Alternativas financieras: El caso de Common Good Finance

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Becky Meier

Publicado originalmente en: Common Good Finance Has a Solution, OpEdNews.com, 20/11/2011

En estos momentos de descontento popular por el hecho de que el 1 por ciento controle la mayor parte de la riqueza del mundo, una pequeña organización sin ánimo de lucro de Ashfield, en Massachusetts, dice tener una solución. Common Good Finance anunció esta semana sus planes para desarrollar un nuevo sistema de finanzas revolucionario que, según dicen, podría conducir rápidamente a una economía que beneficiaría a todo el mundo.

En el centro del proyecto de una Common Good Economy se encuentra un sistema local de finanzas llamado R Credits: la R significa Regenerativa, Revolucionaria y Responsable.

R Credits combina características de sistemas de crédito alternativos exitosos, añadiendo innovaciones tecnológicas y procedimientos para garantizar una experiencia segura y beneficiosa para todos. R Credits ha sido ideado para servir como marco de un nuevo sistema económico democrático que ponga a las personas y al planeta en primer lugar, un modelo fácilmente adoptable por individuos y empresas de cualquier comunidad, de forma que todos puedan tener alimentos sanos, una casa, atención médica, un trabajo satisfactorio y un mundo habitable.

Common Good Finance tiene pensado lanzar R Credits en Greenfield, Massachusetts, en marzo de 2012, para extenderse rápidamente por otras comunidades en los meses siguientes.

R Credits puede funcionar como un sistema autónomo. Pero el plan de Common Good Finance incluye, también, una forma de que los participantes utilicen las principales tarjetas de crédito, cajeros automáticos, cheques y otros servicios bancarios, conectando el dinero creado localmente y el control democrático local con las infraestructuras hegemónicas de la sociedad.

Cualquier banco o entidad de crédito autorizado podrá ofrecer cuentas Common Good a sus clientes, tras ser aprobado por la autoridad reguladora. Este enfoque supera las restricciones de las entidades de crédito, combinando el espíritu de estas con el poder y la flexibilidad de un banco.

Con las cuentas Common Good, así como con R Credits, cualquier comunidad geográfica puede tener su propio banco democráticamente gestionado, simplemente como un grupo de titulares de cuentas de ahorro. Los depósitos, los préstamos y las ganancias serán organizados por separado para cada comunidad. Los depósitos pueden hacerse en R Credits o en dólares, e intercambiarse automáticamente uno por otro cuando sea necesario.

En octubre de 2011, Common Good Finance firmó un acuerdo con e3holdings para trabajar conjuntamente en el diseño de productos y servicios bancarios para ambas empresas.

e3bank está autorizado para adquirir un banco comunitario existente. Todo lo que resta es completar la financiación en las próximas semanas. El nombre ‘e3bank’ es una abreviatura de un enfoque basado en tres puntos principales, un enfoque que va más allá de lo verde. El banco planea construir una empresa próspera y sostenible por medio de inversiones sólidas en las personas y el planeta, proteger la salud del medio ambiente y apoyar, al mismo tiempo, la vida y la economía, e incrementar la equidad social siendo justos con todas las personas y las comunidades afectadas por las decisiones del banco.

La colaboración con e3holdings y el diseño de un sistema de crédito revolucionario y mutualista proporcionan los ingredientes para un importante cambio en la forma que la gente entiende y usa el dinero, y tiene, además, el potencial de mejorar las vidas de las personas.

Para conocer mejor Common Good Finance, visita www.commongoodfinance.com, escribe a dirección de correo oculta o llama al 413-628-3336.

Para obtener más información sobre e3bank, visita www.e3bank.com.

Traducción: Javier Villate

Obama busca construir una coalición contra China

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Alex Lantier

Publicado originalmente en: Obama seeks to build anti-China coalition at Bali summit, World Socialist Web Site, 19/11/2011

A pesar de que la cumbre de Bali ya ha tenido lugar, este artículo, en el que se examina la política de Estados Unidos en Asia meridional y oriental, no ha perdido ninguna actualidad.

La cumbre asiática de tres días, que comenzó el jueves en la isla indonesia de Bali, estuvo dominada por la visita del presidente de EEUU Barack Obama y su intento de reunir a los países asiáticos en una coalición anti-China. Obama se reunió con los líderes indio y filipino, presionó por una mayor influencia de EEUU en el Mar del Sur de China y anunció el establecimiento de vínculos más estrechos con Birmania, un antiguo aliado de China en la región.

Esta fue la última etapa de una gira de diez días por la región del Pacífico asiático, con paradas en Hawai y Australia. En Hawai, Obama promovió los planes de una alianza trans-pacífica (TPP, por sus siglas en inglés), una zona de libre comercio al servicio de EEUU, que ahora incluye también a Canadá, México y, posiblemente, Japón. China no fue invitada a unirse a la misma. En Australia, Obama anunció planes para ampliar las bases militares que EEUU tiene en ese país y para desarrollar la muy importante base de Darwin, una ciudad del norte de Australia que está cerca de las rutas comerciales marítimas claves entre los océanos Índico y Pacífico.

El China Daily informó que el presidente indonesio Susilo Bambang Yudhyono se oponía a los intentos de EEUU de centrar la cumbre en los temas militares, incluyendo el conflicto del Mar del Sur de China: “la ASEAN [Asociación de Naciones del Sudeste Asiático] no está a favor de debatir en detalle temas políticos y de seguridad en la cumbre”, dijo Yudhyono. Indonesia, en nombre de la ASEAN, acogió los tres días de reuniones que culminan en la convocatoria de la cumbre del oriente asiático.

Pekín insiste en que las reivindicaciones rivales en el Mar Meridional de China deben ser resueltas bilateralmente y se ha opuesto enérgicamente a la intromisión de EEUU en los problemas de la región. La administración Obama está intentando plantear la cuestión del Mar del Sur de China en la cumbre como un medio de introducir una cuña entre Pekín y sus vecinos del sudeste asiático.

Obama se reunió con el primer ministro indio, Manmohan Singh, para presionarle en favor de una mayor inversión de EEUU en la industria nuclear de la India. En 2005 EEUU firmó un controvertido pacto nuclear con la India, por el cual se comprometía a ayudar a desarrollar el programa nuclear de este país, con el fin de que se convirtiera en una potencia rival de China en la región, con la que se enfrentó en una guerra fronteriza en 1962.

Pero las firmas nucleares estadounidenses han rechazado invertir en la industria nuclear india, en gran parte porque no quieren ser responsables de posibles accidentes en sus instalaciones. GE Hitachi Nuclear Energy y Westinghouse Electric se oponen a las disposiciones legales indias, según las cuales tendrían que compensar a las víctimas de un posible accidente nuclear. Nueva Delhi limitó recientemente la responsabilidad de los proveedores extranjeros a 300 millones de dólares e impuso topes temporales a las reivindicaciones de compensaciones. El gobierno de EEUU dijo que estaba estudiando las nuevas leyes.

El acuerdo nuclear entre EEUU e India molestó a Pakistán, un colaborador clave en la guerra de EEUU en Afganistán, pero que es aliado de China y está inmerso en una prolongada rivalidad con la India.

La India también está envuelta en una disputa con China sobre la extracción de petróleo en el Mar de China por parte de la India, frente a la costa meridional del gigante asiático. Singh dijo al primer ministro chino, Wen Jiabao, que esta perforación es “meramente una actividad comercial”, y que las disputas deberían resolverse “de conformidad con el derecho internacional”.

