Dossier sobre la masacre de Newtown: Debate sobre la posesión de armas

200 millones de armas en EE UU: 28 masacres desde Columbine y ningún avance legislativo. Solo en 2012, se han producido ocho masacres o graves actos de violencia. En Connecticut, por ejemplo, la ley estatal permite armas en las escuelas públicas o privadas siempre que el portador, mayor de 21 años y sujeto a revisión de antecedentes penales, tenga un permiso oficial y también permiso de las autoridades escolares.

El Congreso se muestra reacio a aprobar leyes para restringir el acceso a las armas de fuego, pese a los cambios prometidos por la administración Obama. Sus intentos han chocado frente a una poderosa industria armamentística y la ancestral afición a las armas de una parte importante de la sociedad americana.

Según un estudio del Centro de Investigación Pew, en el año 2000, el 66% de los estadounidenses creía necesario dar prioridad al control de armas por encima de la Segunda Enmienda de la Constitución, que consagra el derecho a las armas. Este año, solo el 47% opinó lo mismo. El año pasado, de los 14.000 asesinatos cometidos en Estados Unidos, 10.000 fueron por armas de fuego; y se estima que hay unos 200 millones de armas en circulación.

La venta de armas, el negocio del que EEUU no puede prescindir: crea empleo y genera unos beneficios de 31.000 millones. Aproximadamente 90 millones de estadounidenses acumulan cerca de 270 millones de pistolas, escopetas y rifles de asalto. Las estadísticas afirman que el 47% de los hogares del país cuenta al menos con un arma, y los números siguen creciendo. La llegada de Obama al poder en 2008 marcó el inicio de un ‘boom’ en la venta de armas de fuego. De hecho, el año pasado aumentó el número de armerías en territorio estadounidense desde 1993.

Solo en 2011 abrieron 1.167 nuevos establecimientos, según los datos que maneja la Agencia de Tabaco, Alcohol y Armas de Fuego de EEUU (ATF). Actualmente hay más de 50.000 comercios autorizados para la venta de pistolas, rifles e incluso ametralladoras en todo el país. Y la demanda de armas aumenta casi a diario: el FBI reconoce haber realizado 16,5 millones de revisiones de solicitud para la posesión de armas de fuego en lo que llevamos de 2012, un récord histórico.

Desde que Obama se instaló en la Casa Blanca más de 50 millones de estadounidenses han solicitado permiso para llevar pistola, una cifra que contrasta con los datos registrados durante los anteriores ocho años de Administración Bush, en la que únicamente se expidieron 28 millones de solicitudes.

Las ventas del fabricante estadounidense Ruger han crecido un 86% en los últimos cuatro años, a pesar de la crisis, y desde la reelección del primer presidente negro al frente del país ha vendido armas por valor de 118 millones de dólares. Su rival, Smith & Wesson, se ha visto obligado a ampliar su plantilla para poder abastecer la creciente demanda.

El poder político de las armas de fuego. La cuestión de la portación y tenencia es estrictamente política. Se ganan y se pierden elecciones según el candidato esté a favor o en contra de la Segunda Enmienda, que es la que permite que cualquier individuo posea y porte armas. Esta norma viene de 1791; tiempos difíciles en los que la vida de una persona podía depender de que estuviera armada. Pero también tiempos de absoluta supremacía blanca, cristiana y masculina.

La Asociación Nacional del Rifle (NRA, su sigla en inglés) se autodefine como la más antigua organización de derechos civiles del país y tiene 4.300.000 asociados. A través de su Instituto de Acción Legislativa hace lobby para que se aprueben leyes que favorezcan la portación y se rechacen normas restrictivas. Todos los años gasta millones de dólares en campañas de candidatos políticos y en operativos propagandísticos. Sus argumentos combinan individualismo, nacionalismo y teorías conspirativas, pero tienen enorme incidencia. “El lobby proarmas es el pueblo”, dice la NRA.

Del otro lado, la Campaña Brady para Prevenir la Violencia de Armas recuerda que todos los años se producen en Estados Unidos 30 mil muertes por armas de fuego, así como 70 mil heridos y 20 instancias de masacres como la de ayer en Connecticut.

Sólo este año hubo seis casos de tiroteos a mansalva con muertos y heridos; pero desde 1982 se cuentan 61 crímenes del mismo tipo con al menos cuatro víctimas fatales cada uno, según el recuento de Mother Jones , la revista de periodismo de investigación estadounidense. En 43 casos, los autores fueron hombres blancos; en un solo caso, la autora fue mujer. De las 139 armas usadas en esas masacres, 104 habían sido obtenidas legalmente.

La ciencia demuestra que aumentar el control de armas de fuego en EEUU salva vidas. Vetar el acceso de personas de riesgo a pistolas o rifles y prohibir determinado armamento especialmente mortífero como el usado en Newtown reduciría el número de muertes en EEUU, según demuestran diversos estudios científicos recientes.

No es verdad que portar armas aumente la seguridad. Antes al contrario, el análisis estadístico concluye que la introducción de leyes que extienden el derecho a llevar armas de fuego aumentó el número de crímenes violentos.

