¿De quiénes son los muertos de la guerra de Siria?

Leo en McClatchy que entre los más de 90.000 personas muertas en los más de dos años de guerra civil en Siria, hay no solo civiles, sino milicianos armados y soldados del ejército. Ya sé que afirmar esto no es un gran descubrimiento, pero hasta lo evidente se convierte, a veces, por mor de la propaganda interesada, en crítica política.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, grupo nada sospechoso de simpatías con el régimen de Asad y que ha sido muy criticado por los defensores de dicho régimen, el 43 por ciento de las víctimas mortales en el conflicto son soldados del ejército y miembros de las milicias progubernamentales.

A partir de este momento, quienes sigan pretendiendo hacer pasar sibilinamente la gran mayoría de los muertos como civiles sirios víctimas de las masacres del gobierno podrán recibir un puntapié por falsificadores. Porque eso es lo que se ha pretendido hasta ahora por la mayor parte de los medios occidentales, retando el coeficiente de inteligencia de sus lectores y oyentes.

Según el Observatorio, al menos 96.431 personas han perdido la vida en la guerra. De esas, 24.617 eran soldados y miembros de las fuerzas de seguridad del gobierno, mientras que 17.031 eran miembros de las milicias progubernamentales. Tomadas en conjunto, representan el 43,2 por ciento de las víctimas totales registradas por dicho organismo.

Los civiles no combatientes muertos ascienden a 35.479 (un 36,8 por ciento del total), según el Observatorio.

Y los muertos registrados en las filas de los combatientes anti-Asad son 16.699, es decir, un 17,3 por ciento. De ellos, 12.615 eran civiles sirios que habían tomado las armas contra el régimen, 1.965 eran desertores del ejército y 2.119, extranjeros que se habían sumado a los rebeldes en su lucha contra Bachar Al Asad.

El grupo ha sido incapaz de determinar el papel que estaban desempeñando 2.460 víctimas mortales, si eran soldados, rebeldes o civiles desarmados. Un pequeño número, 145, corresponde a miembros de Hezbolá.

No hay más fuentes medianamente fiables. El autor del artículo de McClatchy descarta los datos ofrecidos por la Red Siria de Derechos Humanos, según la cual, se han producido 83.598 víctimas mortales, de las cuales 75.992 serían civiles y 7.606, rebeldes.

La conclusión parece clara. No ha habido una matanza generalizada de sirios por parte del gobierno, sino que lo que existe es una guerra civil que enfrenta a dos bandos armados que se han causado bajas mutuamente. Esto no quiere decir que no se hayan producido masacres. Las ha habido. Y las han cometido las dos partes. No hay forma decente de tomar partido por unos u otros en esta guerra alimentada y atizada por potencias regionales y mundiales. Sin las armas y el dinero procedentes de EEUU, Israel, Arabia Saudí y Catar, no habría guerra y tal vez los demócratas y libertarios sirios que luchan contra el régimen despótico de Asad hubieran tenido alguna oportunidad. Las armas no han ido a ellos, sino a islamistas extremistas patrocinados por Arabia Saudí y Catar.