Fue EEUU, sin embargo, quien condujo los esfuerzos para presionar a China en torno a estas disputas. Se trata de una masa de agua rica en petróleo y gas por donde, además, transcurren las principales vías de navegación que conectan Oriente Medio y el océano Índico con Asia oriental y el Pacífico. China sostiene que buena parte del Mar del Sur de China son aguas territoriales suyas.

Obama se reunió con el presidente filipino Benigno Aquino III y respaldó públicamente a Filipinas en su enfrentamiento con China sobre las islas Spratly en el Mar del Sur de China. Obama elogió los lazos de EEUU con Filipinas: “Tenemos una alianza desde hace 60 años que asegura que estamos apoyándonos mutuamente en lo que se refiere a la seguridad”.

El jueves, la secretaria de estado norteamericana Hillary Clinton anunció que Washington daría a Filipinas un segundo barco guardacostas para reforzar su poderío naval.

Estados Unidos está desarrollando relaciones militares y políticas con Vietnam, otro país que ha tenido conflictos con China en el Mar de China. Vietnam y EEUU han realizado maniobras navales conjuntas en julio, y un buque de la Armada estadounidense entró en la base naval vietnamita de la bahía de Cam Ranh en agosto, siendo esta la primera vez que sucedía algo así desde que las tropas norteamericanas abandonaron el país en 1975, al final de la guerra de Vietnam.

Todo esto es parte de una ofensiva más amplia para profundizar la influencia de EEUU en el Sudeste asiático continental, en particular mediante una campaña de EEUU para cortejar a la junta militar birmana y alejarla de la esfera de influencia china, bajo la cínica cobertura de promover los “derechos democráticos”.

Este año, la junta militar permitió que la Liga Nacional por la Democracia, de la conocida opositora Aung San Suu Kyi, concurriera a las elecciones parlamentarias y liberó a varios presos políticos. Además, canceló un proyecto para la construcción de una gran presa china, algo que fue considerado como un golpe humillante para Pekín.

Obama telefoneó a Suu Kyi y discutió las relaciones entre EEUU y Birmania. Dijo que veía “destellos de progreso” en Birmania, y añadió: “Si Birmania no avanza por el camino de las reformas, seguirá teniendo que hacer frente a las sanciones y el aislamiento. Pero si aprovecha este momento, entonces puede prevalecer la reconciliación”.

Se anunció que Clinton visitaría Birmania el 1 de diciembre. Sería la primera visita al país de un secretario de estado norteamericano desde antes del golpe militar de 1962.

La intensidad de la rivalidad de EEUU con China, a pesar de su estrecha interdependencia económica, procede de los efectos de la crisis global en ambos países. Estados Unidos es el mercado más grande para la economía exportadora de China. A su vez, China ha crecido industrialmente sobre la base de exportar bienes baratos para los trabajadores norteamericanos que tienen problemas de liquidez y ha prestado billones de dólares a EEUU. Sin embargo, el estallido de la crisis financiera de 2008, que refleja el declive económico de EEUU, señaló una ruptura fundamental de estas relaciones.

Como el viaje de Obama ha dejado claro, la respuesta de Washington es depender de su superioridad militar para obligar a China a entrar en razón. Para ello, la amenaza con una alianza de países que se extiende a lo largo de la frontera meridional de China y que incluye a Taiwán y Japón por el este. Obama declaró el jueves: “Estados Unidos es una potencia del Pacífico y estamos aquí para quedarnos. [...] Las reducciones en los gastos de defensa de EEUU no serán —repito, no serán— a costa del Pacífico asiático”.

La mentira de que EEUU está interviniendo en Asia para proteger la “democracia” ha quedado de manifiesto no solo por la criminalidad de sus recientes guerras imperialistas en Irak, Afganistán y Libia, sino por su larga historia como potencia imperialista por excelencia y defensor de la reacción social en la misma Asia.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Washington apoyó la dictadura militar de Corea del Sur, combatió en la guerra de Corea como parte de una lucha para detener y contener la Revolución China de 1949 contra el dictador apoyado por EEUU, Chiang Kai Chek. También apoyó a Francia e, inicialmente, a Holanda en las guerras coloniales de Indochina e Indonesia. Luego, libró su propio guerra brutal en Vietnam en los años 60 y 70, y apoyó la masacre de más de medio millón de comunistas indonesios llevada a cabo por el dictador Suharto en 1965.

Los inmensos recursos que han surgido gracias a la explotación de la mano de obra barata asiática y de la integración de Asia en la economía capitalista mundial, son ahora el blanco de los planes de EEUU para reforzar su propia hegemonía imperialista, no el desarrollo de la democracia. Como observó el líder del Comando del Pacífico, el almirante Robert Willard, los 1,2 billones de dólares de comercio estadounidense que ahora pasan por el Mar del Sur de China representan para EEUU un “interés vital en la región, un interés nacional en un área en la que se trasiega una inmensa cantidad de comercio”.

La escalada de tensiones militares de EEUU con China es totalmente irresponsable y provocadora, exacerbando las tensiones regionales en Asia: el conflicto indio-pakistaní, las numerosas disputas fronterizas en el Sudeste Asiático y las rivalidades en torno a las rutas estratégicas de navegación. En cada caso, EEUU está atizando estos conflictos locales y conduciéndolos hacia una confrontación entre EEUU y China, que amenaza con incendiar Asia y el mundo entero.

Traducción: Javier Villate

La guerra silenciosa de Israel contra Irán

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Derek Bolton

Publicado originalmente en: Israel’s Quiet War with Iran, Foreign Policy in Focus, 22/11/2011

La publicación del informe del OIEA que dice presentar evidencias “creíbles” de los esfuerzos iraníes por desarrollar armas nucleares ha sido utilizado por el ministerio de Defensa israelí. El titular de la cartera, Ehud Barak, ha tratado de conseguir apoyos para atacar militarmente a Irán, razón por la cual muchos han especulado que la acción israelí podría ser inminente.

Sin embargo, estas especulaciones no tienen en cuenta el hecho de que Israel ya está librando una guerra encubierta contra el programa nuclear de Irán desde hace casi una década, por medio de su servicio de inteligencia, Mossad. El único cambio que se ha producido en los últimos meses es que estas actividades clandestinas se han vuelto, poco a poco, más abiertas.

El legado de Dagan

Las actividades del Mossad en Irán se remontan al encumbramiento de Meir Dagan como director de la organización. El entonces primer ministro israelí Ariel Sharon promovió a Dagan en 2001 para que renovara y revitalizara una organización vacilante, después de serios reveses en los años 80 y 90. Dagan había demostrado su destreza y crueldad como líder de un grupo de trabajo cuya misión era desarrollar actividades encubiertas destinadas a desestabilizar y luchar contra la financiación terrorista en los territorios palestinos. Así, pues, Sharon quiso utilizar a Dagan para forjar un “Mossad con un cuchillo entre los dientes”.

Dagan renovó el enfoque del Mossad casi de forma inmediata. “La lista debe ser corta”, dijo. “Si seguimos pretendiendo hacerlo todo, al final no haremos nada”. Desde entonces, el Mossad concentró sus actividades casi exclusivamente en Irán. Como el mismo Dagan prometió, “déjenme ocuparme de Irán a mi manera. Con el tiempo, prometo darles elementos de disuasión”.