Connecticut no exige permisos para poseer armas. El estado de Connecticut, donde tuvo lugar el tiroteo en la escuela de Newtown en el que fueron asesinadas 26 personas -entre ellas 20 niños- no exige ningún tipo de permiso oficial para poseer rifles o pistolas, y sólo requiere que el poseedor sea mayor de 21 años.

Asimismo, las leyes estatales tampoco piden ningún permiso especial para comprar rifles o escopetas, aunque sí para adquirir pistolas, y, como en muchos otros estados de Estados Unidos, no existe en el estado un registro completo de las armas poseídas por civiles.

La Segunda Enmienda de la Constitución consagra el derecho de los estadounidenses a la tenencia de armas y el Tribunal Supremo siempre ha fallado a favor frente a los intentos de algunos estados y ciudades por limitarlo.

Ello contribuye a que Estados Unidos sea el país del mundo con más civiles en posesión de armas, con entre 270 y 300 millones de armas en manos privadas, según las Naciones Unidas, una cifra que la Asociación Nacional del Rifle eleva a más de 300 millones.

Pero lo cierto es que la legislación actual difiere de estado a estado y el gobierno federal reglamenta poco el comercio de armas.

Segunda Enmienda: por qué Estados Unidos defiende el derecho a portar armas. Para que el país no se rompiera antes de nacer, los padres fundadores acordaron incluir determinados derechos que reforzaban al pueblo frente a cualquier abuso. De ahí nacieron las enmiendas que se han hecho tan famosas en todo el mundo. Eran añadidos a la Constitución. Por ejemplo, el derecho a la libertad de expresión (primera enmienda), el derecho a no declarar contra uno mismo (la quinta enmienda popularizada en las películas de abogados); y por supuesto, la segunda Emmienda que es el derecho a portar armas.

¿Por qué esa obsesión? Había varias razones. Una es la tradición desarrollada por los colonos para defenderse con un arma de cualquier amenaza, fueran tribus indias o ladrones. Hay que recordar que los emigrantes europeos se adentraron a solas por esa larga extensión de tierra americana con un rifle en una mano y una Biblia en la otra.

Había más razones para defender las armas: durante la Guerra de Independencia se había forjado la legendaria figura de los minutemen, o milicias civiles. Eran jóvenes armados con escopetas que se levantaron juntos para defender los derechos de los norteamericanos contra el imperio inglés. Al ser llamados, debían estar listos “en un minuto”.

Y por último, los norteamericanos querían tener armas porque los ingleses podrían volver en el futuro. Y así fue. Al caer el siglo, en 1813, se desató una nueva guerra contra la corona británica.

Gun-free zones provide false sense of security. One of the interesting characteristics of mass shootings is that they generally occur in places where firearms are banned: malls, schools, etc.

And, in fact, many mass shootings — from the high school shooting by Luke Woodham in Pearl, Miss., to the New Life Church shooting in Colorado Springs, Colo., where an armed volunteer shot the attacker — have been terminated when someone retrieved a gun from a car or elsewhere and confronted the shooter.

Policies making areas “gun free” provide a sense of safety to those who engage in magical thinking, but in practice, of course, killers aren’t stopped by gun-free zones. As always, it’s the honest people — the very ones you want to be armed — who tend to obey the law.

Ecos de la masacre: Más de 120.000 personas en EE.UU. exigen limitar la venta de armas. Tras la masacre en Newtown el viernes pasado, más de 120.000 personas suscribieron la petición de un debate para endurecer el control de armas en el país.

“Nuestro objetivo es inducir al Gobierno de Obama a elaborar un proyecto de ley para limitar el acceso a las armas. Un diálogo nacional es crucial, pero es la ley el único método de reducir la cantidad víctimas de armas de fuego”, escribieron los autores del documento.

En medio de luto nacional, la senadora demócrata Dianne Feinstein prometió este domingo introducir un proyecto de ley sobre el control de armas en cuanto se constituya el nuevo Congreso a partir de próximo enero.

Americans need a new “Go” button: Defending against mass killings. If we are trying to protect “everywhere” from extremely rare (albeit tragic) attacks then we shouldn’t be willing to give up the liberties of all law abiding citizens. As a friend said, there’s never freedom in a place were someone has the right to take your life without consequence and you don’t have the same right.

I propose that we citizens realize that the government can’t be everywhere; the security that they provide you is an illusion, a mere after thought. They can only assure that they’ll try their best to catch a bad guy after the fact. They certainly can’t stop a crazed killer who commits suicide at the scene of the crime. So we citizens must take security into our own hands…

Eliminate ‘gun-free zone’ regulations. What a lethal, false security are the “gun-free zone” laws. Virtually all mass murders in the past 20 years have occurred in gun-free zones. The two people murdered several days earlier in a shopping center in Oregon were also killed in a gun-free zone.

We must tell our elected officials that they are acting as the criminals’ friends as long as they continue to support legislation that protects only criminals, not decent people.

Those Government Gun-Free Zones. First, murderers don’t and won’t obey gun-control laws. If they don’t comply with murder laws, they’re not going to comply with gun-control laws.

