Matrimonios palestinos separados por las leyes racistas de Israel

La legislación israelí sobre reunificación familiar es un dispositivo —otro más— para hacer la vida imposible a los palestinos y reducir su presencia en el estado de Israel y en los territorios que ansía anexionarse.

Un artículo de Al-Akhbar, escrito por Malik Samara, lo explica muy bien.

Cuando un/a palestino/a con papeles palestinos se casa con un/a palestino/a con papeles israelíes tienen dos opciones. Una, si este último elige vivir en Cisjordania, él o ella puede perder sus documentos israelíes. En ese caso, no podrán transmitir sus papeles israelíes a sus hijos, que perderán el acceso a los servicios médicos, educativos y sociales de Israel.

Si optan por la segunda opción, es decir, si el cónyuge con documentos palestinos decide vivir en Israel clandestinamente, correrá el riesgo de ser deportado. Los hijos de este matrimonio, si nacen en Israel, no obtendrán la ciudadanía israelí.

Esta legislación abiertamente racista y discriminatoria ha provocado que algunas familias emigren para poder vivir sus vidas en el extranjero. Pero en muchos casos, la pareja sencillamente se divide. Este es el camino que han seguido más de 130.000 parejas palestinas. Todos los recursos judiciales que han emprendido para normalizar su situación han sido rechazados.

Como dice Samara, “la ley en cuestión busca impedir que los palestinos se establezcan en los territorios ocupados en 1948. Y busca, también, expulsar a los palestinos de los territorios ocupados, sobre todo de Jerusalén, mediante lo que es considerado una transferencia de población voluntaria“.

El artículo sigue dando detalles de varios casos concretos de parejas palestinas afectadas por esta ley.