A pesar del escepticismo que Dagan ha expresado desde que dejó el cargo sobre la conveniencia de un ataque militar abierto contra Irán, la década que ha pasado desde su nombramiento ha conocido un marcado incremento de lo que parecen ser operaciones encubiertas del Mossad contra el programa nuclear iraní. El autor y periodista Ronan Bergam ha detallado “la desaparición de un científico nuclear iraní, el choque de dos aviones que transportaban material relacionado con el proyecto, y dos laboratorios que estallaron en llamas” entre las numerosas y misteriosas desgracias que ha sufrido el programa nuclear iraní en los últimos años. Y en 2005, Irán creó Oghabz, una agencia de contraespionaje nuclear, en un tácito reconocimiento del papel que está jugando el Mossad en esas desventuras.

Sabotajes y asesinatos

El Mossad parece haber emprendido dos caminos distintos para hacer frente a Irán: el sabotaje industrial y los asesinatos selectivos. Para llevar a cabo lo primero, el Mossad ha establecido una serie de sociedades ficticias que venden componentes defectuosos o documentos técnicos que contienen errores, ambos solicitados por Irán. Por ejemplo, en abril de 2006, las instalaciones de Natanz sufrieron una explosión causada por dispositivos eléctricos defectuosos comprados a una de esas compañías en Europa, lo que ocasionó la destrucción de 50 centrifugadoras.

El Mossad también ha llevado a cabo una guerra cibernética. En un comunicado de prensa el 29 de noviembre de 2010, el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad admitió por primera vez que el programa nuclear de Irán había sido temporalmente interrumpido por un gusano informático conocido como Stuxnet, el cual provocó un funcionamiento defectuoso de varias centrifugadoras. Aunque Ahmadineyad había tomado nota de los incidentes previos, este fue el primer caso en el que atribuyó públicamente el percance a un acto de sabotaje.

Además de las instalaciones nucleares, también los científicos nucleares iraníes han sido objeto de amenazas y asesinatos de los agentes del Mossad. Según el analista de temas de espionaje Reva Bhalla, hay “sólidos indicios” de que fue el Mossad quien asesinó al destacado físico nuclear iraní Ardeshir Hassanpur en enero de 2007. Hassanpur, que había sido un miembro crucial del equipo de enriquecimiento de uranio del país, murió asfixiado por emanaciones de gases emitidos por una chimenea rota. Aunque oficialmente se dijo que la muerte del científico fue accidental, en el seno de la comunidad de inteligencia se ha aceptado ampliamente que el Mossad estuvo detrás de la misma.

Sin embargo, el mayor revés que ha sufrido el programa nuclear iraní tuvo lugar a finales de 2010, con el intento de asesinato de dos de los científicos más destacados del programa. El 29 de noviembre de 2010, atacantes no identificados llevaron a cabo simultáneamente dos atentados con bomba utilizando dispositivos magnéticos de control remoto colocados en sendos coches. Mayid Shahriani, que había dirigido un “importante proyecto” dentro del programa nuclear, resultó muerto, mientras que Fereydoon Abasi, que era considerado todavía más vital para el programa, resultó gravemente herido. Ambos científicos eran considerados cruciales para el programa nuclear, tal como reconoció un miembro del gobierno de EEUU, quien dijo que “los dos eran malas personas, y el trabajo que hacen es exactamente lo que se necesita para diseñar una bomba. Son científicos de alto nivel”.

En honor a la verdad

Los atentados terroristas de 2010 son solo algunos de los incidentes más recientes de una cadena de atentados que han costado las vidas de al menos cinco científicos iraníes, incluyendo a Masud Ali Mohamadi, que fue asesinado en enero de 2010.

Ahmadineyad y la prensa iraní han condenado abiertamente al Mossad y a agentes occidentales como responsables de los asesinatos. “Los enemigos de la nación iraní”, dijo Ahmadineyad, “que han perdido toda esperanza en sus presiones y sanciones, han recurrido una vez más, en vísperas de las negociaciones con Irán, al terrorismo ciego para poder avanzar sus ilegítimas y opresivas demandas contra la nación iraní”.

Aunque el Mossad no ha reivindicado abiertamente la autoría de los atentados, el silencio de la organización sobre el tema parece ser una admisión tácita de su responsabilidad en los mismos. No sería descabellado hacer parecidas presunciones sobre la reciente explosión acaecida en una base de misiles cercana a Teherán, que mató a 17 personas, incluyendo al supuesto “arquitecto” del programa iraní de misiles, el general Hasan Moghadam.

La oleada más reciente de propuestas israelíes hostiles a Irán deberían ser vistas, por tanto, como una extensión natural de las políticas que Israel ha venido desarrollando desde hace años. Como plantean los halcones de Tel Aviv y reconocen los analistas, la cuestión no es si Israel atacará a Irán: ya lo viene haciendo.

Traducción: Javier Villate

Consolation No. 3, de Franz Liszt

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El difícil camino hacia Damasco

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Pepe Escobar

Publicado originalmente en: That rocky road to Damascus, Asia Times.

La pregunta del billón de dólares en el “invierno árabe” es quién parpadeará primero en el guión de Occidente sobre el viaje a Teherán vía Damasco.

Cuando examinan el ajedrez regional y el formidable abanico de fuerzas alineadas contra ellos, el líder supremo ayatolá Alí Jamenei y la dictadura militar de los mulás de Teherán deben hacer frente, simultáneamente, a la superpotencia de EEUU, las amenazas de un ataque militar de los miembros de la OTAN, el arsenal nuclear de Israel, todas las monarquías absolutas árabes suníes e incluso la laica Turquía, de mayoría suní.

Mientras tanto, de su lado la república islámica solo puede contar con Moscú. No es algo tan malo como puede parecer.

Siria es un aliado indiscutible y clave de Irán en el mundo árabe, mientras que Rusia y China son aliados geopolíticos fundamentales. Por el momento, China ha dejado claro que cualquier solución para la crisis siria ha de ser negociada.

La única base naval de Rusia en el Mediterráneo está en el puerto sirio de Tartus. No es casual que Rusia haya instalado su sistema de defensa aérea S-300 —uno de los mejores sistemas de misiles tierra-aire del mundo, comparable al Patriot norteamericano— en Tartus. La actualización al todavía más sofisticado sistema S-400 es inminente.

Desde el punto de vista de Moscú, y de Teherán, el cambio de régimen en Damasco es algo indeseable. Significaría la expulsión virtual de las armadas rusa e iraní del Mediterráneo.

No obstante, ya están en marcha movimientos laterales de Occidente. Diplomáticos de Bruselas confirmaron a Asia Times Online que los “rebeldes” libios —que ahora están intentando presentar un gobierno creíble— ya han dado el visto bueno para que la OTAN construya una gran base militar en la región de Cirenaica.

La OTAN no tiene la última palabra en estos asuntos. Esto es decidido por el mandamás, el Pentágono, interesado en promover Africom en coordinación con la OTAN. Se espera que se desplieguen sobre suelo libio unos 20.000 efectivos, siendo al menos 12.000 de ellos europeos. Serán responsables de la “seguridad interna” de Libia, pero también alertas ante posibles campañas militares contra Siria e Irán.

