El delito de aliviar la pobreza

Ellen Brown

Fuente: The Crime of Alleviating Poverty, MWC News, 29/06/2013

El exvoluntario de Peace Corps Will Ruddick y varios residentes de Bangladesh, Kenia, se enfrentan a una posible condena de siete años de cárcel por haber desarrollado una forma competitiva de aliviar la pobreza en los arrabales más pobres de África. Su solución: una moneda complementaria emitida y respaldada por la comunidad local. El Banco Central de Kenia ha presentado cargos de falsificación.

Las monedas complementarias pueden ayudar a erradicar la pobreza.

Demostrarlo puede ser difícil en economías complejas, debido a la gran cantidad de factores que influencian los resultados. Pero en un suburbio pobre africano, con poco dinero nacional disponible, ofrecer a los residentes una moneda alternativa tiene un efecto positivo que es evidente, inmediato e indiscutible.

Esto quedó demostrado cuando Will Ruddick, un físico y economista estadounidense y exvoluntario de Peace Corps, introdujo una moneda complementaria en un arrabal keniata llamado Bangladesh, cerca de la ciudad costera de Mombasa. La organización de desarrollo local de Will, Koru-Kenya, ha trabajado con más de cien pequeños empresarios de Bangladesh, que aceptaron darse mutuamente un crédito equivalente a 400 chelines (3,5 euros) en la forma de vales llamados Bangla-Pesa. La mitad de los vales debía gastarse en los productos y servicios de los otros comerciantes y la otra mitad, en proyectos públicos de la comunidad, como recogida de basuras y servicios de salud. La toma de decisiones era democrática y transparente y la nueva moneda estaba respaldada en su totalidad por los propios recursos de la comunidad y asegurada por un sistema de avalistas colectivos, no por el gobierno de Kenia ni por agencias de desarrollo.

El proyecto fue lanzado el 11 de mayo del presente año. El efecto inmediato fue un aumento del 22 por ciento de las ventas. Eso supuso un aumento del 22 por ciento de los ingresos y del poder adquisitivo. Las ventas eran de bienes y servicios que, sin la moneda adicional, se habrían echado a perder o tirado a la basura, no porque no fueran comercializables, sino porque los potenciales compradores no habrían tenido dinero para comprarlos. La introducción de Bangla-Pesa consiguió estimular la economía local y poner en contacto a la comunidad con sus propios recursos. Véase un interesante vídeo sobre el proyecto.

El éxito del experimento keniano atrajo rápidamente el apoyo de la ONU, La Haya y la Asociación Internacional de Comercio Recíproco (IRTA, por sus siglas en inglés). En realidad, ningún otro programa de lucha contra la pobreza o de desarrollo local puede competir, en términos de eficiencia de costes, con este proyecto, que se puede imitar fácilmente en las comunidades pobres de toda África. El plan era extenderlo a otras localidades de una forma democrática y trabajando con los grupos de base, de forma que pudiera proporcionar un medio local de intercambio para la gente a lo largo y ancho del continente. Esto podría hacerse a través de teléfonos móviles con un sistema proporcionado por Community Forge, una organización de Ginebra que apoya el desarrollo de monedas locales en todo el mundo.

Pero el plan fue interrumpido inesperadamente el 29 de mayo, cuando Will y otros cinco miembros del proyecto fueron arrestados y encarcelados por la policía keniata. Además de Will, que está casado con una keniana, trabajadora de ayuda humanitaria, los otros detenidos son empresarios de la comunidad local, un joven activista, una madre voluntaria y una tutora de siete niños huérfanos.

Al principio, la policía acusó al grupo de complot terrorista para derrocar al gobierno, afirmando que Bangla-Pesa estaba vinculado al MRC, un grupo separatista terrorista. Cuando quedó patente lo absurdo de la acusación, recurrieron al Banco Central de Kenia, el cual les acusó formalmente de falsificación de moneda. Will y sus compañeros han sido puestos en libertad tras el pago de una fianza de 5.000 euros, a la espera del juicio que se celebrará el 17 de julio. Si son condenados, se enfrentarán con penas de siete años en una prisión keniana.

A pesar de esto, Will es optimista. “Lo excitante de todo esto —dice— es que estos sistemas muestran realmente una forma de reducir la pobreza, y mi esperanza es que, tras este caso, se permita su extensión a otros suburbios de Kenia. Ha habido precedentes de monedas complementarias como medio de reducción de la pobreza y hoy no hay dudas sobre ello”.

Precedentes exitosos: desde Suiza a Brasil

Hay muchos gobiernos en el mundo que apoyan monedas complementarias. El sistema más antiguo y grande es el WIR, en Suiza, un sistema de intercambio entre 60.000 empresas, lo que representa un 20 por ciento de todas las empresas comerciales suizas. Esta moneda ha demostrado tener un efecto anticíclico, ayudando a estabilizar la economía suiza al proporcionar liquidez adicional y capacidad crediticia cuando el crédito convencional para las pequeñas empresas es escaso.

Brasil es líder mundial en el uso de monedas complementarias para la reducción de la pobreza. Su experiencia comenzó de forma muy similar a la de Kenia. La moneda local más exitosa de Brasil, la palma, fue casi estrangulada en sus primeros pasos por el Banco Central brasileño. Margrit Kennedy nos cuenta en “People Money” cómo la palma pasó de ser sospechosa de delito a política oficial del estado:

Después de emitir la primera moneda palma en 2003, el organizador local Joaquim Melo fue detenido como sospechoso de lavado de dinero en un banco no registrado. El Banco Central le acusó de emitir moneda falsa. Los acusados llamaron a varios expertos como testigos, incluyendo a la organización holandesa para el desarrollo Stro, para apoyar su caso. Finalmente, el juez estableció que el acceso a las finanzas era un derecho constitucional de la gente y que el Banco Central no estaba haciendo nada por las áreas pobres que se benefician de las monedas locales. Su sentencia fue favorable al Banco Palmas.

