Deir Yasin en el recuerdo

Samira Shackle

Fuente: “Deir Yassin remembered”, Middle East Monitor, 9/04/2013

Hoy es el 65 aniversario de la masacre de Deir Yasin, una aldea palestina cercana a Jerusalén Oeste. A primeras horas de la mañana del 9 de abril de 1948, alrededor de 120 miembros de las milicias judías, el Irgun (también conocido como IZL) y la Banda Stern, entraron en la aldea palestina de Deir Yasin y asesinaron entre 100 y 250 personas, hombres, mujeres, niños y ancianos. Algunos murieron por disparos, otros por las granadas de mano arrojadas al interior de sus casas. Otros aldeanos fueron asesinados después de que la aldea hubiera sido tomada. Hubo informaciones de violaciones y mutilaciones.

La masacre tuvo lugar en el contexto de la cruenta guerra civil que precedió al final del mandato británico en Palestina. Apenas unos meses antes, en noviembre de 1947, Naciones Unidas había propuesto un plan para dividir Palestina en un estado árabe y uno judío, con Jerusalén administrada independientemente de ambas partes. Los árabes rechazaron la propuesta y se inició una guerra civil.

Deir Yasin era un pueblo pacífico que había firmado un pacto de no agresión, pero cayó en el área independiente de Jerusalén en el plan de la ONU. Lo que ocurrió allí no fue excepcional: hubo otras masacres. Pero fue la primera vez que las fuerzas judías pasaron a la ofensiva y tuvo importantes consecuencias, lo cual explica que conserve un valor simbólico.

Las noticias de las matanzas de Deir Yasin y otras aldeas provocaron el terror entre los palestinos, haciendo que miles de ellos huyeran de sus ciudades y pueblos a medida que las tropas judías avanzaban. Por otro lado, también animó a intervenir a los países árabes vecinos. El 15 de mayo de 1948, un día después de que terminara el Mandato Británico e Israel declarara su independencia, varios ejércitos árabes invadieron Palestina.

Menajem Begin, líder del Irgun, dijo entonces: “Hemos creado el terror entre los árabes y todos los pueblos vecinos. De un plumazo, hemos cambiado lao situación estratégica”. En efecto, los acontecimientos cambiaron el curso del conflicto. Aunque los dos grupos que practicaron el terrorismo eran clandestinos, sus líderes —Begin en el Irgun e Isaac Shamir en la Banda Stern— fueron posteriormente primeros ministros del recién creado estado de Israel.

Una vez terminada la guerra, en 1949, se construyó el barrio judío de Giyat Shaul Bet sobre las ruinas de Deir Yasin, a pesar de las protestas y solicitudes de que se dejara el lugar tal como estaba o, al menos, que se pospusiera la decisión. Hoy en día es parte de Har Nof, un área ortodoxa.

En una carta al primer ministro David Ben Gurion, en la que se criticaban los planes de asentamiento, cuatro destacados intelectuales judíos, Martin Buber, Ernst Simon, Werner Senator y Cecil Roth, escribieron que la masacre de Deir Yasin “se ha vuelto tristemente famosa en el mundo entero. En Deir Yasin cientos de hombres, mujeres y niños fueron masacrados. Dejen la aldea de Deir Yasin deshabitada por el momento, y que su destrucción sea un símbolo trágico y terrible de la guerra, así como una advertencia a nuestro pueblo de que ninguna necesidad militar práctica puede justificar jamás tales matanzas”.

¿Por qué importa esta masacre 65 años después? Para empezar, está el hecho de que lo que ocurrió en Deir Yasin precipitó la expulsión en masa de los palestinos. Según la ONU, unos 750.000 palestinos huyeron en 1948. Estos refugiados y sus descendientes se han convertido en la actualidad en 4,5 millones, la mayor y más duradera población de refugiados del mundo. También está el hecho de que los acontecimientos acaecidos en esta aldea fueron, en realidad, un microcosmos de lo que sucedió en todo el país. Una aldea fue brutalmente vaciada; se construyó un nuevo asentamiento en su lugar y los habitantes originales perdieron el derecho a retornar para siempre.

En un artículo escrito en el 50 aniversario de la masacre de Deir Yasin, el teólogo judío y exacadémico de Harvard Marc Ellis dijo que los hechos eran “el lado sombrío de la creación de Israel”. Refiriéndose a la forma en que este hecho ha sido olvidado u ocultado en Israel, dice: “Tal vez el entierro de esta tragedia en la conciencia judía tenga una razón más importante. En la actualidad, en Israel y Palestina hay miedo a plantear esta cuestión. El miedo es que la historia judía de desposesión, conocida y lamentada por todos los judíos, y la desposesión de los palestinos son muy parecidas”.

Buber, el intelectual que protestó por la construcción de un asentamiento en el lugar de la masacre, concluyó: “Llegará el día en que será posible concebir un acto en Deir Yasin, un acto que simbolizará el deseo de justicia y fraternidad de nuestro pueblo con el pueblo árabe”. Sesenta y cinco años después, no ha llegado aún ese día. Eso, en sí mismo, es una tragedia que merece ser recordada.

Traducción: Javier Villate