Surgen iniciativas económicas alternativas

Kevin Zeese y Margaret Flowers

Fuente: New Economic System Needed and Growing, Dissident Voice, 16/07/2013

Acaba de publicarse otro informe sobre el empleo [en EEUU] y muestra el ritmo mantenido y torpe en la creación de empleo, lo suficiente para mantener estables las cifras de desempleo. La realidad es que el colapso ha costado al país 3 millones de empleos y que esa cifra no está disminuyendo. “Lost Out-Put Clock” muestra que el país ha perdido 4.602.667.601 dólares en su ingreso nacional desde el colapso de 2008.

Para empeorar las cosas, estamos entrando ahora en una nueva realidad de empleos precarios, a tiempo parcial y temporales, de salarios bajos y sin prestaciones como las de enfermedad. Las grandes empresas obtienen grandes beneficios con estos trabajadores, pero les tratan como si fueran personas desechables. Los trabajadores que tienen seguros de enfermedad no se van a beneficiar de Obamacare y, en realidad, es probable que las cosas empeoren. Esta espiral descendente para los trabajadores estadounidenses se produce después de años de salarios estancados y en un momento en el que los ingresos de los directores generales siguen creciendo rápidamente. La brecha sanitaria entre los ricos y los pobres se ha ampliado en exceso.

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El banco sueco que presta dinero sin intereses

Érase una vez una cooperativa de 36.500 miembros que era dueña de un banco. Un banco a través del cual los miembros de la cooperativa se prestan dinero unos a otros sin intereses. No es un cuento de hadas, existe en Suecia y se llama JAK.

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Una visión anarquista de la atención sanitaria universal

Texto breve y esquemático sobre una concepción anarquista de la sanidad como servicio universal, socializado y autogestionado al servicio de las personas. Es fácil advertir que es una alternativa distinta a la privatización neoliberal y a la gestión estatista de corte socialdemócrata.

Una visión anarquista de la atención sanitaria: ayuda mutua mediante cooperativas de salud autogestionadas (PDF).

¿Un referéndum para salir de la crisis?

Tomás Gómez, el dirigente díscolo del PSOE de Madrid, y algunos otros han propuesto la realización de un referéndum sobre los recortes de Rajoy. Esta propuesta no tiene ningún sentido.

En primer lugar, por nada del mundo va a organizar el gobierno popular un referéndum de estas características. O sea, es pedir algo que no se puede conseguir. ¿Acaso hay por ahí algún alma cándida que cree que el PP va a escuchar la opinión popular?

En segundo lugar, resolvería pocas cosas. Vale, el pueblo en referéndum rechaza los recortes de Rajoy. ¿Y qué? ¿Qué hacemos? ¿Qué tiene que hacer el gobierno?

En mi opinión, la forma más eficaz de luchar contra los recortes es movilizando a los ciudadanos y creando una candidatura electoral que defienda una política alternativa para salir de la crisis, reestructurar el sistema productivo español, crear empleo y mejorar las condiciones de vida de la gente.

No es nada sencillo, pues es evidente que puede haber visiones distintas para luchar contra el desempleo y la deuda. El PSOE no tiene una política alternativa (ni no alternativa, sencillamente no tiene una política económica). Izquierda Unida y corrientes afines tienen un enfoque radicalmente estatista, inflando el estado de bienestar sin comprender que ya está amenazado por una grave crisis fiscal y de endeudamiento. Y en el Estado español la cultura política estatista es omnipresente a izquierda y derecha. Es una soberana insensatez decir que el PP defiende reducir el estado; lo que defiende es el conjunto de intereses de los grandes capitalistas. Ningún gobierno neoliberal que en el mundo ha sido ha reducido el estado; al contrario, todos lo han aumentado.

Sería bueno que quienes se oponen a las políticas de recortes y austeridad comprendieran que hay que aprender a depender de unos mismos, que solo la autoorganización constituye una garantía eficaz de intereses y servicios de y para los más necesitados. Seguir dependiendo del estado es tropezar una vez más en la misma piedra.