Lo que sucedió a continuación muestra el poder del diálogo. El Banco Central creó un grupo de reflexión e invitó a Joaquim a participar en una conversación sobre cómo ayudar a los pobres. El Banco Palmas creó el Instituto Palmas para compartir su metodología con otras comunidades y, en 2005, la secretaria del gobierno para “economía solidaria” se asoció con el Instituto para financiar su difusión. El apoyo a los bancos de desarrollo comunitario que emiten nuevas monedas es ahora una política de estado.

El debate legal: crédito mutuo o fraude

Si el tribunal keniano sigue el ejemplo de Brasil, esto podría ser el inicio de un nuevo y prometedor enfoque para la reducción de la pobreza en África. El Bangla-Pesa es apoyada con recursos locales y los aldeanos se alegraron mucho de tenerla para poder comercializar sus productos y comprar los excedentes de otros de su misma comunidad.

Sin embargo, existe un precedente de una severa sanción si es considerada como un caso de falsificación de moneda. A mediados del siglo XVIII, cuando el Banco de Inglaterra era propiedad privada y tenía el derecho exclusivo de emitir la moneda nacional, la falsificación de la moneda del banco era un delito castigado con la pena capital. Era la época de Historia de dos ciudades y Casa desolada de Charles Dickens, cuando complementar la moneda nacional podría haber ayudado a aliviar la pobreza de las masas. Pero el Banco de Inglaterra quería controlar el mercado de la moneda y que siguiera siendo un bien escaso, con el fin de asegurarse una demanda constante de préstamos. Cuando la cantidad de dinero existente es insuficiente para cubrir las necesidades de intercambio, la gente tiene que pedir préstamos a los bancos y pagarles un interés, con lo que estos obtienen un sabroso beneficio.

Lo inverso también es cierto. Cuando hay una oferta suficiente de dinero para cubrir las necesidades de intercambio, los niveles de deuda y pobreza se reducen drásticamente.

En este caso, el vale físico Bangla-Pesa no se parece nada a la moneda nacional, como cabría suponer ante la acusación de falsificación de moneda. La finalidad de las monedas complementarias, como su mismo nombre indica, no es imitar o competir con la moneda nacional, sino complementarla, permitiendo un aumento de las ventas en el seno de la comunidad local de bienes y servicios que, de lo contrario, no se venderían. En la actualidad, el Banco de Inglaterra ha reconocido este rol de las monedas complementarias.

La experiencia de Bangla-Pesa demuestra algo que los políticos suelen pasar por alto: el PIB es medido en bienes y servicios vendidos, no en bienes y servicios producidos. Y para que los bienes se vendan, los compradores deben tener dinero para comprarlos. Si se ofrece a los consumidores un exceso de dinero para gastar, el PIB aumentará. (En Kenia, donde casi la mitad de la población vive por debajo del umbral de la pobreza y está afectada por el desempleo masivo, los aumentos del PIB reflejan prácticas extractivas más que condiciones locales.)

La percepción común es que un incremento de los medios de intercambio simplemente devaluará la moneda y hará subir los precios, pero los datos muestran que esto no es así si las mercancías y los servicios no se venden y el desempleo es alto. Añadir liquidez en estas circunstancias conduce a un aumento de las ventas, de la productividad y del empleo, no de los precios.

Esto quedó demostrado en un importante experimento realizado en Argentina, cuando el país sufrió una gran crisis bancaria en 1995. La falta de confianza en el peso y la fuga de capitales ocasionaron una crisis a gran escala de los bancos, que cerraron sus puertas. Cuando la moneda nacional dejó de circular, la gente respondió creando su propia moneda. Las monedas locales llegaron a conformar una Red Global de Trueque (RGT), que llegó a convertirse en la red nacional de monedas locales más grande del mundo. El modelo se extendió por América Central y del Sur, hasta alcanzar a los siete millones de miembros y una circulación valorada en millones de dólares estadounidenses al año. A nivel de los gobiernos locales, las provincias que sufrían escasez de moneda nacional, también recurrieron a emitir sus propias monedas, pagando a sus empleados con recibos denominados “bonos de cancelación de deuda”, en unidades equivalentes al peso argentino.

Aunque estas diferentes medidas aumentaron el dinero circulante, los precios no subieron. Al contrario, varios estudios encontraron que, en las provincias en las que la oferta de moneda nacional era complementada con las monedas locales, los precios bajaron en comparación con otras provincias argentinas. Los sistemas de intercambio local permitieron que los bienes y servicios que, en caso contrario, no se hubieran comercializado, encontraran el camino del mercado.

Este efecto saludable también se registró en Bangladesh. “Con Bangla-Pesa —dice Ruddick—, hemos visto que el crédito sin intereses de base comunitaria tiene costes bajos y es una forma eficaz de incrementar la liquidez local y de reducir la pobreza”.

Los acusados solo tienen que demostrar esto en el juicio. Se está llevando a cabo una campaña de financiación popular para conseguir urgentemente el dinero necesario para su defensa.

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Jamie Brown ha contribuido a este artículo. Ellen Brown es abogada, presidenta del Public Banking Institute y autora de doce libros, entre ellos Web of Debt y más recientemente The Public Bank Solution.

Traducción: Javier Villate