El legado de la invasión occidental de Irak

Es bueno recordar aquello que dijeron los neocons norteamericanos para justificar la invasión de Irak: dijeron que allí había armas de destrucción masiva, dijeron o insinuaron que Sadam Husein estuvo detrás de los atentados del 11-S, que Sadam Husein ayudó a Al Qaeda y demás sarta de mentiras.

También es bueno recordar cuáles fueron los objetivos de la invasión: derrocar a Sadam Husein, destruir sus armas de destrucción masiva para evitar que las utilizara Al Qaeda contra EEUU y crear una floreciente democracia que sirviera para promover “cambios de régimen” en Oriente Medio y establecer un nuevo orden en la región sumiso a los dictados de Occidente.

A la “misión cumplida” de Bush y las alabanzas de Aznar a la nueva democracia iraquí hay que contraponerle los hechos, las humildes verdades de los hechos.

Ninguno de los objetivos mencionados arriba se ha logrado, salvo el derrocamiento de Sadam Husein. Hoy, Irak es un auténtico desastre, un país sumido en el caos y la violencia, donde Al Qaeda y otros grupos terroristas tienen ahora cuarteles generales de los que carecían antes.


Pero a esta realidad presente hay que añadir otros costes de la invasión. En la misma murieron 15.000 iraquíes y 172 soldados de las fuerzas invasoras. Pero desde 2003 hasta hoy, han muerto 134.000 iraquíes civiles y la tortura tiene la misma vigencia que en el régimen de Sadam Husein.

Estos diez años de invasión le ha costado a EEUU 1,7 billones de dólares, según un estudio del Instituto Watson de Estudios Internacionales de la Universidad de Brown. Parece evidente que esta gigantesca cifra algo tendrá que ver con la igualmente gigantesca deuda de EEUU.

Como pregunta Keith Preston, si Sadam Husein no tenía armas de destrucción masiva, no tuvo nada que ver con el 11-S, no atacó ni amenazó a EEUU y no quiso la guerra con EEUU, ¿fue la invasión no provocada de Irak una guerra justa y moral?

El caso es que los mismos neocons que atizaron la invasión de Irak, están ahora clamando por atacar a Irán. Una vez más, las viejas mentiras reaparecen con nuevos ropajes. Ahora resulta que Irán tiene o va a tener armas nucleares, a pesar de que no existe ninguna evidencia de ello y a pesar de que las 16 agencias de inteligencia norteamericanas han afirmado que el gobierno de Teherán tampoco tiene un programa para construirlas.

Quienes sí tienen armas nucleares son varias potencias occidentales, incluido EEUU por supuesto, Israel, aliados (¿aliados?) de EEUU como Pakistán e India, China, Corea del Norte, etc. El único país que ha utilizado armas nucleares contra la población civil (en realidad, contra cualquier población) ha sido EEUU, en sus ataques genocidas contra Hiroshima y Nagasaki. En resumen, estamos envueltos en un mar de mentiras y de intereses inconfesables que están haciendo del mundo un lugar cada vez más peligroso para vivir.

El ejemplo vívido de esto es, precisamente, Irak. A lo dicho, hay que añadir los efectos del uranio empobrecido (¿y enriquecido?) empleado por las tropas occidentales durante la invasión. Ya hemos hablado de esto con anterioridad: véase Las municiones empleadas por EEUU y Reino Unido en Irak causan malformaciones de nacimiento y Las armas químicas de EEUU envenenaron a los iraquíes.

He leído en Shafaq News que, según Muthana Mahmud Shaker, secretario de la asociación iraquí de enfermedades comunes, “hay ahora 35.000 toneladas de uranio enriquecido en Irak”. ¡¿Enriquecido?!

Las fuerzas estadounidenses habrían pedido a varias compañías internacionales que limpiaran 311 sitios contaminados con uranio a lo largo y ancho de Irak. Pero eso ha sido notoriamente insuficiente.

Como ya hemos informado en los artículos citados, la presencia de uranio empobrecido en suelo iraquí ha causado un aumento vertiginoso de malformaciones de nacimiento en varias áreas del país, especialmente en el sur. El cáncer y la mortandad se han incrementado, entre 1991 y 2000, unas 19 veces y después de 2003 esas cifras se han multiplicado por 4 o 6.

En opinión de Shaker, “los norteamericanos experimentaron con nosotros”.

El coste de la eliminación de los residuos nucleares en Irak se ha estimado en miles de millones de dólares. ¿Quién llevará a cabo esa descontaminación? ¿Quién la pagará? ¿Quién indemnizará a las víctimas? Si miramos lo que ha sucedido con el uso del agente naranja en Vietnam por parte de EEUU, ya sabemos lo que pasará. Unas pocas migajas y que sigan sufriendo y muriendo…