La cuestión, pues, es: ¿cómo crear empleo y mejorar el bienestar de los ciudadanos sin depender para ello del estado? No hay nada nuevo bajo el sol: mediante la autoorganización. Como ya se hizo en el pasado y con buenos resultados. Creando cooperativas, sociedades de ayuda mutua, empresas con responsabilidad social y organizaciones similares a niveles locales. A partir de ahí, la necesidad de coordinar esfuerzos se puede afrontar creando federaciones.

Esta vía es la transformación de la sociedad desde abajo y consolidando los brotes verdes de una nueva sociedad. No podemos seguir creyendo que, ah, por fin hemos elegido a los “buenos” como representantes. Esas son vanas ilusiones que, además, nos sigue manteniendo en una situación de dependencia.

¿Es esto contradictorio con la propuesta de crear una candidatura electoral con un programa alternativo? Tal vez. Dependerá de muchas cosas, sobre todo de que pensemos que los electos serán los que transformarán la sociedad. Si pensamos esto, lo echaremos todo a perder. Pero si la formación de esa candidatura sirve para elevar el ánimo y traducir esta nueva energía en iniciativas de organización alternativa en la base, entonces podría ser interesante. Visto así, esa candidatura y ganar las elecciones no deberían ser el objetivo principal, aunque sea un objetivo inmediato. El objetivo principal debería ser crear redes de organizaciones alternativas en la base: cooperativas de trabajadores y de consumo, bancos o entidades de crédito públicos y cooperativos, sociedades de ayuda mutua, empresas con responsabilidad social y todo aquello que la inventiva nos proponga experimentar para ir consolidando una sociedad alternativa en las entrañas mismas de la actual.

Movimientos sociales e instituciones alternativas

He leído últimamente varias aportaciones sobre el 15-M y la situación actual en el Estado español. Después de la sorpresa inicial, diferentes ideólogos de la izquierda española han empezado a diseñar proyectos o estrategias para ese movimiento y para la izquierda en general.

Hace poco, Jaime Pastor hacía su balance de lo que ha supuesto el 15-M, un balance positivo, para él, salvo en lo que se refiere a la relación con los partidos y con “la izquierda de la izquierda” en particular. En su opinión, es “evidente” la necesidad de crear un “amplio bloque social, político y cultural”. Pastor subraya que el 15-M y la “izquierda de la izquierda” tienen que “buscar formas de convergencia” para que la rebeldía y la movilización adquieran “credibilidad”

Carlos Martínez, presidente de ATTAC Andalucía (Jaime Pastor es miembro del Consejo Científico de ATTAC España y dirigente de Izquierda Anticapitalista), no se aparta mucho del análisis y propuesta de Pastor, pero es un poco más crítico con el 15-M, por autoconsiderarse como “ni de izquierdas ni de derechas”, algo que Martínez juzga “peligroso”.

En el nivel de las propuestas, Martínez es más claro que Pastor, al defender una izquierda que persiga alcanzar el poder, algo que también le distancia del 15-M. Y para alcanzar el poder, Martínez cree necesario “articular una amplia alianza popular y antineoliberal”, algo que se parece bastante el “amplio bloque social, político y cultural” de Pastor. En opinión de Martínez, el 15-M no ha puesto en cuestión al capitalismo, pero acto seguido propone que su alianza popular articule un “programa mínimo antineoliberal”.
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La cooperativa Mondragón hace frente a la crisis con éxito

Mientras la economía española se hunde cada vez más, la cooperativa vasca Mondragón, la más grande del mundo, no parece muy afectada por la recesión.

La cooperativa abarca a unas 250 compañías y organizaciones. La empresa ubicada en el pueblo guipuzcoano de Arrasate emplea a unas 85 personas. La firma produce maquinaria para fabricar componentes industriales y sus ventas se realizan en España, Europa, China, Brasil, Sudáfrica y varios países norteafricanos. Sus dos proyectos más importantes en estos momentos se localizan en Kazajistán y Lituania.

Pero la crisis sí ha afectado a la corporación, por lo que, en los años 2008 y 2009, Mondragón Assembly tuvo que despedir a algunos trabajadores que, no obstante, fueron recolocados en otras compañías de la cooperativa. Con la mejoría experimentada en 2010, esos trabajadores han podido volver a sus puestos primitivos.

