Tiramos la mitad de los alimentos que producimos

Tiramos la mitad de los alimentos que producimos en el mundo, unos 2.000 millones de toneladas, según un informe de la Institution of Mechanical Engineers publicado el jueves.

El instituto considera que son las innecesariamente estrictas normas sobre fechas de caducidad las responsables de este enorme derroche, junto a las ofertas de 2 por 1 y las preferencias de los consumidores por alimentos estéticamente impecables, además de las “pobres prácticas agrícolas y de ingeniería, las infraestructuras inadecuadas y las malas condiciones de almacenamiento.

Ante las predicciones de la ONU acerca de que habrá 3.000 millones de personas más que alimentar a finales de este siglo y la creciente presión sobre los recursos para incrementar la producción de alimentos, el instituto ha realizado un llamamiento para abordar urgentemente este despilfarro.

En Reino Unido, por ejemplo, alrededor del 30 por ciento de los cultivos de hortalizas no se cosecha porque no cumplen con las exigentes normas sobre su aspecto físico requeridas por los vendedores.

Aproximadamente unos 550.000 millones de metros cúbicos de agua son despilfarrados a nivel mundial en cultivos que nunca llegarán al consumidor. Las dietas carnívoras añaden más presión, ya que la producción de un kilo de carne requiere entre 20 y 50 veces más agua que la producción de un kilo de verduras. La demanda de agua para la producción de alimentos podría alcanzar los 10 o 13 billones de metros cúbicos al año en 2050.

Estas cantidades representan entre 2,5 y 3,5 veces la cantidad de agua dulce que consumimos hoy y podría conducir a una peligrosa escasez de agua en el mundo. De ahí la importancia que tiene eliminar el actual despilfarro, según el instituto, pues podríamos aumentar, de esa forma, la producción de alimentos entre un 60 y un 100 por ciento, evitando, al mismo tiempo, una mayor presión sobre el suelo y los recursos hídricos y energéticos.

Fuente: Almost half of the world’s food thrown away, report finds, The Guardian, 10/01/2013