Derribar a esos chiíes

Nada más y nada menos que la última “coalición de voluntades” —que, por cierto, repite el modelo libio— está en contra del régimen de Bachar Asad en Siria, y también representa una guerra cristiano-suní contra los chiíes, sean estos la minoría alauita de Siria o las mayorías chiíes de Irán, Irak y Líbano.

Esto es parte integrante de la “oportunidad estratégica” identificada por el poderoso lobby judío de Washington: si atacamos el vínculo Damasco-Teherán, daremos un golpe mortal a Hezbolá en el Líbano. Eso, creen los ideólogos, puede venderse ahora a la opinión pública bajo la cobertura de la “primavera árabe”, ahora “invierno árabe” tras sufrir una metamorfosis en contrarrevolución árabe.

Tal como lo ve Teherán, lo que realmente está pasando en relación con Siria es una cobertura “humanitaria” de una compleja operación anti-chií y anti-iraní.

La hoja de ruta está clara. Un polémico y nada representativo Consejo Nacional Sirio, creado a imagen y semejanza del Consejo Nacional de Transición libio, ya está en funcionamiento. También lo está una “insurgencia” suní fuertemente armada a ambos lados de las fronteras turca y libanesa. Las sanciones ya están causando perjuicios a la clase media siria. Se ha puesto en marcha una implacable campaña internacional de desprestigio del régimen de Asad. Y las operaciones psicológicas abundan, con el objetivo de seducir a sectores del ejército sirio para que deserten (no está funcionando).

Un informe elaborado por un investigador del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés), que reside en Catar, insinúa que el autodenominado Ejército Sirio Libre es, básicamente, un puñado de islamistas extremistas a los que se han unido unos pocos desertores del ejército, mayoritariamente radicales de la Hermandad Musulmana comprados, pagados y armados por EEUU, Israel, las monarquías del Golfo y Turquía. No hay nada democrático en ellos, como intentan convencernos los medios occidentales y saudíes.

En cuanto al Consejo Nacional, con sede en Washington y Londres, y salpicado con los poco fiables exiliados de rigor, su programa pide un gobierno con participación del mismo ejército que ha estado disparando contra los manifestantes civiles, siguiendo el modelo egipcio. Esto hace pensar que la única solución sería que el pueblo sirio derrocara el régimen policial de Asad, al tiempo que se opusiera al oscuro Consejo Nacional Sirio.

El modelo del año (dictador)

Luego tenemos al normalmente despistado y mal informado Occidente, que cree que la Liga Árabe —que ahora no es más que un títere de la política exterior de EEUU— está al lado de las aspiraciones democráticas del pueblo sirio. Un vehemente blogger árabe, Asad Abu Jalil, tiene razón cuando dice que, después de la caída de Hosni Mubarak en Egipto, “la Liga se ha convertido en una extensión del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG)”.

El CCG es, de hecho, el club de la contrarrevolución en el Golfo. Su deporte favorito es privilegiar a los dictadores “modelo”, empezando por ellos mismos, pero incluyendo también a Ali Abdulá Saleh en Yemen y a los reyes de Jordania y Marruecos, que serán anexionados al CCG, ya que desean que formen parte del Golfo Pérsico (la geografía dice que no lo son). Por otro lado, el CCG odia a los “malos” dictadores, es decir, a Muamar Gadafi y Asad, que, no por casualidad, han gobernado repúblicas laicas.

La dinastía Saud, Jordania y la emergente Catar están muy cómodas apostando por EEUU e Israel. Los saudíes —los mandamases del CCG— invadieron Bahréin con 1.500 soldados para aplastar las protestas que pedían democracia, muy similares a las de Egipto y Siria. La dinastía Saud ayudó a la gobernante dinastía suní Al Jalifa de Bahréin, un país con un 70 por ciento de chiíes, a torturar a los demócratas. Los bahreiníes han confirmado que todos los que fueron torturados eran obligados a confesar sus vínculos directos con el “malvado” Irán.

En Egipto, la dinastía Saud apoyó a Mubarak incluso después de ser depuesto. Ahora apoya —con más de 4.000 millones de dólares hasta el momento— a una junta militar que básicamente solo quiere mantenerse en el poder, eso sí, con una fachada “democrática”.

Probablemente, la dinastía Saud no podría coexistir con un Egipto democrático. Quien crea que la dinastía Saud defiende los derechos humanos y la democracia en Oriente Medio debería examinarse la cabeza.

La Liga Árabe —también una extensión de la Casa Saud— dio luz verde para que la OTAN bombardeara un país miembro. Suspendió a Siria el pasado 12 de noviembre —como había hecho con Libia el 22 de febrero— porque, a diferencia del caso de Libia, los designios de EEUU y Europa fueron vetados en el Consejo de Seguridad de la ONU por Rusia y China.

Bienvenido a la “nueva” Liga Árabe, donde si no te inclinas ante el altar del CCG, eres condenado a sufrir un cambio de régimen.

Rendir culto al CCG no es comparable a rendir culto al Pentágono y la OTAN. Jordania y Marruecos son miembros del diálogo mediterráneo de la OTAN, y Catar y Emiratos Árabes Unidos (EAU) son miembros de la Iniciativa de Cooperación de Estambul de la OTAN. Además, Jordania y EAU son los únicos países árabes que han contribuido con tropas a la guerra de la OTAN en Afganistán.

Ivo Daalder, embajador de la administración Obama en la OTAN, ya ha ordenado a Libia que entre en el Diálogo Mediterráneo, junto a Marruecos, Jordania, Egipto, Túnez, Argelia, Mauritania e Israel. Y a comienzos de este mes dijo en el Consejo Atlántico qué era necesario para atacar a Siria: una “necesidad urgente” (por ejemplo, dar la impresión de que Asad va a arrasar Homs), “apoyo regional” (que llegará rápidamente del CCG y/o la Liga Árabe), y un mandato de la ONU (eso no sucederá, como ya lo han dejado claro Rusia y China).

Por tanto, cabe esperar exactamente eso de la “coalición de voluntades”: algunas oscuras operaciones de las que se culpará al régimen de Asad, el apoyo inmediato del CCG y/o la Liga Árabe y, probablemente, una acción unilateral, ya que la vía de la ONU parece estar cerrada.

El sueño del Gran Oriente Medio

No es de extrañar que algunas mentes sanas en Damasco, viendo las hojas del té, decidiera tomar medidas. Damasco envió mensajes secretos para sondear el humor de Washington. El precio de quedarse solo, de cortar todos los lazos con Teherán, para bien. El régimen de Asad se quedó preguntándose qué obtendría a cambio.

Los alauitas, aproximadamente el 12 por ciento de la población y miembros de la elite gobernante, no abandonarán al régimen de Asad. Los cristianos y los drusos solo esperan lo peor de un posible nuevo orden dominado por la Hermandad Musulmana. Lo mismo vale para un vecino crucial, el gobierno iraquí de Nuri Al Maliki.

Rusia sabe que si el actual modelo libio se reproduce en Siria —y con el Líbano bajo el bloqueo de facto de la OTAN—, el Mediterráneo se convertirá en el lago de la OTAN, es decir, será controlado por EEUU.

Moscú también ve que en el Gran Oriente Medio soñado por Washington —desde Mauritania hasta Kazajistán—, los únicos países que no estarían vinculados con la OTAN a través de una miríada de “alianzas” serían, aparte de Siria, Líbano, Eritrea, Sudán e Irán.

