Solidaridad: ¿desde abajo o desde arriba?

Eric Murphy

Fuente: Solidarity After Sandy, In These Times, 21/12/2012

Una vez más, la gente, los ciudadanos ordinarios, con el empuje de los más decididos y esclarecidos, ha demostrado que la autoorganización resuelve mucho más problemas de los que nos podemos imaginar. Los resuelve mejor que las autoridades, el estado. El caso del huracán Sandy lo ha puesto de manifiesto. En realidad, no necesitamos del estado para organizarnos y cubrir nuestras necesidades más perentorias. Esto solo son capaces de negarlo quienes ya poco tienen que aportar a la transformación de la sociedad. JV

Al igual que sus homólogos de FEMA y la Cruz Roja, los/as voluntarios/as de Ocupemos Sandy usaron chalecos reflectantes y distintivos.

Después de que el huracán Sandy golpeara la Coste Este, dejando una estela de graves daños y más de 100 víctimas mortales, esa misma mañana miembros de Ocupemos Wall Street salieron a las calles a ayudar. Los voluntarios acudieron a barrios de la ciudad de Nueva York para repartir alimentos y ayuda.

La organización improvisada de la ayuda, que recibió el nombre de “Ocupemos Sandy”, llenó los agujeros dejados por la FEMA (la agencia federal de emergencias), la Cruz Roja y los “centros de rehabilitación” oficiales de la ciudad, ninguno de los cuales tuvo una importante presencia en las comunidades afectadas, según la información proporcionada por Allison Kilkenny, de The Nation, y otros.

Ocupemos Sandy tomó el control de la situación, reclutó a miles de voluntarios y repartió decenas de miles de comidas. Su eficacia se debió, en gran parte, a la ética del movimiento Ocupemos: en lugar de hacer un esfuerzo de socorro de arriba abajo, los voluntarios preguntaron a las comunidades qué necesitaban y luego reutilizaron las redes que se crearon en ese trabajo de investigación para proporcionar la ayuda. Ocupemos Sandy utilizó iglesias y otras organizaciones comunitarias para reunir alimentos, agua y materiales de construcción y entregarlos a quienes los necesitaban lo más rápidamente posible. También aprovecharon el sistema de registro de bodas de Amazon para elaborar listas de necesidades de ayuda, desde calentadores portátiles a productos de higiene, por un valor total de 700.000 dólares (531.000 euros).

Pero aunque Ocupemos Sandy se formó para responder a una crisis humanitaria, es algo más que un conjunto de operaciones de ayuda de emergencia. Cuando la violencia ciega del huracán Sandy dio paso a una recuperación crudamente desigual, las desigualdades estructurales de Nueva York quedaron al descubierto. Las personas acomodadas se recuperaron fácilmente del desastre, contratando lo necesario para la reconstrucción, mientras que los más pobres quedaron abandonados a su suerte. Los voluntarios de Ocupemos Sandy creen que la ciudad no debe funcionar de esa manera.

Los miembros de Ocupemos Sandy buscaron convertir las redes de ayuda creadas durante el desastre en formas de organización para abordar temas más amplios que el huracán sacó a la superficie, tales como la falta de viviendas, la pobreza, los sintecho y las desigualdades. El equipo jurídico de Ocupemos Sandy ya ha empezado a explicar a los residentes cómo evitar los desahucios y conseguir cupones de comida. Además, el grupo pretende organizar a los residentes de Red Hook para presionar a la autoridad municipal de la vivienda, con el fin de que conceda a los residentes de viviendas públicas un crédito de alquiler de dos meses para ayudarles en la rehabilitación. Hasta el momento, este organismo ha ofrecido un crédito de alquiler que cubre solamente unos días sin servicios esenciales.

Ocupemos Sandy es un modelo de organización progresista, creado desde abajo para hacer frente a la catástrofe y perpetuado por unos objetivos a largo plazo de un cambio estructural que evite futuros desastres.

Traducción: Javier Villate