Desarrollar economías locales

“Los pequeños pueblos son el futuro”, de Gustavo Duch, es un artículo que merece unas cuantas lecturas. El título es lo suficientemente expresivo para averiguar cuál es su contenido. Simpatizo con él. Pero me asaltan unas cuantas dudas.

En general, las respuestas del autor a las preguntas que se plantea son excesivamente ideológicas para mi paladar. Y siempre se plantea otra pregunta más: ¿y esto cómo se hace? ¿Es factible? ¿Cómo se avanza hacia esa meta?

Por mi parte, prefiero basarme en experiencias que se van dando. Y las hay. Algunas existen en el Estado español y en otros países, pero crecen a buen ritmo en Estados Unidos, donde tal vez son más factibles las iniciativas que buscan crear economías locales, porque la base de partida —las comunidades locales— está más desarrollada.

La crisis económica está empujando a los trabajadores desempleados y a las comunidades más afectadas a buscar alternativas. Y lo están haciendo mediante la creación de pequeñas redes de intercambio de bienes y servicios, cooperativas de trabajadores, de consumidores y de crédito, monedas locales, bancos de tiempo, etcétera.

Es fácil ver que la mayoría de estas iniciativas se desarrollan a niveles locales y que, por ello, permiten la organización de movimientos para revitalizar comunidades locales deprimidas o azotadas por la crisis. Es mucho mejor “teorizar” a partir de estas experiencias que a partir de unas preferencias ideológicas.

El enfoque ideológico del artículo hace que, en ocasiones, Duch realice afirmaciones harto discutibles. Un ejemplo: “en las culturas y formas de hacer campesinas ha primado la ocupación de la mano de obra familiar o comunitaria, en condiciones de dignidad”. Estamos ante una cierta idealización del pasado y de la vida campesina, fruto del mencionado enfoque ideológico. No creo que haga falta decir que, si bien esas “condiciones de dignidad” se han dado, en el pasado y en el presente, no ha sido la norma, ni mucho menos. El patriarcado, la autoexplotación exigida por el mercado y los préstamos, la marginación (por lo que se refiere a infraestructuras y servicios sociales y educativos), la carencia de vida asociativa y cultural, etc., son características de esa vida campesina familiar que no casan bien con una vida digna.

En todo caso, como decía al principio, el artículo merece una lectura sosegada y atenta.

En DISENSO hemos publicado varios ensayos que puede ser de interés:

economía alternativa | Disenso