En cuanto al Pentágono, el nombre del juego es “reposicionamiento”. Si EEUU sale de Irak, irá a alguna otra parte del “arco de inestabilidad”, preferiblemente el Golfo. Hay 40.000 efectivos estadounidenses en el Golfo; 23.000 de ellos en Kuwait. Un ejército secreto del Pentágono y la CIA está siendo entrenado por la antigua Blackwater, “reposicionada” como Xe, en Emiratos Árabes Unidos. Está naciendo una OTAN del Golfo. ¿OTANCCG?

Cuando los neoconservadores de EEUU gobernaban el universo —hace tan solo unos pocos años—, el lema era “los hombres de verdad van a Teherán”. Ya se ha solicitado una actualización. Llamémosla “los hombres de verdad van a Teherán vía Damasco solo si tienen huevos para mirar de frente a Moscú”.


Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge. Acaba de publicarse su nuevo libro: Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009).

Traducción: Javier Villate

México: Las comunidades se organizan contra la espiral de violencia

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Emilio Godoy

Publicado originalmente en: Mexico: Communities Organize Against Spiraling Violence, Toward Freedom, 18/11/2011

(IPS) — Una de las preocupaciones más apremiantes de las comunidades mexicanas en la actualidad es cómo organizarse contra la escalada de violencia provocada por la guerra contra las drogas que ha militarizado el gobierno, y cómo contrarrestar la tentación de dinero fácil y otros beneficios ofrecidos por el narcotráfico, sobre todo a los jóvenes.

“Es necesario invertir en procesos de organización social y reforzar microproyectos en los barrios”, ha dicho Imelda Marrufo, fundadora y directora de la Red Mesa de Mujeres, una red de grupos de mujeres de Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos.

“Hemos copiado las experiencias ciudadanas para hacer de Ciudad Juárez un lugar mejor”, ha dicho a IPS después de participar en una reunión internacional de la ciudad de México, organizada por las oficinas de América Central y México de la alemana Fundación Heinrich Böll para debatir sobre las iniciativas ciudadanas para combatir la violencia del crimen organizado.

En la reunión participaron organizaciones de México, Argentina, El Salvador y Guatemala, así como la periodista italiana Maria Ficara, que publicó un libro único para arrojar luz sobre la mafia calabresa en el sur de Italia.

La Red Mesa de Mujeres, que surgió en los años 90 y agrupa a diez organizaciones, ha documentado casos de violencia contra las mujeres y otras violaciones de los derechos humanos en Ciudad Juárez y sus alrededores, considerada como una de las ciudades más violentas del mundo.

En 2010, fueron asesinadas 3.111 personas en la ciudad, frente a solo cinco al otro lado de la frontera en El Paso, Texas.

El año pasado, el gobierno lanzó el proyecto “Todos somos Juárez”, que incluye planes de seguridad, salud, educación y servicios sociales cuyo objetivo es reducir los niveles de violencia.

Pero las organizaciones de la sociedad civil dicen que la iniciativa del gobierno ha sido un fracaso.

Poco después de que asumiera la presidencia en diciembre de 2006, el conservador Felipe Calderón llamó a las fuerzas armadas a combatir el narcotráfico. Desde entonces, ha habido más de 50.000 muertes relacionadas con el narcotráfico, según estadísticas compiladas a partir de informes de prensa. La gran mayoría de los asesinatos nunca ha sido investigada.

El gobierno dice que las muertes fueron el resultado de guerras territoriales entre los carteles de la droga.

Aprendiendo de la lucha contra la mafia

En 2006, Ficara reunió en un libro relatos de ficción escritos por niños/as de 14 y 15 años, con el fin de romper el silencio que existía en torno a la mafia ‘Ndrangheta, que opera en la región meridional italiana de Calabria y es uno de los más poderosos sindicatos del crimen en Europa.

“Los relatos nos muestran las percepciones que los chicos tienen de la mafia, y el libro fue un éxito”, dijo a IPS el periodista italiano que está a cargo de las relaciones públicas en el Museo della Ndrangheta, un museo sobre el sindicato del crimen en la ciudad calabresa de Regio.

El libro editado por Ficara, titulado A mani libere (Manos libres), está basado en un proyecto piloto llevado a cabo en tres escuelas para fomentar una cultura de la paz y recordar y hacer visibles a las víctimas de la violencia en la región.

La ‘Ndrangheta opera en 30 países y es una empresa líder en el comercio de la cocaína. Está aliada con el poderoso cartel mexicano de Sinaloa, dirigido por Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, que es uno de los siete grupos implicados en la guerra entre los carteles mexicanos por las rutas de contrabando hacia el lucrativo mercado de Estados Unidos.

“Hay que desarrollar un sentido de ciudadanía ética entre los jóvenes, y la sociedad en su conjunto, para deslegitimar la guerra y la violencia, y exaltar el valor de la vida”, dijo Teresa Bernal, presidenta de la Red Nacional de Iniciativas por la Paz y contra la Guerra de Colombia (REDEPAZ), que también participó en la reunión internacional.

“Hay que construir y combinar redes y alianzas con propuestas alternativas”, dijo.

Desde los años 90, REDEPAZ ha estado presionando en favor de una solución negociada a décadas de conflicto armado en Colombia.

En México, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, dirigido por el escritor mexicano Javier Sicilia, cuyo hijo Juan Francisco fue asesinado en marzo, se está esforzando por dar visibilidad a las víctimas de la violencia.

El grupo está pidiendo una ley sobre las víctimas similar a la aprobada por el congreso colombiano en junio, con el fin de devolver a sus dueños originales las tierras capturadas, principalmente, por los paramilitares de extrema derecha.

Las comunidades toman postura

Algunas comunidades de México ya se están organizando en respuesta a los altos niveles de violencia. En Cherán, en el estado suroccidental de Michoacán, los residentes locales patrullan la ciudad y han establecido barricadas para impedir la entrada de narcotraficantes y leñadores ilegales. Y en diez ciudades del estado sureño de Guerrero, fuerzas de “policía comunitaria” son responsables de la seguridad pública.

El Museo della Ndrangheta “podría replicarse en México, basándose en el mismo modelo: la recuperación de la memoria y la atención a los testimonios [de las víctimas]. La violencia tiene que ser desmitificada y la cultura de la violencia debe ser deconstruida”, ha dicho Ficara.

Su museo, que no cobra la entrada, funciona en un edificio confiscado a la ‘Ndrangheta y ha sido visitado por miles de personas, especialmente estudiantes.

Ficara está editando un segundo libro, en el que ha recogido unos 120 relatos de personas asesinadas por la mafia. Los estudiantes locales, de 16 y 17 años, tomaron parte en el proyecto.

En los años 90, Ficara escribió en la revista mensual anti-mafia I Sicialini, cuyo fundador, Giuseppe Fava, fue asesinado en 1984 por la Cosa Nostra, la mafia siciliana. En 1993, I Sicialini publicó un reportaje sobre los supuestos vínculos de la mafia con el entonces político emergente Silvio Berlusconi, que renunció el 12 de noviembre después de conservar el puesto de primer ministro durante 18 años de forma interrumpida.

