Idiotas útiles para las monarquías del Golfo y las potencias occidentales

En el muy interesante blog de Ignacio Álvarez-Ossorio, experto analista de Oriente Medio, apareció un texto titulado Idiotas útiles para al-Asad, firmado por Borzou Daragahi, prestigioso periodista del Los Angeles Times y del Financial Times.

He aquí la respuesta que he escrito en el citado blog.


 

Estimado Ignacio:

El texto de Borzou Daragahi está escrito de forma tal que no se sabe con certeza qué piensa el autor sobre el conflicto sirio, aunque también puede ser que lo haya expresado en otros textos que yo ignoro. Pero como se le supone el sarcasmo, tal parece que quienes defendemos algunas de las ideas que parece despreciar somos unos simplistas, si no algo peor.

Lo que considero más importante destacar es que, desde la distancia, pero siguiendo atentamente las informaciones, PARECE que las protestas sirias contra el régimen DICTATORIAL de Asad han sido SECUESTRADAS por el islamismo extremista y terrorista. Hay muchos datos que así parecen confirmarlo. Algo parecido sucedió en Libia y, de otra forma, en Egipto (con un islamismo más moderado). Por tanto, dudo mucho que “la gran mayoría de grupos armados” sirios no sean extremistas “ni de lejos”. En todo caso, no es una discusión de clichés, sino EMPÍRICA, sobre HECHOS.

Quienes pensamos que la revolución ha sido secuestrada por los extremistas islamistas no tenemos por qué ocultar la barbarie de las fuerzas del gobierno. Pero intentamos poner de relieve la barbarie de las fuerzas islamistas, tal vez con más hincapié puesto que los medios de comunicación las suelen ocultar.

Puesto que siguen saliendo a la luz datos sobre la ayuda financiera y militar que los rebeldes sirios están recibiendo de las monarquías del golfo y de Turquía, así como, aunque no sabemos muy bien hasta dónde, de Gran Bretaña, Francia, Alemania y EEUU, habrá que decirlo. No creo que el autor sea partidario de ocultarlo. Esta ayuda es CRUCIAL para el conflicto. No es algo menor. Tampoco sabemos hasta dónde está llegando la ayuda de Rusia (¿y de Irán?) a Asad. Que esto sea así no significa que Asad sea un antimperialista, aunque haya autores y publicaciones que así lo presentan. Desde luego, no es mi caso y supongo que tampoco lo será para muchos otros. Sencillamente, está defendiendo sus intereses y su poder, que no son los de buena parte del pueblo sirio.

El autor del texto parece dar por hecho que si algunos nos centramos en los trapos sucios, la fea financiación y las atrocidades cometidas por los rebeldes, olvidamos deliberadamente el quehacer de las redes de activistas de la sociedad civil siria. Pero no es así en mi caso y, estoy seguro, en otros. Es fácil entender que no tenemos ni idea de cómo está organizada la resistencia civil. Me alegraría que fuera la protagonista número uno de la lucha contra Asad, pero, como ya he dicho, me temo que esto no es así y que el protagonismo y la dinámica está en las manos de los islamistas extremistas.

Pintar a Rusia como un mediador honesto es algo totalmente absurdo. No creo que merezca más consideración. Pero hemos de apoyarnos en cualquier iniciativa que pueda servir para una resolución pacífica del conflicto. Hasta donde yo sé, Rusia está impulsando esta solución, los rebeldes parecen no estar en absoluto interesados (¿por qué será?) y los gobiernos occidentales juegan al escondite.

Lo que me parece bastante frívolo es hacer sarcasmo con la advertencia de las consecuencias que podría tener una victoria islamista en Siria. No es asunto de broma. Las consecuencias pueden ser gravísimas en toda la región.

La falta de ecuanimidad del autor queda bastante patente cuando habla de “los escasos ejemplos de mala conducta de los rebeldes”, cuando hay informaciones de medios occidentales “respetables” que hablan de atrocidades y crímenes de guerra. Y no son tan escasos.

En fin, tal parece que el maniqueísmo triunfa, no solo en el lado de los partidarios antimperialistas de Asad, sino en el de los contrarios, a quienes, si me limito al texto criticado, no me atrevo a calificar. Pero parece que para Daragahi, los buenos (pacíficos, que luchan contra la dictadura y que no cometen actos de “mala conducta”) están en un lado y los malos (Asad y demás malísimos con cuernos y rabos) están en el otro. Tal vez haya idiotas útiles para las monarquías del Golfo y de las potencias occidentales.