Second, gun-control laws won’t eliminate guns from society, any more than drug laws have eliminated drugs from society.

These institutions [public schools] are mandatory gun-free zones. That is, teachers and principals are prohibited by law from carrying a gun onto school property.

So, consider the situation: The state forces parents to send their children into state institutions in which there are already gun-control laws — that is, laws that make it illegal for people to carry weapons onto the premises. The peaceful and law-abiding people obey the gun law. The murderer, knowing that everyone is defenseless, doesn’t obey the gun law.

A free market in education would put families, not the state, in charge of their children’s education. Some people would choose schools that are not gun-free zones. Others would choose schools that are. The same principle of freedom of choice would apply to a vast array of other things — schools that are general in nature and others that specialize in things like music, religion, math, liberal arts, or science. Some parents would choose to have their children be educated without schools.

But the point is that in a free market, people are able to get what they want, as compared to having the state force it upon them and their children. As things stand now, most families have no effective choice at all — the state forces them to send their children into a gun-free institutions where their children are defenseless against murderers.

Finally, let us never forget the primary reason that gun ownership is so important. It is an essential prerequisite to a free society because it enables people to oppose the tyranny of their own government. History has shown that when the military and the police have a monopoly over the ownership of guns, freedom doesn’t exist long in those societies. People must obey whatever edicts are issued by government officials and they must submit to whatever government officials do to them.

La legislación norteamericana sobre las armas de fuego varía según los Estados. La mayoría de las restricciones a la venta de armas depende de hecho de los Estados. En Connecticut, donde tuvo lugar el atentado, la posesión o la transferencia de armas de asalto está prohibida, lo que incluye el fusil de asalto Bushmaster M4 encontrado en el lugar de la matanza por la policía, según el diario The New York Times. El tirador habría utilizado dos pistolas, una Sig Sauer y una Glock, dos armas cuya compra requiere la obtención previa de un certificado.

¿Cambiará la ley de armas en Estados Unidos?. Según un estudio defundido en julio de 2012 por el portal Mother Jones, de 62 asesinatos masivos llevados a cabo en Estados Unidos desde 1982, tres cuartos de las 139 armas usadas por los responsables fueron adquiridas legalmente. De ellas, más de 60 eran pistolas semi-automáticas y más de 30 eran armas de asalto.

El apoyo público a una legislación más estricta ha disminuido en años recientes, junto con los niveles generales de crimen violento. Esta es, en definitiva, una nación donde la Asociación Nacional del Rifle (NRA) cuenta con más de cuatro millones de miembros. Según Small Arms Survey, en 2007 habían 88,8 armas de fuego entre cada 100 estadounidenses.

El poder de las armas de fuego. Tanto en Columbine, como en Virginia Tech, como en otras matanzas de menos repercusión se comprobó que los asesinos solo pudieron cumplir sus siniestros planes porque antes accedieron fácilmente a las armas que necesitaban. En el caso de Connecticut, según los primeros datos, el pistolero actuó con cuatro armas distintas, todas ellas legalmente compradas.

Pese a eso, las normas para adquirir armas no solo no se han hecho más exigentes sino que se han reducido. Hoy es legal en algunos estados exhibir armas en lugares públicos o llevarlas cargadas en la guantera del coche. En lo que va de año, el sistema nacional que contabiliza el comercio de armas –National Instant Check System- ha detectado 16.800.000 ventas de armas, lo que supone prácticamente el doble de lo que se vendieron diez años antes. Si se tiene en cuanto que esa cifra no tiene en cuenta que cada transacción puede incluir un número casi ilimitado de piezas –desde un revolver a un fusil automático-, es fácil calcular el volumen del problema al que se enfrenta este país.

Haciendo un esfuerzo, puede entenderse esta afición a las armas por algunas particularidades de la historia y del estilo de vida de este país, donde millones de familias viven en zonas muy aisladas, lejos de la protección inmediata de las autoridades. Igualmente, esa inclinación a la autodefensa conecta con una sociedad individualista que no tiene confianza en el estado ni cree que éste tenga la obligación de protegerle. Pero nada de eso es hoy suficiente para explicar un comercio de estas proporciones.

Cinco razones para entender por qué los estadounidenses defienden la posesión de armas a pesar de las masacres. 1) Es un derecho constitucional; 2) Los ciudadanos tienen derecho a defenderse contra todo aquel que se dirija a ellos con intención de delinquir o producirles un daño físico; 3) La sociedad de EEUU es muy violenta; 4) La venta de armas es un negocio multimillonario al alza, y 5) La posesión privada de armas garantiza una defensa frente a un gobierno tiránico.

Senadora presentará en enero proyecto para prohibir armas de asalto en EEUU. La prominente senadora demócrata Dianne Feinstein dijo que presentará un proyecto de ley, tan pronto como se conforme el nuevo Congreso en enero, para prohibir las armas de asalto, tras la masacre el viernes en una escuela primaria de Connecticut (noreste de Estados Unidos).

La Asociación Nacional del Rifle desaparece de Facebook tras la masacre en Connecticut. Su cuenta en Twitter también guarda silencio.