La mayoría de los trabajadores de Corporación Mondragón son socios propietarios y comparten varios principios fundamentales: cooperación, por lo que los trabajadores son también propietarios; participación en la gestión; responsabilidad social, mediante la distribución solidaria de la riqueza, e innovación, dirigida hacia una renovación permanente en todos los ámbitos.

Los socios se reúnen en una asamblea general y toman decisiones mediante el voto. Otras decisiones son adoptadas por un consejo de administración elegido por la asamblea. Si las cosas no van bien, por ejemplo, los socios pueden votar para reducir sus propios salarios. La remuneración de los directivos no puede ser superior a seis veces la del trabajador medio.

A finales de 2011, la Corporación Mondragón contaba con 83.870 trabajadores repartidos en 256 empresas y entidades. Aunque algunas de estas empresas han pasado por dificultades debido a la crisis económica actual, ninguna ha tenido que cerrar sus puertas y siguen funcionando razonablemente bien.

Fuente: BBC News – Basque co-operative Mondragon defies Spain slump

Una cooperativa impulsa proyecto de biogás en Lleida

La cooperativa Som Energia impulsará la creación de una planta de biogás en el municipio de Torregrossa (Lleida) y será la primera planta de propiedad ciudadana de España, ya que se financiará con la aportación que puedan hacer los socios.

La instalación de Torregrossa, con una inversión total de 2.163.000 euros, tiene una potencia eléctrica de 500kW y funcionará por medio de purines de una granja de cerdos y de residuos agroindustriales.

La cooperativa también tiene previsto realizar diferentes proyectos fotovoltaicos en diversos municipios catalanes como Lleida, Riudarenes (Girona), Manlleu (Barcelona) y Torrefarrera (Lleida).

La financiación de los proyectos está previsto que se haga mediante las aportaciones de los socios, y el objetivo es cubrir el 100% de la demanda de energía eléctrica de los asociados —que tendrían que invertir en 2.000 y 5.000 euros— con proyectos que sean propiedad de la cooperativa.

Som Energia es una cooperativa sin ánimo de lucro que nació en Girona en 2010 con unos 300 socios y que actualmente reúne a más de 2.800 personas.

Un buen ejemplo a seguir.

Más información: Som Energia creará la primera planta ciudadana de biogás de España en Torregrossa, lainformacion.com, 25/06/2012

Más allá de las grandes corporaciones

Tara Lohan

Publicado originalmente en: There Is a Way! Beyond the Big, Bad Corporation, AlterNet, 21/05/2012

En septiembre de 2011, dos mujeres apalaches viajaron a Delaware para presentar una petición al fiscal general del estado, Beau Biden. Betty Harrah y Lorelei Scarbro representaban a miles de personas que creían que los estatutos de la compañía minera Massey Energy debían ser derogados. La compañía, que opera principalmente en la región de los Apalaches pero se constituyó en Delaware, ha violado la Ley de Agua Limpia 60.000 veces. Una investigación encargada por el gobernador de Virginia Occidental descubrió que Massey podía haber impedido la explosión que se cobró la vida de 29 mineros, entre ellos el hermano de Harrah, en el mina de Upper Big Branch en 2010.

Las dos mujeres creen que Massey es demasiado peligrosa para seguir funcionando. Pero sus súplicas han caído en saco roto. A pesar de su mal historial en seguridad y contaminación ambiental, la compañía ha seguido produciendo beneficios para su empresa matriz, Alpha Natural Resources.

Para muchos, Massey no es simplemente una manzana podrida, sino parte de un sistema económico repleto de frutas podridas. Compañías como Lehman Brothers, Bank of America, Countrywide, BP y Walmart personifican el implacable impulso de las corporaciones para maximizar las ganancias por encima de cualquier otro criterio, incluyendo la seguridad, las condiciones de trabajo, la contaminación del aire y el agua, la salud de las personas y la decencia cívica. Así, la palabra misma ‘corporación’ se ha convertido en un término peyorativo.

Olvidémonos de las manzanas podridas. ¿No deberíamos arrasar, tal vez, toda la huerta?
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