“Hemos estado investigando y denunciando”, ha dicho Imelda Marrufo. “Es falso que todas las personas asesinadas en relación con la guerra contra las drogas en México tuvieran relaciones con el crimen organizado. En el caso de las víctimas, las familias quieren contar sus historias y ser escuchadas. Estamos abrumados por la violencia”.

La Red Mesa de Mujeres está desarrollando un movimiento de familiares de las víctimas de la violencia en los estados norteños de Chihuahua —donde se encuentra Ciudad Juárez—, Zacatecas y Coahuila, con el fin de documentar casos de asesinatos y desapariciones, y protestar por la falta de investigaciones y por la impunidad.

Según esta red, 310 mujeres fueron asesinadas en Ciudad Juárez en 2010, y otras 200 lo han sido en lo que va de año. Según un informe del Parlamento Europeo sobre la situación en México, 230.000 personas se han visto obligadas a huir de sus casas debido a la violencia.

Traducción: Javier Villate

Siria: mediación o guerra civil

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Jonathan Steele

Publicado originalmente en: Syria needs mediation, not a push into all-out civil war, The Guardian, 17/11/2011

Siria se encuentra al borde de la guerra civil y la Liga Árabe parece que ha decidido alentarla imprudentemente. Las cosas están feas. Catar y Arabia Saudí, los halcones del Golfo, se han sumado al normalmente moderado rey Abdulá de Jordania para apoyar a los opositores del régimen de Asad.

Donde el sentido común dicta que los gobiernos árabes deberían tratar de mediar entre el régimen y la oposición, por el contrario han decidido humillar al gobierno sirio suspendiendo su participación en la Liga Árabe.

No es una casualidad que entre los miembros de la Liga Árabe que votaron en contra de esa decisión estuvieran Argelia, Líbano e Irak. Los tres han sufrido la violencia sectaria y los horrores de la guerra civil. Líbano e Irak, en concreto, están muy interesados en evitar el derramamiento de sangre en Siria. Temen que esto provocara la huida de grandes cantidades de refugiados hacia sus fronteras.

Pero esa guerra civil ya ha empezado. La imagen de un régimen disparando contra manifestantes desarmados, que fue correcta en marzo y abril de este año, se ha quedado anticuada. El denominado Ejército Sirio Libre no oculta ya el hecho de que está combatiendo a las fuerzas gubernamentales y matando policías y soldados, operando desde refugios seguros al otro lado de las fronteras sirias. Si se fortalece, la incipiente guerra civil podría tomar un giro aún más abiertamente sectario, y crecería el riesgo de pogromos contra comunidades rivales.

Los suníes moderados de Siria están preocupados por el creciente activismo de la Hermandad Musulmana y los salafistas, que se han situado en la vanguardia de la oposición. Las grandes manifestaciones a favor del régimen que han tenido lugar en Damasco y Alepo la semana pasada, no pueden ser desestimadas simplemente como multitudes que fueron intimidadas o amenazadas con la pérdida de sus empleos si no se unían a los eventos.

Mientras tanto, la gran minoría cristiana de Siria está atemorizada, temiendo compartir el destino de los cristianos iraquíes, que fueron obligados a huir cuando los asesinatos sectarios intensificaron la importancia de las identidades religiosas de los ciudadanos y empezaron a abrumar a los no musulmanes. En el norte de Siria, los kurdos están también nerviosos por el futuro. A pesar de la ancestral negativa del régimen a aceptar la mayor parte de sus derechos nacionales, la mayoría teme más a la Hermandad Musulmana.

El régimen de Asad ha cometido un error tras otro. Aturdido por las primeras protestas en primavera, recurrió muy rápidamente a la fuerza. Impidió el acceso de los medios de comunicación internacionales y censuró su propia prensa y televisión, dejando el campo libre a los rumores, las exageraciones y las distorsiones de imágenes subidas a YouTube. Sus ofertas de diálogo con la oposición fueron dubitativas y no parecían sinceras. Los recientes ataques contra embajadas árabes en Damasco fueron una estupidez.

En consecuencia, la situación se ha polarizado cada vez más. El régimen denuncia a la oposición con sede en el extranjero, el Consejo Nacional Sirio que se ha creado el mes pasado, como una marioneta de gobiernos extranjeros. Por su parte, el consejo se niega a hablar con el régimen, insistiendo en que Asad debe irse. Ya ha pedido la creación de una zona de exclusión aérea y una intervención extranjera según el modelo libio, todo lo cual parece alentar la guerra civil. La oposición interna no ha ido tan lejos, pero puede verse arrastrada en esa dirección si la situación continúa agravándose.

Lo que ahora se necesita es una mediación internacional antes de que sea demasiado tarde, con un plan para una transición democrática que contenga garantías de estatus y protección para todas las minorías, incluyendo a los alauitas de los que forma parte la elite gobernante. El riesgo de una toma del poder vengativa por parte de la mayoría suní es muy elevado.

Exigir la retirada de la familia de Asad es contraproducente, a menos que se ofrezca una amnistía. ¿Por qué habrían de ceder el poder pacíficamente cuando existen los precedentes de Mubarak (juicio y encarcelamiento) y Gadafi (linchamiento)? Al menos, la Corte Penal Internacional no se ha pronunciado hasta el momento, lo cual podría hacer que la crisis se agravara aún más.

Hubo indicios en la reunión de la Liga Árabe en Rabat de que la organización podía tener segundas intenciones con su rápida suspensión de Siria el sábado pasado. La decisión fue inconstitucional, porque solo una cumbre de líderes árabes puede proponer la suspensión de un país miembro, y esta demanda debe ser unánime. Ahora, la Liga ha retrasado su implementación. Ha dado a Siria tres días para aceptar observadores civiles y militares que supervisen la situación.

Si eso llegara a convertirse en un serio esfuerzo de mediación, mucho mejor. El mejor modelo es el acuerdo que dio por terminada la guerra civil en el Líbano, al que se llegó después de las conversaciones de Taif, en Arabia Saudí, en 1989. Aunque el acuerdo fue negociado por los diferentes partidos y grupos de interés libaneses, la mediación y el apoyo saudíes fueron importantes.

Es dudoso que Arabia Saudí pueda jugar hoy un papel similar. Apoyada por la administración Obama, la monarquía saudí parece empeñada en una misión anti-iraní, en la cual el derrocamiento del régimen sirio es visto como una operación que debilitaría a Teherán. Los saudíes y los norteamericanos están trabajando estrechamente con las fuerzas suníes de Saad Hariri en Beirut, que siguen resentidas por la pérdida del control del gobierno libanés esta primavera.

Turquía intentó mediar este verano, pero sus gestiones fueron consideradas por el régimen de Asad como un engaño, ya que Turquía estaba ayudando, al mismo tiempo, a la oposición siria a organizarse en Estambul. Dividido entre el deseo de mantener buenas relaciones con su vecino Irán, así como con los regímenes árabes suníes, Turquía se ha inclinado hacia el bando anti-Asad. Tal vez las presiones de EEUU y la renovada voluntad de Washington de hacer la vista gorda ante las incursiones militares turcas contra las bases de la guerrilla kurda en el norte de Irak, hayan jugado un papel importante.

En teoría, la ONU podría mediar, pero sus esfuerzos para negociar el fin de la guerra civil en Libia no tuvieron el apoyo de los miembros occidentales del Consejo de Seguridad. Con su postura anti-Asad y contraria a una amnistía, parece que no está dispuesta a buscar la paz en Siria. Solo Rusia ha tenido la sabiduría de apoyar el diálogo y enviar un enérgico mensaje en ese sentido cuando los opositores sirios visitaron Moscú.

