.

Al-Haq señala que las actividades israelíes en el área ocupada del Mar Muerto violan el derecho internacional y humanitario, ya que “favorecen los intereses de la economía israelí mientras niegan al pueblo palestino su derecho a la autodeterminación”. Además, según la ONG, Israel ha estado incumpliendo sus obligaciones como potencia ocupante y está cometiendo crímenes de guerra, como son los saqueos de los recursos palestinos, que están proporcionando beneficios financieros a los colonos del Mar Muerto, y los permisos otorgados a los Laboratorios Ahava “para extraer y fabricar productos que utilizan el barro extraído del área ocupada del Mar Muerto”.

En la presentación del informe conjunto del Ministerio de Economía Nacional y ARIJ en 2011, el periódico The Guardian citó estas palabras del ministro palestino de economía Hasan Abu Libdeh: “debería estar claro para la comunidad internacional que uno de las razones para que Israel no actúe de buena fe en las conversaciones de paz es los beneficios que obtiene como potencia ocupante”. Y gracias a los turistas que acuden al Mar Muerto, esos beneficios continuarán fluyendo a las arcas de la ocupación.

Traducción: Javier Villate