Israel debe retirar a los colonos de los territorios palestinos ocupados, dice la ONU

Israel debe retirar a todos los colonos de Cisjordania y cesar en la construcción de asentamientos “sin condiciones” o arriesgarse a ser llevado ante la Corte Penal Internacional (CPI) por graves violaciones del derecho internacional, según un informe de la ONU, que fue inmediatamente desestimado por Tel Aviv como “contraproducente y desafortunado”.

El informe, del Consejo de Derechos Humanos de la ONU (UNHRC, por sus siglas en inglés), sostiene que la política israelí de asentamientos viola el artículo 49 de la Cuarta Convención de Ginebra, que prohíbe la transferencia de población civil a los territorios ocupados. Señala, además, que los asentamientos “están causando una creciente anexión que impide el establecimiento de un estado palestino contiguo y viable y socava el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación”.

Estas conclusiones no representan ninguna novedad. Son algo que la ONU ha venido reiterando año tras año desde la ocupación de Cisjordania y Gaza en la guerra de 1967. Sin embargo, no dejan de tener cierto interés por el contexto en el que han sido proclamadas. Me refiero a la reciente admisión de Palestina como “estado observador” de la ONU, lo que, entre otras cosas, permite a dicho estado llevar a Israel ante la Corte Penal Internacional por violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional.

Por si acaso, el mismo informe del UNHRC se ha encargado de dejarlo claro. “El estatuto de Roma establece la jurisdicción de la corte penal internacional sobre la deportación o transferencia realizada, directa o indirectamente, por la potencia ocupante de partes de su propia población al territorio que ocupa, o la deportación o transferencia de toda la población o partes de la población del territorio ocupado dentro o fuera de dicho territorio”, dice el informe.

“La ratificación del estatuto —sigue diciendo el informe— por Palestina podría conducir al establecimiento de responsabilidades por graves violaciones de los derechos humanos y del derecho humanitario internacional, y justicia para las víctimas”.

Unity Dow, uno de los jueces del UNHRC que ha contribuido a la redacción del informe, ha dicho en unas declaraciones: “La magnitud de las violaciones relacionadas con las políticas israelíes de desposesiones, desalojos, demoliciones y desplazamientos muestra la extensión de estas violaciones de los derechos humanos … La motivación que existe detrás de la violencia y la intimidación contra los palestinos y sus propiedades es conseguir el abandono de las tierras por parte de las poblaciones locales y hacer sitio, así, para la expansión de los asentamientos“.

Israel ha rechazado con indignación el informe, al que ha calificado de “tendencioso” y “contraproducente”, añadiendo que cualquier resolución del conflicto israelo-palestino ha de venir por medio de “negociaciones directas” entre las partes, una estrategia que, como muestra la experiencia, no ha conducido a ningún resultado pacificador ni justo. Esas negociaciones, por el contrario, solo han servido para permitir la expansión de las colonias judías año tras año, con la complicidad de EEUU y las potencias occidentales.

A comienzos de esta semana, Israel se ha convertido en el primer país que ha rechazado participar en un “análisis periódico universal” de los registros de los derechos humanos de los 193 estados miembros de la ONU llevado a cabo por el UNHRC.

Grupos palestinos e israelíes de derechos humanos han criticado esta actitud del estado israelí y han calificado su boicot como un “peligroso precedente … que podría ser seguido por otros estados que se negaran a colaborar con la ONU, con el fin de evitar valoraciones críticas”.

Tras el reconocimiento de Palestina como estado observador de la ONU, el gobierno de Netanyahu ha dado un nuevo impulso a su actividad colonizadora y a la construcción de nuevos asentamientos, siendo el proyecto más conocido y trascendental el denominado E1, situado al este de Jerusalén. Según varios analistas, si los asentamientos de E1 se construyeran, Jerusalén quedaría aislada del resto de Cisjordania y este territorio ocupado sería virtualmente partido en dos regiones separadas.

Fuentes: Israel must withdraw all settlers or face ICC, says UN report, The Guardian, 31/01/2013, y UN Report: Israel Must Withdraw All Settlers or Face ICC, Antiwar.com, 31/01/2013.