Corea del Norte: la crisis de los misiles cubanos revisitada

George Katsiaficas

Fuente: “The Cuban Missile Crisis Revisited, This Time in Korea”, The Palestine Chronicle, 5/04/2013

La amenaza actual de una gran guerra en Corea es similar a la crisis de los misiles cubanos de 1962, cuando EEUU y la URSS estuvieron a punto de enzarzarse en una guerra nuclear. La coexistencia pacífica fue asegurada solo cuando se alcanzó un acuerdo por el que la URSS retiraba sus misiles de Cuba y EEUU hacía lo propio con sus misiles de Turquía.

En las últimas semanas, cuando un enfrentamiento similar se ha venido agravando en Corea, EEUU ha enviado bombarderos B-2 y B-52 a la zona desmilitarizada situada entre las dos Coreas. Esta acción es lo más cercano a una amenaza de primer ataque, posiblemente nuclear, que EEUU puede hacer.

La actual política del presidente Obama de desplazamiento estratégico hacia Asia, la denominada “Asian pivot“, es percibida en Corea del Norte como una amenaza directa a su existencia. Antes de la Asian pivot, Sadam Husein aceptó desarmarse, tras lo cual Irak fue invadida y él fue asesinado. Gadafi se enfrentó con un destino similar después de que destruyera sus importantes arsenales de armas. Corea del Norte ha interpretado claramente esos hechos como razones para NO desarmarse. Cuanto más presiona ahora EEUU a Corea del Norte para que abandone sus armas nucleares, más amenazados se sienten.

En 1993, EEUU estuvo a punto de bombardear la central nuclear norcoreana de Yongbyon. El profesor de Harvard Ashton Carter declaró públicamente que el Pentágono le telefoneó y le pidió su colaboración para establecer los blancos del bombardeo. Solo la intervención personal del expresidente Jimmy Carter impidió la catástrofe. Carter voló a Pyongyang, se reunió con Kim Il-sung (abuelo de Kim Jong Un) y negoció un “acuerdo marco”, por el cual Corea del Norte cerró Yongbyon y EEUU y sus aliados debían suministrar combustible al régimen comunista.

Desde hace décadas, Corea del Norte ha declarado que renunciaría a su programa de armas nucleares si el Senado de EEUU firma un tratado de paz para poner fin al estado de guerra. (El armisticio de 1953 solo fue un alto el fuego.) Les creamos o no, ¿no merece la pena hacer un esfuerzo diplomático para disminuir la amenaza de guerra?

Como primera potencia militar mundial, EEUU tiene la responsabilidad de evitar guerras. Una forma de hacerlo, en el caso de Corea, sería que el presidente Obama declarara públicamente que EEUU no será el primero en atacar. Pero en lugar de buscar reducir las tensiones, Washington las ha atizado y, en consecuencia, las compañías estadounidenses venderán sistemas de misiles a Corea del Sur, Japón y Taiwán por valor de miles de millones de dólares.

El presidente Obama ha dicho reiteradamente que su principal aliado estratégico en Asia es Japón. Mientras tanto, Tokio está ejerciendo intensas presiones contra China, las dos Coreas, Vietnam y Filipinas sobre unas islas que conquistó cuando el Imperio Japonés se expandió antes de que terminara la Segunda Guerra Mundial. A diferencia de Alemania, que ha pedido disculpas por los crímenes del nazismo, ha educado a sus ciudadanos y ha pagado indemnizaciones, Japón nunca ha pedido disculpas por la guerra, nunca ha explicado adecuadamente las atrocidades que cometió y se ha negado a expresar su pesar a las más de 100.000 “mujeres de solaz” que fueron esclavizadas sexualmente. De hecho, Japón se ha negado reiteradamente a pedir disculpas a estas mujeres, a pesar de haber sido presionado por resoluciones del Congreso de EEUU. A largo plazo, Washington debería considerar la conveniencia de alianzas multilaterales como alternativa a una alianza estratégica con Japón, con el fin de disminuir las tensiones regionales.

En los últimos días, Fox News y otros medios han llamado la atención repetidamente sobre ese “chiflado” de Corea del Norte que está tratando de probarse a sí mismo. Sin embargo, Kim Jong Un es una mera figura decorativa en la sociedad más confuciana del mundo, donde los jóvenes deben respetar a sus mayores y escucharlos. Una burocracia militar de ancianos gobierna Corea del Norte, no el joven nieto de su “querido líder”. Si permitimos que Kim Jong Un sea demonizado mientras estalla una gran guerra, centenares de miles de personas morirán en las primeras horas, no importa quién sea el primero que golpee.

No es demasiado tarde para que la administración Obama cambie de orientación y encuentre una solución pacífica a esta crisis, si es lo que quieren hacer.


George Katsiaficas es profesor de Humanidades en el Instituto de Tecnología de Wentworth, Estados Unidos, y autor de Asia’s Unknown Uprisings. Fue profesor emérito Fulbright en Corea del Sur en 2008.

Traducción: Javier Villate