La Liga Árabe podría, aún, designar un grupo de eminentes personalidades árabes independientes para que escuchen a todas las partes de la crisis siria y busquen un “nuevo Taif”. El equipo tendría que tener entre sus miembros a suníes y chiíes. Pero antes de esto, la Liga Árabe debería rechazar la histeria anti-iraní que EEUU, Israel y Arabia Saudí están promoviendo en la región. El abismo de una guerra civil total en Siria es mucho más real. Y está muy cerca.

Traducción: Javier Villate

El levantamiento sirio cae víctima de los juegos de poder

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Ramzy Baroud

Publicado originalmente en: Syria uprising falls victim to power plays, Asia Times, 16/11/2011



Soldados muertos en enfrentamientos con grupos armados.

Los sirios siguen siendo víctimas, no solo en los enfrentamientos violentos con el ejército sirio, sino también de las potencias regionales e internacionales con sus diferentes agendas.

Las protestas en Siria comenzaron el 26 de enero, y un levantamiento más incluyente se puso en marcha el 15 de marzo. Inicialmente, los manifestantes pidieron reformas políticas serias, pero esto fue sustituido más adelante por una demanda de cambio total de régimen, con la retirada incondicional del presidente Bachar Al Asad y la disolución del partido Baaz, que ha gobernado Siria durante décadas.

Pronto se llegó a un punto muerto. El levantamiento no consiguió debilitar los vínculos que existen entre el régimen, el ejército y las agencias de seguridad. Además, no afectó a las dos ciudades más grandes, Damasco, en el suroeste, y Alepo,en el norte.

Por otra parte, las protestas eran lo bastante extensas como para reflejar un sentido real de indignación por las prácticas del gobierno, indignación que creció con las muertes de sirios por todo el país. A pesar de la represión implacable del ejército y el asesinato de 3.500 sirios —según un reciente informe de la oficina de derechos humanos de la ONU—, el gobierno no ha sido capaz de sofocar la revuelta, ni de proporcionar una iniciativa política convincente que evite más derramamiento de sangre.

Podría argumentarse que el punto muerto tiene sus orígenes en la propia cultura política de Siria, apoyada por el legado del partido Baaz de rechazar el diálogo en tiempos de crisis. Más aún, aquellos que se han presentado como oposición están muy divididos y, con frecuencia, parecen ofrecer hojas de ruta conflictivas para alcanzar la democracia.

Las primeras revoluciones de Túnez y Egipto se salvaron del terrible destino de ser controladas por las potencias extranjeras. Ambas revoluciones alcanzaron rápidamente la masa crítica necesaria para derribar a sus dictadores, evitando la injerencia de aquellas potencias.

Sin embargo, la situación en Siria se ha desarrollado con un ritmo diferente. El levantamiento careció del apoyo de la clase media urbana. El ejército no se apartó del partido gobernante, ni permaneció neutral. Además, meses de violencia —en los cuales una exitosa intervención militar occidental en Libia derrocó el régimen de Muamar Gadafi— proporcionaron a las potencias extranjeras el tiempo necesario para presentarse como los protectores del futuro de Siria. En otras palabras, el levantamiento popular ha sido decididamente secuestrado y controlado por las potencias occidentales y árabes.

Probablemente, los sirios normales empezaran a darse cuenta de que su idea de hacer la revolución desde dentro era inútil, y aceptaron que solo una intervención extranjera podría ocasionar un cambio duradero. Estas voces fueron animadas por los miembros del Consejo Nacional Sirio —considerada la principal oposición al régimen baasista—, cuya política parece estar basada en la desarrollada por el Consejo Nacional de Transición en Libia.

Este último dio alegremente la bienvenida a la OTAN en los asuntos internos de Libia, inicialmente para “proteger a los civiles” de posibles represalias del ejército libio, pero más tarde para llevar a cabo una campaña de ataques aéreos que incrementó en gran medida el número de muertos en Libia.

La adopción de un modelo que racionaliza la intervención extranjera —que es incapaz de promover un cambio sin emplear violencia extrema— traerá consecuencias terribles para el pueblo sirio y toda la región. En una situación en la que el gobierno sirio no está sabiendo ganarse la confianza de grandes sectores del pueblo, la oposición está dependiendo cada vez más de fuerzas extranjeras y algunos medios de comunicación árabes están atizando el fuego del sectarismo y la guerra civil, el punto muerto sirio se está transformando en algo aún más peligroso: una guerra civil parecida a la del Líbano o una intervención militar extranjera al estilo libio.

Probablemente, el destino de Siria ya no estará influenciado por los mismos sirios, ni por su gobierno. Todos los ojos están puestos en Estados Unidos. La secretaria de Estado de EEUU Hillary Clinton ha intentado clarificar la posición de su gobierno en unos recientes comentarios. En el caso de Libia, la OTAN y los países árabes se aliaron “para proteger a los civiles y ayudar al pueblo a liberar su país sin perder una sola vida estadounidense”, dijo.

Pero en otros casos, como en Siria, “para lograr ese mismo objetivo, tendríamos que actuar en solitario, con costes mucho mayores, con riesgos mucho mayores y, quizás, con tropas en el terreno”. Por ahora, según Clinton, las prioridades de EEUU en la región seguirán centradas en “nuestra lucha contra Al Qaeda, la defensa de nuestros aliados y un suministro seguro de energía”.

Preocupados por el hecho de que otro cambio de régimen pueda poner en peligro sus intereses en la región, Rusia y China siguen apoyando con firmeza a Damasco y critican a quienes se oponen al régimen de Asad. “Estamos preocupados por las noticias de las crecientes agresiones de extremistas armados, como las que han tenido lugar recientemente en Homs, Hama e Idlib, con el objetivo de provocar las represalias de los servicios de seguridad y el ejército sirios para, a continuación, poder lanzar una campaña en los medios de comunicación internacionales”, ha dicho el ministro de Asuntos Exteriores ruso Sergei Lavrov en unas recientes declaraciones.

Tenemos, por tanto, un campo occidental liderado por EEUU y el campo de Rusia, que ha rechazado con vehemencia la repetición de un escenario similar al libio en una región volátil de gran importancia geopolítica.

Sea cual sea el resultado de esta pelea, el levantamiento sirio está siendo privado de su propia iniciativa. En la actualidad, la cuestión siria está siendo confiada a la Liga Árabe, que carece de autoridad —puesto que está dividida entre intereses regionales— y de experiencias de iniciativas políticas exitosas.

El 2 de noviembre, Siria anunció que había aceptado el plan de la Liga Árabe que pedía una retirada de las calles de las fuerzas de seguridad, la liberación de los presos y conversaciones con la oposición.

Sin embargo, después de que esto no sucediera y la violencia continuara, la Liga Árabe votó el domingo la suspensión de la participación de Siria en esta organización.

Al mismo tiempo, el rey Abdulá de la vecina Jordania instó a Asad para que dimitiera. Dijo en la BBC que si estuviera en la posición de Asad, iniciaría conversaciones para garantizar una transición ordenada.

“Dejaría el cargo y me aseguraría que quien viniera detrás de mí tuviera la capacidad de cambiar el status quo que estamos viviendo”, dijo el rey Abdulá en una entrevista con el canal de televisión BBC World News.

