Las causas del levantamiento egipcio

Foreign Policy ha publicado un artículo de Joel Beinin, profesor de historia y de historia de Oriente Medio en la universidad de Stanford, y principal autor del libro The Struggle for Worker Rights in Egypt. Su objetivo es estudiar las causas de la intifada egipcia. ¿Por qué se ha levantado el pueblo egipcio?

Tras señalar que las iniciales reivindicaciones económicas del “día de la furia”, 25 de enero, se transformaron en demandas políticas de cambio de régimen a partir del día 28, Beinin se detiene brevemente en poner de relieve la inexistencia de liderazgo político en las movilizaciones y la ausencia de signos partidistas en las mismas. En realidad, los partidos políticos egipcios no apoyaron inicialmente la revuelta.

Así, el partido Tagammu, de izquierda, no apoyó las movilizaciones del 25 de enero. El partido Wafd no ha adoptado nunca una posición clara. El líder del Ghad (Mañana), Ayman Nour, que obtuvo un 7 por ciento de los votos en las elecciones presidenciales de 2005, sí apoyó las demostraciones, pero está dividido y no es demasiado popular. Los Hermanos Musulmanes, el partido más grande y mejor organizado de la oposición, se abstuvo en las manifestaciones del día 25, pero ha apoyado las del día 28, corrigiendo su postura. El laureado premio Nobel y exdirector de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, Mohamed ElBaradei, tampoco apoyó las movilizaciones del 25, pero ha corregido igualmente su postura posteriormente. A pesar de ello, ElBaradei está emergiendo como el principal líder simbólico de la insurrección, siendo especialmente popular entre los jóvenes.

Hace un mes, casi todos los analistas destacaban las diferencias existentes entre Túnez y Egipto para dudar que este último siguiera el ejemplo del primero. Se equivocaron. A partir del estallido de la intifada egipcia, la mayoría de los analistas han subrayado factores que no son en absoluto esenciales para explicarla. Así, han hablado del “efecto demostración” de la revuelta tunecina y de las capacidades de movilización de internet, algo que algunos han hecho extensivo al destacado papel informativo que está jugando la televisión de Al Yazira y de Al Arabiya. En opinión de Beinin, los teléfonos móviles han sido más profusamente utilizados que Facebook o Twitter. Pero tampoco les atribuye un papel determinante. Hay que buscar causas estructurales.

Según Beinin, esta ha sido una insurrección inspirada ampliamente por los jóvenes. Más de la mitad de la población de Egipto es más joven que los 30 años que Mubarak lleva en el poder. Los jóvenes de clase media no pueden casarse fácilmente y crear una familia dependiendo solo de los sueldos que ganan, siempre y cuando tengan trabajo, algo que ya es casi un privilegio. La página de Facebook del Movimiento de la Juventud 6 de Abril tiene unos 100.000 miembros y estrechos vínculos con ElBaradei.

Por otro lado, el crecimiento económico del país ha sido impresionante desde 2004, con una tasa de crecimiento del 5 por ciento anual. Las clases medias altas y las elites han prosperado. Pero esa prosperidad no se ha extendido hacia abajo en la jerarquía social. Según el Banco Mundial, más del 40 por ciento de los egipcios vive por debajo del nivel de pobreza, o casi. Los precios de los alimentos han subido como un cohete. Y los salarios se han quedado cortos e insuficientes para sostener a una familia. Los recortes del gobierno en gastos sociales han destartalado los servicios sociales creados por el régimen autoritario y populista de Gamal Abdel Nasser.

Durante una década, más o menos, el régimen de Mubarak ha tolerado las movilizaciones sociales y políticas. En 2005-2006, el Movimiento Egipcio por el Cambio —llamado popularmente Kefaya o “Basta”— irrumpió en la escena pidiendo que Mubarak no se presentara a las elecciones presidenciales de 2005, que su hijo Gamal no fuera designado su sucesor, que se limitaran los poderes del Ejecutivo y que se pusiera término al estado de emergencia, en vigor desde 1981. No consiguió ninguna de esas reivindicaciones.

Sin embargo, desde 1998 ha habido crecientes oleadas de huelgas y protestas de los trabajadores, sobre todo a raíz de la puesta en práctica de políticas neoliberales por parte del “gobierno de los hombres de negocios” en 2004. Más de dos millones de trabajadores han tomado parte en más de tres mil acciones colectivas en este periodo, consiguiendo importantes mejoras económicas.

Pero la victoria política más importante de los trabajadores en este periodo fue la creación de dos sindicatos independientes, la Unión General Independiente de los Trabajadores del Sector Inmobiliario en 2008 y la Unión General de Técnicos de Salud en diciembre de 2010. El gobierno también se vio obligado a elevar el salario mínimo a 400 libras egipcias (unos 53 €), una cantidad insuficiente pero cuatro veces superior a la anterior.

El 30 de enero, los dos sindicatos independientes y representantes de una docena de ciudades industriales declararon su intención de constituir una nueva federación sindical, independiente de la oficial Federación Sindical Egipcia, que ha funcionado como órgano del régimen desde que fue creada en 1957. Este es el primer intento de establecer una nueva institución basada en un movimiento popular independiente del régimen, algo prohibido por las leyes egipcias.

El resultado de todos estos hechos ha sido que el temor de la población, algo esencial para el mantenimiento del régimen autocrático, ya había ido desapareciendo desde antes de enero de 2011. Solo faltaba que el pueblo lo comprendiera así. Y eso fue lo que sucedió el 28 de enero.