Israel y sus octavillas humanitarias

No es la primera vez que lo hacen. Lo hicieron también en la matanza del invierno de 2008-2009. Israel ha lanzado unos panfletos desde el aire aconsejando a los palestinos que viven en la ciudad de Gaza que abandonen la ciudad. Tal muestra de humanitarismo es conmovedora.

Oiga, ¿y si no hacen caso y no la abandonan? Pues, entonces, digo yo que los israelíes dirán que si los asesinan será culpa de los mismos asesinados, por no hacer caso. A fin de cuentas, como dice Clinton, los israelíes solo se están defendiendo.

Pero supongamos que sí, que les hacen caso y abandonan la ciudad. Oiga, pero ¿qué van a hacer con sus casas, sus negocios, sus calles, sus tiendas, sus farolas, sus alcantarillas…? Digo yo que las volarán. Y cuando los fugitivos vuelvan a sus casas, ¿con qué se encontrarán? ¿Habrá algo además de escombros? ¿Seguirán siendo humanitarios los israelíes y les concederán reparaciones e indemnizaciones? ¡Ah, ya sé! Eliminarán el bloqueo, el gueto de Gaza. Hummm, ¿desde cuándo se han vuelto humanitarios los israelíes?

Pero hay otro problema. Oiga, ¿a dónde irán los habitantes de la ciudad de Gaza para refugiarse de los bombardeos, haciendo caso de las octavillas humanitarias? No me queda más remedio que ponerme serio.

La Franja de Gaza tiene 360 kilómetros cuadrados. Gipuzkoa, la provincia más pequeña del Estado español, tiene 1.909 kilómetros cuadrados. O sea, la Franja de Gaza es la quinta parte de la diminuta Gipuzkoa. Y las bombas israelíes están cayendo en todo el territorio. ¿A dónde pueden ir los habitantes de la ciudad de Gaza? ¿Acaso los soldados israelíes van a dejar de disparar contra todo aquel que se acerque a 500 metros de la valla que rodea esta cárcel al aire libre? ¿Van a dejar de disparar contra todo aquel que se aleje más de tres millas marinas de las costas de Gaza? ¡Ah, ya sé! Se pueden esconder en los túneles de contrabando. Pero, ojo, Israel los ha bombardeado una y otra vez. ¿No podrían las octavillas decir dónde puñetas se pueden refugiar los residentes de la ciudad de Gaza? ¿O, sencillamente, se están riendo de ellos y, ya de paso, de todo el mundo? ¿Es esta la nueva forma que ha adoptado la crueldad israelí?

Justo cuando había redactado estas líneas he leído que la tregua entre Israel y Hamas contempla la apertura de los cruces de la franja con Israel y el libre movimiento de los pescadores, así como la extensión de la actual zona de pesca.

Miren, llevo siguiendo y estudiando el conflicto israelo-palestino varias décadas y voy a decir lo que pienso de esa tregua: Israel no la va a cumplir. No va a abrir los cruces fronterizos y no va a dejar de hostigar a los pescadores gazatíes. Israel jamás ha cumplido sus promesas. Jamás. La última fue la que terminó con la huelga de hambre de los presos palestinos y fue otra promesa incumplida.

Lo que es terrible no es que Israel masacre a los palestinos de Gaza. Lo ha hecho anteriormente en multitud de ocasiones. Los ha encerrado en un gueto. Ha estudiado científicamente hasta dónde puede bloquear ese gueto para que los gazatíes no se mueran de hambre y tengan problemas con la opinión internacional. Lo terrible es que la Europa democrática sigue siendo cómplice, otra vez más, de esta barbarie.

Espero que tú, como yo, dejes de ser europeísta. No hay forma de identificarse con esta Europa canallesca, hipócrita e indecente, la que está descargando sobre los hombros y las tripas de los ciudadanos más pobres el peso de la crisis económica causada por la avaricia de los grandes banqueros y especuladores. Esa Europa se “preocupa” cuando Israel anuncia la creación de nuevos asentamientos en los territorios palestinos ocupados, o cuando derriban casas palestinas o desalojan a sus moradores en Jerusalén Este y otras zonas de Cisjordania, o en algunas otras pocas ocasiones. Estos políticos europeos “preocupados” son corresponsables del genocidio de baja intensidad que están sufriendo los palestinos a manos de un Israel colonialista, expansionista, racista, supremacista y excluyente.