A pesar de la decisión de la Liga Árabe de suspender a Siria, es muy probable que algunos países árabes estén dispuestos a utilizar esta organización de forma similar a como lo fue en la guerra contra Libia: una mera plataforma que permitió que la OTAN lanzara su guerra.

Los indicios de algo así son cada vez más claros, sobre todo después del voto de la Liga Árabe para suspender a Siria. En un editorial del New York Times del 8 de noviembre, parece que el papel de los árabes está limitado a eso. La Liga Árabe “debería expulsar a Siria e instar al Consejo de Seguridad de la ONU para que condene al Sr. Asad e imponga sanciones internacionales contra el régimen”, aconsejaba el Times.

“Rusia y China tendrán más dificultades para bloquear una resolución del Consejo de Seguridad —como hicieron en octubre— si el mundo árabe pide una acción que vaya más allá de las sanciones ya impuestas por EEUU y Europa”.

Y así es cómo continúa la saga. Si Siria no lucha contra el destino que le tienen reservado estas potencias extranjeras, el levantamiento sirio y Siria en su conjunto seguirán marcados por las incertidumbres y los malos presagios.


Ramzy Baroud es periodista y editor de Palestine Chronicle. Su último libro es My Father Was a Freedom Fighter: Gaza’s Untold Story (Pluto Press, Londres). Su sitio web está en www.ramzybaroud.net.

Traducción: Javier Villate

Mubarak resucitado

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Marina Ottaway

Publicado originalmente en: Mubarak Regime: Redux, Sada – Carnegie Endowment for International Peace, 16/11/2011

Quiero hacer una breve puntualización sobre lo que la autora dice en el primer párrafo de este artículo. La actuación del ejército durante la insurrección egipcia no fue todo lo “admirable” que parece tras un vistazo superficial. Reprimieron manifestaciones, aunque pocas veces; detuvieron a manifestantes, más veces de lo que puede creerse (de hecho, ahora están siendo juzgados algunos de los detenidos) y protegieron en ocasiones a partidarios de Mubarak en algunas refriegas callejeras. Ciertamente, no se enfrentaron abiertamente con los egipcios. Sus planes eran otros…



El exdictador Hosni Mubarak y el actual jefe de las Fuerzas Armadas Mohamed Husein Tantaui se parecen demasiado.

En los primeros días de la insurrección egipcia —cuando la violencia amenazó con hundir el país—, los militares hicieron un trabajo admirable manteniendo el orden sin violencia y facilitando la salida de Hosni Mubarak. Diez meses más tarde, se han convertido en la amenaza más seria en la transición a la democracia. Recientes anuncios no dejan lugar a dudas de que el ejército gobierna Egipto, y de que pretende mantener su control indefinidamente.

El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA) ha revivido la idea de adoptar una serie de principios supra-constitucionales que serán vinculantes para la comisión de cien miembros que redactará la nueva constitución del país. Esta idea fue sugerida a comienzos del verano por el candidato presidencial Mohamed ElBaradei y fue objeto de un agrio debate durante varios meses antes de que se desvaneciera.

Aunque la Hermandad Musulmana y los partidos laicos más liberales, como al-Ghad y Karama, se opusieron a esta propuesta calificándola de antidemocrática, los más laicistas la apoyaron, suponiendo ingenuamente que los principios supra-constitucionales impedirían que los islamistas proclamaran una república islámica aunque ganaran las elecciones por gran mayoría.

Con el claro apoyo del CSFA, el viceprimer ministro Ali al-Selmi ha hecho público unilateralmente un borrador de estos principios supra-constitucionales. Este documento muestra que el ejército pretende imponer su particular visión de la democracia, fuertemente basada en el control militar, haciendo caso omiso de cualquier intento de construir un auténtico consenso en torno a valores compartidos. Uno de los principios vinculantes contenidos en ese borrador sostiene que el ejército —y el presupuesto militar— no estará sometido al control civil. También declara que si la comisión constitucional no aprueba una nueva constitución dentro de seis meses, el CSFA nombrará una nueva por su cuenta. Como garantía adicional, el CSFA ha emitido nuevas normas sobre la composición de la comisión: esta estará compuesta de 20 miembros electos del parlamento, mientras que el resto será elegido (no está claro por quién) entre los jueces, profesores universitarios, la Iglesia Copta, la Universidad al-Azhar, los sindicatos y una serie de organizaciones que, en su mayoría, están controladas por el gobierno. Y si la constitución propuesta contuviera artículos que contravinieran las declaraciones constitucionales del CSFA, la comisión tendría que revisarlos o la corte constitucional suprema emitiría una sentencia vinculante. La única conclusión que puede extraerse de todo esto es que el ejército pretende tener la primera y la última palabra de la constitución.

Varios factores han favorecido este deslizamiento hacia un régimen militar. El primero es el viejo temor a que los partidos islamistas ganen las elecciones programadas para el 28 de noviembre. Probablemente, eso será lo que suceda, como ha sido el caso en Túnez, donde el partido islamista Ennahda ha conseguido el 40 por ciento de los votos. En Egipto, la Hermandad Musulmana y su afiliado Partido de la Libertad y la Justicia están muy bien organizados y son muy disciplinados, mientras que los partidos laicos están fragmentados y no han conseguido organizarse bien. De hecho, es bastante posible que el éxito de Ennahda haya reforzado la disposición del ejército egipcio de no permitir que un organismo electo pueda influir en la nueva constitución.

Pero un segundo factor, y en muchos sentidos más preocupante, es la colusión con el ejército de muchos partidos “liberales” y autoproclamados campeones de la democracia, que han saludado con entusiasmo los últimos anuncios del CSFA. El partido Wafd ha aceptado esas declaraciones, manteniendo silencio solo en lo que se refiere al rechazo del control civil sobre el ejército. El Partido Egipcios Libres ha proclamado su acuerdo con el grueso de las propuestas. Y así lo han hecho, también, prácticamente todos los partidos liberales, salvo al-Ghad y Karama, que mantienen su alianza con la Hermandad Musulmana. En realidad, desde el punto de vista de los liberales, el único punto controvertido de la propuesta de al-Selmi ha sido la inclusión en los principios supra-constitucionales de la ausencia de control civil sobre el ejército y su presupuesto. En respuesta, al-Selmi declaró posteriormente que la cláusula en cuestión sería retirada, aunque no sugirió lo contrario, es decir, que la supervisión civil del ejército sería incorporada en los principios supra-constitucionales. Sorprendentemente, las únicas voces que han condenado inequívocamente las propuestas del CSFA han sido los partidos islamistas, el Movimiento 6 de Abril y el candidato presidencial Mohamed ElBaradei.

No hay duda de que Egipto se está deslizando hacia un régimen parecido al de Mubarak: un ejército fuerte, apoyado en la complicidad de los políticos laicos, cuyas ideas sobre la democracia es que ellos deben gobernar. La elección en Egipto no es entre una dictadura militar y un régimen talibán, como sostienen algunos talibanes. Es, más bien, entre un régimen tipo-Mubarak y los principios por los que ha luchado el pueblo en las calles egipcias.


Marina Ottaway es consultora especial del Carnegie Endowment for International Peace.

Traducción: Javier Villate

Asturias (leyenda), de Isaac Albéniz

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