20.000 niños palestinos separados de sus familias en Jerusalén Este

Nasuh Nazal

Fuente: 20,000 children separated from families in occupied Jerusalem, Gulf News, 4/02/2013

La Comisión Cristiana Islámica de Apoyo de la Jerusalén ocupada ha acusado a Israel de separar a 20.000 niños palestinos de sus familias al negarles el permiso para vivir con sus familias en Jerusalén Este.

El Dr. Hanna Eisa, que preside la comisión, ha dicho a Gulf News que al negar a los niños palestinos el derecho a vivir con sus familias, Israel está llevando a cabo un claro acto de limpieza étnica de la ciudad santa. “A esos chicos les han negado también el derecho a obtener la residencia permanente para unirse con sus familias en la ciudad santa”, añadió.

Eisa dijo también que a los hijos de los residentes de Jerusalén Este les dan la residencia permanente en la ciudad, pero en el caso de que uno de los padres no sea residente a largo plazo de la ciudad, a ese padre/madre y a sus hijos les niegan el derecho a obtener la residencia o los carnés de identidad.

Israel ocupó Jerusalén Este en la guerra de 1967 y posteriormente lo anexionó como su “capital eterna”, una decisión que fue rechazada por la comunidad internacional. A los palestinos residentes de la Jerusalén ocupada se les entrega unos documentos de identidad especiales emitidos por Israel, que son distintos de los carnés de los palestinos de Cisjordania.

“Miles de hombres y mujeres de Jerusalén están casados con palestinos de Cisjordania y esos padres se enfrentan con un montón de problemas de por vida al intentar vivir con sus hijos en la ciudad santa”, dijo Eisa. “Los gobiernos israelíes han despojado a los niños de su derecho a vivir con sus padres en Jerusalén y, en muchos casos, esto ha obligado a los padres a desplazarse a Cisjordania para reunir a la familia”, añadió. “Ese es el verdadero objetivo de Israel: forzar a las familias palestinas a abandonar la ciudad santa”.

“Israel está implementando claramente una estrategia sistemática basada en convertir a la Jerusalén [ocupada] en una ciudad judía y está intentando vaciarla de sus originales habitantes palestinos”, señaló Eisa.

El presidente de la comisión advirtió del serio declive de la población palestina de Jerusalén, tanto oriental como occidental. “La población actual de la ciudad de Jerusalén [ocupada] es de un millón de personas, de las que solo una cuarta parte es palestina”, dijo. “Israel impone condiciones estrictas y fascistas a los residentes palestinos para conservar sus carnés de identidad y el derecho a vivir en la ciudad santa”.

Si un residente palestino de la Jerusalén ocupada se ausenta de su casa durante tres años, aunque siga pagando el impuesto israelí conocido como “arnona” por su propiedad, las autoridades israelíes le anularán su carné de identidad.

Eisa ha llamado la atención sobre el número creciente de carnés de identidad anulados de residentes palestinos de Jerusalén Este. “Un total de 4.577 carnés de identidad han sido anulados por el Ministerio del Interior israelí en 2012”, señaló.

Eisa añadió que los altos impuestos que se cobran a los residentes palestinos han forzado a muchos de ellos a abandonar Jerusalén y establecerse en otras ciudades de Cisjordania.

“En el año 2000, había 10.982 residentes palestinos cristianos en la Jerusalén ocupada. Ahora, solo hay 5.000, después de que más de la mitad de los residentes cristianos se desplazaran a otras ciudades de Cisjordania o emigraran fuera de Palestina para ahorrarse los insoportables impuestos que las autoridades israelíes cobran a los residentes árabes de la ciudad santa”, dijo.

“Israel impone la emigración voluntaria a los residentes cristianos de la ciudad santa”, observó Eisa. “Israel no quiere a los cristianos en medio de la lucha entre el judaísmo y el islam”.

Eisa advirtió que las prácticas israelíes en la Jerusalén ocupada no respetan el derecho internacional, que prohíbe a las fuerzas ocupantes expulsar a los residentes originales de sus lugares de residencia. Por otra parte, Israel da a los colonos judíos el derecho a vivir donde quieran en Jerusalén, sin ningún tipo de restricciones y sin tener que pagar los elevados impuestos que cobran a los palestinos.

Traducción: Javier Villate